Segundo día del Coloquio Internacional Piñera Tal Cual

El segundo día del Coloquio Internacional Piñera Tal Cual, se inició con la proyección de un material —de cuatro minutos— que expone la crítica que hiciera Rine Leal a la obra teatral Electra Garrigó. El crítico, ya desaparecido, catalogaba a la pieza de «bofetada» al modo costumbrista de ver, hasta ese momento, al teatro cubano.
Estrenada en octubre de 1948, Electra Garrigó expone nuevos preceptos en el teatro de la isla al unir lo culto y lo popular, lo literario a lo vernáculo. La Electra mitológica que conociéramos, principalmente a través de Esquilo, se nos vuelve más contemporánea en su pasión, al asumir el apellido Garrigó, otorgado por Piñera.
Luego de la proyección, se dio paso a la discusión de los trabajos. El panel, presidido por el destacado escritor Reynaldo González, estuvo integrado por los siguientes estudiosos: Ana Eichenbronner, de la Universidad de Buenos Aires, Argentina; Alfonso René Gutiérrez, de la Universidad Autónoma de Baja California, y las cubanas, Vivian Martínez Tabares, de Casa de las Américas y Cira Romero, investigadora del Instituto de Literatura y Lingüística.
«La cabeza entre los pies: cuerpos desmembrados, invertidos y en huida, en la narrativa de Virgilio Piñera», de Ana Eichenbronner, fue la primera ponencia a debatir esa mañana. El estudio se apoyó en los cuentos del escritor y de ellos extrajo el vocablo «carne» para demostrar su utilización como símbolo, tropo y centro de preocupaciones. «La carne es el motor de la vida; un cuerpo que se alimenta con residuos cubanos que solo puede expulsar residuos cubanos». La estudiosa subrayó, además, el modo de «perseguido y perseguidor» que adoptara Virgilio en algunas de sus obras, como Presiones y diamantes y Pequeñas maniobras.
El mejicano Alfonso René Gutiérrez abrió su intervención con la lectura de una carta —fechada el 31 de marzo de 1942— escrita por Piñera a Lezama Lima. En ella se advierte el marcado «antilezamianismo» de Virgilio, hecho que lo define como un ente aparte dentro de una generación que tendría, posteriormente, una marcada inclinación lezamiana. Gutiérrez también profundiza en los poemas «Perfecta soledad» y «Oda a la vida viril»; compara algunos de los versos del poeta con poemas griegos, de Baudelaire, de Víctor Hugo y Borges, y analiza la opinión que, tanto Virgilio como Lezama, tenían sobre la Avellaneda y su sujeto romántico.
Vivian Martínez Tabares encaminó su investigación hacia «El Piñera que nos ha devuelto la escena cubana»; dicho estudio apoya las palabras de Rine Leal sobre Electra Garrigó, y enumera los directores que, después del ostracismo al cual fuera sometido Piñera, lo redescubren y muestran. Tales son los casos de Abelardo Estorino, Roberto Blanco, Carlos Díaz y Raúl Martínez, entre otros. El trabajo, bastante abarcador, hace un paréntesis para destacar la propuesta contemporánea de Los siervos, representada por el grupo Teatro de la luna y dirigida por Raúl Martínez. En la novedosa puesta en escena se eliminan determinados vocablos, como la palabra camarada; la ubicación geográfica se torna impredecible y el vestuario adquiere un toque surrealista. Según la opinión de Vivian Martínez, estos y otros elementos —como la crítica palpable a la exaltación del poder y la doble moral, como la gesticulación de los actores para transmitir la libertad—, enriquecieron y universalizaron más la obra.
El debate que originó este nuevo tratamiento en la escena y cómo esta desvirtúa la verdadera esencia del texto original,fue rico en polémicas y agudas intervenciones. Norge Espinosa, tras manifestar su desacuerdo con la ponente en este punto, planteó: «a Virgilio hay que asimilarlo tal cual es, en blanco y negro, como un observador activo consecuente con su acción».
«Piñera en Espuela de Plata, Orígenes y Ciclón», ponencia de Cira Romero, centró su análisis a partir de la vida intima del prolífero escritor hasta el enfrentamiento con sus creaciones. Y cómo, escudado en la burla hacia los otros y hacia sí mismo, perturbador y perturbado, llegó a Espuela de Plata en 1944. Orígenes y Ciclón fueron su grito de rebeldía y el reto.
