Apariencias |
  en  
Hoy es jueves, 28 de noviembre de 2019; 2:14 AM | Actualizado: 27 de noviembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

Cuaderno de la cárcel

Emilio Comas Paret, 09 de mayo de 2012

Siempre se ha dicho que el oficio de escritor es muy solitario, y ello es verdad. Otras artes pueden realizarse de manera óptima con los criterios de un colectivo: pienso en el cine, la música, la danza e incluso las artes plásticas en algunos momentos; pero la literatura no tiene esa opción, el escritor tiene que ser el primero y el único en oír ese primer vagido de la criatura que nace, luego puede darla a críticos y colegas, puede hasta cambiar, modificar partes, mejorar lenguaje, etc, pero siempre el primer acto creativo será en solitario.

Pero esa soledad del escritor generalmente va acompañada de un ambiente sosegado, tranquilo, donde se puede lograr la requerida concentración para cuando uno escribe un pasaje cargado de tensión o de tristeza, o trata de esbozar un personaje que sea tan creíble como para que el lector le de forma y lo eche a andar.

Pero piense usted qué sucede cuando el ambiente creador está plagado de resquemores, rencores, frustraciones, sentimientos de culpa, intentos de venganza; reflexione usted cómo sería para un escritor tener que crear su obra desde dentro de una prisión.

En la literatura universal hay un ejemplo categórico: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Don Miguel de Cervantes y Saavedra.

Cervantes cumplió condena acusado de desfalco en tres ocasiones, la primera en Castro del Río, un pueblo pequeño, y en dos ocasiones más en Sevilla, en 1587 y 1602; al escribir el prólogo de la primera parte de su obra dice: “Y así, ¿qué podría engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío sino la historia de un hijo seco, avellanado y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como que se engendró en una cárcel,  donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace habitación”.

En la historia de la narrativa cubana se dio también un caso de escribir dentro de la prisión, y fue cuando en el año 1937, cuando Carlos Montenegro, un interno de la vieja prisión de El Castillo del Príncipe, en La Habana, escribió y publicó Hombres sin mujer, su novela testimonio.

Montenegro había nacido en Galicia y vino a vivir a Cuba cuando solo tenía siete años. En la brega por la vida se fue a Estados Unidos donde trabajó como minero, luego laboró en una fábrica de armamentos y por último fue grumete de un barco mercante.

De nuevo en La Habana, alrededor de 1925 se ve envuelto en un conflicto delictivo luego de matar a un hombre que había abusado sexualmente de su hermana, según rumores que corrieron entonces, y fue recluido en la vieja prisión colonial habanera, para muchos una genuina cárcel medieval, donde cumplió doce años.

La repercusión que causó en la pacata sociedad habanera de entonces este libro, despertó un sentimiento popular de apoyo al escritor–recluso, ganándole al final un indulto presidencial.

El objetivo primordial de Montenegro al escribir este texto fue denunciar el régimen penitenciario al que se vio sometido, y que según sus propias palabras en una Nota al Lector que encabeza el libro: “tuvo el propósito auténticamente moral de desenmascarar la ignominia que supone arrojar al pudridero a seres que más tarde o más temprano han de regresar al medio común, aportando a este todas las taras adquiridas… la desesperación de esos seres, su dolor humano y su inevitable regresión a la bestia…”

Hombres sin mujer fue considerada en su época todo un estudio sobre la asombrosa capacidad del ser humano para sobrevivir a las más rígidas limitaciones, y de cómo, cuando el hombre ha sucumbido a las peores aberraciones, siempre permanece, aunque cubierto de mugre, un destello de libertad, y el reconocimiento de que el ser humano es punto de partida para cualquier tabla de valores.

Y sucede que ahora, 75 años después, aparece otro libro escrito desde la prisión, y que como Hombres sin mujer pretende denunciar un sistema penitenciario implacable, frío, tenaz y desgarrante.

Pero primero hagamos un poco de historia. 

Desde hacía algún tiempo un grupo de escritores, invitados por la Editorial Capitán San Luis, estábamos visitando las prisiones, reuniéndonos con los reclusos, leyendo nuestros poemas y cuentos y oyendo las cosas que algunos de ellos escribían.

Sería el año 2008 cuando fui por primera vez a la prisión de Guanajay, la antigua cárcel de mujeres fundada durante el gobierno de Grau San Martín, y me reuní con un grupo de internos interesados en la literatura. Luego de leer algunas cosas mías, oír los textos de los internos, darles los consabidos consejos y disponernos a salir, se me acercó un hombre muy serio, y con mucho respeto me dijo: yo tengo una novela escrita.

