Variedad y complejidad en la poesía de Aire de luz

Aire de luz empezaba su cita habitual en la librería Fayad Jamís, para complacencia de Basilia Papastamatíu y del público allí reunido, con dos poetas jóvenes de alto calibre: Jorge Osorio y Feliberto González Rebollar. Dos poetas, «que deberían dejar de ser invisible para el público», según el criterio de la anfitriona de la tertulia en su presentación.
El primero que se decidió a «romper el hielo» fue el ganador del Premio Internacional Nosside Caribe de 2006, Jorge Osorio, cuya obra cuenta con la siguiente valoración:
De su primer libro publicado, Crónicas, escribí que "atrapa desde su primer verso, a pesar de que su escritura no es fácil ni nada complaciente. Es acre,
grave, atravesada por la angustia del existir, de la dureza de ciertos escenarios, de ciertas situaciones. Se trata de una poesía que busca definiciones, comprensiones, desde un enfoque que podríamos considerar ético-filosófico, o simplemente humano". Y podría decir algo similar sobre sus más recientes textos, aún inéditos. Y agregaría que alcanza en ellos, al ahondar en la problemática de la existencia, una muy particular fuerza dramática.
Por su parte Osorio, antes de iniciar el recital, confesó que su poética se nutre de todos los causes posibles que le interesan; de ellos toma lo esencial y va a lo experimental. De su cuadernillo inédito "Las extensiones" escogió, "Art poética" y algunos poemas sin títulos, entre los que se encontraba uno dedicado a su madre y que está incluido en Vuelta a la zona desérticas, libro ganador del certamen Pinos Nuevos.
De Fliberto González Rebollar, Papastamatíu comentó:
No es una poesía complaciente, ni transparente, ni de fácil lectura. Los dos libros que le conocemos Oficio parvo y Muerte por asfixia, son además bastante distintos entre sí, lo que es estimulante, porque prueba su versatilidad creativa. Y en tanto el primero, Oficio parvo, desmonta la escritura poética para explorarla desde su misma génesis, con la formación de sus símbolos, sus componentes culturales, y buscando nuevas resonancias semánticas, en el segundo, Muerte por asfixia, este poeta adopta predominantemente una posición de contemplación pasiva, de ojo receptor que describe minuciosamente la composición de los elementos de su entorno, como si necesitara hacer un minucioso y obsesivo inventario o descripción de lo que lo rodea como para poder reasegurarse sobre su naturaleza y función, y sobre su propia situación, dentro de ese espacio vital. Y aunque este propósito parecería algo muy lejano y ajeno a la creación, lo llamativo es que logra que su escritura alcance un singular aliento poético.
González, ganador del premio Calendario, seleccionó de su libro Muerte por asfixia: “Postura”, “Parcelas”, “Relleno”, “Depósito”, “Hallazgo”, “Distancia”. Poemas que catalogó de antipoesía, debido a que son fríos, escabrosos y matemáticos, construidos sobre una base pasional. Estos textos surgieron tras participar en la exhumación de los restos de su padre.
Jorge Osorio comenzó a escribir en la adolescencia. En su disertación especificó que, su carácter callado e introvertido lo hace desbordarse en la poesía; además, tiene entre sus planes futuros incursionar en el ensayo y la crítica, con temas que lo atraen. Para la segunda parte del recital seleccionó algunas composiciones de su proyecto de libro «Las extensiones», del cual leyó: «Cogito» (en latín: pienso, luego existo), así como los poemas «Islas», «Construcciones» y «Los olmos».
Feliberto González continuó su lectura con el volumen ya citado, eligiendo varios poemas sin títulos.
A pesar de que los poetas Caridad Atencio y Rito Ramón Aroche lo hicieron «despertar» de ese romanticismo primero, Feliberto González tiene como futuro proyecto escribir un libro más lírico; tal vez esta inclinación se deba a la vocación perdido de ser sacerdote franciscano.
Debido al debate, en el buen decir, entre el público y los poetas —por los versos pocos comunes y de complejos símbolos— Basilia Papastamatíu despidió la tertulia Aire de luz, exaltando la función social y espiritual del género literario: «La poesía debe ser auténtica, lo que el poeta es. La necesidad del poeta, […] donde se busca una belleza estética, y esto demuestra la variedad de la poesía cubana actual».
