Antonio Maceo: redimensionar al héroe y sus ideas
La identidad de un pueblo, alimentada por muchas raíces, se erige también sobre la existencia de paradigmas. La historia de las naciones la fundan seres que primero devienen héroes para luego convertirse en mitos. En torno a ellos comienzan a tejerse las anécdotas, los acontecimientos trascendentales, las largas enumeraciones de los más excelsos valores humanos; pero en medio del encomio y la reverencia, suele desdibujarse la imagen más auténtica del hombre.
En la historia de Cuba, las guerras independentistas fueron el escenario de acción de muchas figuras que se ganaron puestos de honor en la memoria del país, y entre ellas, una de las más admiradas es Antonio Maceo, nombre que lleva indisolublemente atado el reconocimiento general del pueblo cubano por sus épicas incursiones en los combates para lograr la liberación de la Isla del dominio colonial español.
Cuando el pasado 14 de junio se conmemoró el aniversario 167 del nacimiento del Titán de Bronce, el público cubano pudo asistir a la presentación del texto Antonio Maceo, las ideas que sostienen el arma, donde el destacado historiador Eduardo Torres-Cuevas lleva al lector desde la génesis de lo que sería la personalidad del héroe, hasta un análisis de la universalidad de su pensamiento, reconocido por importantes figuras de la época.
En algunos sentidos, el Maceo que aparece en las páginas del ensayo difiere del retrato construido en el imaginario colectivo, pues si usualmente se resaltan aspectos como su valentía y coraje, el arrojo demostrado en el campo de batalla y la temeridad de sus acciones, a través de criterios y testimonios de quienes lo conocieron, el autor devela a un hombre también dado a la reflexión y el análisis de su realidad.
Al decir de Torres-Cuevas, en el libro es posible percibir las ideas de Maceo, su concepción de un proyecto independentista con carácter social basado en un alto humanismo. “Se trata de un pensamiento que es resultado de una cultura adquirida, y de la mesura a la hora de reflexionar. No era un hombre de impulsos, sino de profunda reflexión”.
En capítulos como “Las luces del Gran Oriente”, “La ruptura del 68”, “El obrero de la libertad” o “La personalidad de Antonio Maceo, principios éticos y sociales”, se realiza un recorrido no solo por los elementos que conformaron la identidad del mártir, sino también por el contexto en el que se desenvolvió, las características y peculiaridades de la sociedad que le tocó vivir.
De ese modo, el lector puede encontrar una coherencia entre la acción del hombre, las hazañas que protagonizó, y su forma de entender y concebir la existencia. Se trata, también, de redimensionar su figura, de comprender en todo su significado esa frase martiana que califica a Maceo como un hombre con tanta fuerza en la mente como en el brazo.
En el caso del capítulo “La universalidad de Antonio Maceo”, el autor ofrece la visión sobre Maceo existente entre sus contemporáneos, no solo en Cuba, sino también en otras latitudes. Refiere criterios y valoraciones que hicieran personalidades de las letras y la política, así como de militares, incluso españoles, que a pesar de haber combatido contra el héroe reconocieron sus valores.
El coronel René González Barrios, estudioso de la vida de Maceo, manifestó que el volumen lleva implícito en su propio título la singularidad de un libro que va más allá de lo épico y lo anecdótico, "nacido, según palabras del autor, de una necesidad sentida y después pensada, esta obra necesaria, corregida y ampliada 17 años después de su primera edición, es la más importante contribución que por ahora, el autor lega a especialistas y pueblo en general para marcar un momento de pausa y reflexión necesaria ante la vida y enseñanzas de un cubano ejemplar y fundador".
Por su parte, el escritor costarricense Armando Vargas Araya apuntó que el título presentado "es un volumen cardinal, valioso por su entidad y consecuencia, superior, sin duda en el corpus maceísta por su influencia notable. Este libro es una obra de amor e inteligencia, surgido de la piel y la entraña, producto del cerebro y la voluntad".
Por ello, el autor destacó que el sentido del texto es traer las ideas de Antonio Maceo al presente, entender lo que a veces ni sabemos de nuestros hombres de ideas y de pensamientos, cuando en ocasiones estamos debatiendo sobre el desconocimiento, cuando tenemos en la mano una riqueza de pensamiento extraordinaria, “cuando este país se pensó a sí mismo durante siglos y hombres como Maceo murieron precisamente defendiendo las ideas que permitirían que todos los cubanos tuvieran una Patria mejor, que todos los latinoamericanos tuvieran un mundo mejor y que la humanidad plena tuviese también, un mundo mejor".