La increíble sorpresa me dio por seguir preguntándole y enseguida me interesó el tema. Él, ni lento ni perezoso, sacó un ejemplar mecanografiado y me lo dio junto a un disquette de computadora. Ya en casa, al cabo de los días, recordé aquel libro, lo saqué de mi portafolio y decidí leerlo.

El libro era muy interesante, su autor no era escritor, pero sabía contar, lo cual para mi es la condición primera que tiene que poseer un narrador, y hablaba de una triste historia vivida por él en el territorio de los Estados Unidos.

El texto estaba muy mal digitalizado, por lo que tuve que darme a la ardua tarea de volverlo a pasar copiándolo del original. Luego empecé a trabajarlo cuando podía, cada cierto tiempo, y al cabo de unos meses ya tenía una buena presencia. Entonces fue tratar de encontrar quien nos ayudara a publicarlo. Aquello era algo novedoso, y como todo lo novedoso provocó una cierta desconfianza al principio, pero al fin logramos que el Ministerio de Cultura se interesara y lo ubicara en la Editorial Extramuros.

A finales del año pasado el libro se terminó y nos concentramos en su presentación. Queríamos hacerlo en la propia prisión donde había sido concebido, pero aún tuvimos que esperar algunos meses más para lograr nuestro propósito, y el pasado sábado 28 de abril del año 2012 hicimos su lanzamiento ante un nutrido grupo de reclusos de la propia prisión de Guanajay, y de reclusas de una institución penitenciaria vecina que fueron invitadas.

La mayor emoción la tuvimos cuando fue presentado su autor, Evans Penabaz, que concitó un cerrado aplauso por parte de todos los presentes. Hay que decir que se vendieron más de 80 ejemplares, y muchos, incluyendo por supuesto a los custodios, quedaron con las ganas de haberlo alcanzado.

Huellas de la Noche cuenta la historia de un joven que  decidió emigrar a Estados Unidos cuando el éxodo del Mariel, y ya en territorio norteamericano trató infructuosamente de encontrar su “sueño americano”.

Circunstancias fortuitas lo llevaron a ser acusado y sentenciado a prisión, transitando por los más terribles establecimientos penitenciarios, donde fue objeto de segregación, abuso de poder, maltrato físico y también sicológico.

Estando en la famosa prisión de Atlanta participó en la sublevación que los reclusos cubanos llevaron a cabo contra las injusticias y la no solución de su status.

Sobre ella, nos cuenta, en la voz de varios participantes que el autor entrevista, cómo se fue organizando la sublevación y cómo  sucedieron los principales acontecimientos que se desarrollaron y que han sido de muy poco conocimiento del público lector cubano.

Esta es la historia personal de Evans Penabaz, contada desde la sencillez y sin grandes intenciones de magnificar las situaciones más que adversas que vivió, pero eso mismo le da una gran fuerza a lo narrado, que naciendo de lo más profundo, logra que el lector se identifique con el protagonista y casi llegue a sentir el miedo mezclado con la impotencia y la mayor desesperación, trasladándole al borde mismo de lo irracional.

Huellas de la noche es un texto angustioso y perturbador que tiene la virtud de parecerse a los relatos de Isaac Babel en Caballería Roja, donde los acontecimientos más extraordinarios y estremecedores se cuentan con una sencillez filosa, que obliga al lector a poner la parte del sentimiento, la desesperación y cierto grado de locura que encierran.

Sin conocer Evans la teoría de Hemingway de que en la literatura, tal como sucede con los icebergs, solo debe sobresalir una séptima parte de lo que constituye el verdadero cuerpo de la mole, la cumple al pie de la letra, y nunca el lector verá una palabra demás, ni sentirá, aún en los momentos más álgidos, nada parecido a lo sentimentaloide, o lo banal, o lo cursi. El lenguaje tiene muchas veces un carácter tan aséptico como el informe de un forense.

Huellas de la noche, les aseguro, nos hará pensar y meditar en lo injusto que es el mundo en que vivimos, y cómo coyunturas específicas aparecen  a veces y nos llevan a vivir situaciones límites e irreversibles.

Si la novela Hombres sin mujer estremeció al lector cubano de las primeras décadas del siglo pasado, Huellas de la noche nos hará reflexionar  en las actuales injusticias de esta época y en lo insuficiente que son las prisiones para enmendar y rectificar lo que a veces las ciegas circunstancias imponen.
 
 
 

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis
 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2