El papel del libro electrónico
Si usted está leyendo esto (y me consta que sí), probablemente lo esté haciendo a través de una pantalla, quizá la de su ordenador. Pero, ¿ha probado a leer un libro entero así? Sería mareante, ¿verdad?
Si piensa eso es porque todavía está atado al papel. No se preocupe, es una sana costumbre. De hecho, la Humanidad lleva cinco siglos acostumbrándose a leer así. Pero no se engañe, usted no lleva tanto tiempo, puede cambiar. Y las nuevas generaciones ya están creciendo con nuevos hábitos de lectura.
La primera editorial de ebooks en español fue Manuscritos. Cristóbal Cobo fue uno de sus fundadores, en el año 2000: «Acababa de salir el primer libro exclusivamente electrónico, una novela de Stephen King, y provechamos ese tirón mediático para salir con los que fueron los dos primeros libros electrónicos en español del mundo». En poco tiempo tenían más de cien títulos y acuerdos para pasar a digital el catálogo de otras editoriales. La cosa prometía, pero era pronto: «Funcionaba muy bien de cara a los autores, pero la verdad es que los libros electrónicos no se vendían». Y en parte sigue siendo así: «Tiene mucho tirón la oferta gratuita». En 2005 se convirtieron en una editorial tradicional. Ahora han retomado el formato digital.
Desde 2006 hasta 2010 la producción de libros electrónicos en España pasó de 4.500 títulos a 18.500, lo que supone multiplicarse por cuatro en cuatro años. No está mal. El año pasado supusieron ya algo más del 15 % del total de libros publicados. La tendencia es seguir subiendo. Sin embargo, no es tanto.
«En Estados Unidos ya se están vendiendo más títulos en formato electrónico que en tapa dura», nos dice Ángel María Herrera, fundador de Bubok.es, la editorial virtual más importante de España. La industria editorial ganó en ese país 282 millones de dólares en el primer trimestre del año con los libros electrónicos.
«El dato que se avanzó en la Feria del Libro de Nueva York es que este año el libro electrónico supondrá entre el 20 % y el 25 % de la facturación de las editoriales generalistas. Aquí no creo que lleguemos todavía ni al 3 %». Efectivamente, el formato electrónico supone solo el 2,4 % del negocio editorial en España.
¿Puede que sea por la piratería? Para él, desde luego, no: «Más que la piratería, es el temor a la piratería. Siempre ha estado ahí y nunca ha sido un impedimento. Hay que perseguirla, sí, pero desde luego no puede ser una excusa para dejar de fomentar el libro electrónico».
¿Sabe que cuando empezó a imponerse la imprenta al pergamino enrollado había quien renegaba del invento porque pensaba que eso de ir pasando hojas haría que perdiéramos el hilo de lo que leíamos? Qué tontería, ¿verdad? Pero, ¿no encuentra el ebook similares resistencias? Salvo desde la industria. Microsoft lanza su propia tablet, Google Play ahora vende libros y Amazon saca su kindle a todo color. Nokia presentó, en la última Feria del Libro de Madrid, una aplicación que convierte sus modelos Lumia, con Windows Phone, en un eReader. Iván Burgos, encargado de hacerlo, da en la clave: «Para nosotros es un valor añadido cubrir las necesidades circunstanciales de lectura; por supuesto, no pretendemos sustituir al libro tradicional».
Y es que no se trata de sustituirlo, sino de complementarlo. Para obras muy especializadas o libros interactivos para enseñanza, mejor ebook. Para la mecedora, mejor papel. Y para llenar estanterías, también.
Fuente: Guía lo mejor del mundo
