Café-bar Emiliana abre el verano en el Instituto Cubano del Libro

Café-bar Emiliana hizo su aparición, como solo sabe hacerlo: de improviso, diferente, para no caer en la rutina y decir sin caer en retóricas.
A las puertas del verano, el Susurro —sección que abre el Café—, no se no tuvo retrasos para comenzar, ni tampoco dejó de contar con un público entusiasta, a pesar de la lluvia. La cantautora Amalia Iduate, nos dio a conocer dos de sus números, mientras yo —invitada esta vez como escritora— realizaba un performan, el cual consistía en notificar entre los asistentes, anuncios de ventas de casas.
La poeta y crítico literaria Yanelys Encinosa escogió para dar lectura, del Diario de Eva y otras prehistorias, los poemas “Milagros cotidianos”, “La conquista del fuego”, “Atenea mediante” y “Recato”, y de su proyecto de libro “Mis ancestros, yo y otros par(t)ientes”, seleccionó: “Mulata en el Malecón”, “Parte meteorológico” y “Equilibrio”. A petición del público recitó, para terminar, “Isla”.
La cantautora interpretó nuevas canciones y logró despertar en el auditorio lo que la conductora del espacio, Soleida Ríos, llama “mover el piso de abajo”. Al terminar, entro y anuncio: Se vende casa a 25.00 en Playa, con dos cuartos…

Legna Rodríguez leyó del libro Lo ve voy siendo —autoría del desaparecido poeta Lorenzo García Vega—, el poema “¿Nada más que una mata?”, el cual ella definió como una “casa”. Después de un nuevo anuncio de vivienda, Esteban Llorach Ramos, editor, escritor e investigador, presentó el volumen Ya está el café; exquisito regalo, por el aniversario 45 de la editorial Gente Nueva, que se puso a la venta tras su intervención.
Llorach, en su magistral disertación, definió a la olorosa infusión —que también da nombre a la tertulia—, como el “imán emocional del mundo”, ya que este no hace distinción entre las clases sociales e incita a beberlo. El café también dispone de la isla y de otros países, como Arabia, donde es considerado tan fuerte y negro como la piedra sagrada de la Meca.
En este compendio se encuentran recogidos poetas que le cantaron a la planta: José Martí, Alejo Carpentier, Nancy Morejón, Miguel Barnes, César López y Dulce María Loynas. El cuaderno incluye recetas tradicionales.
En el esperado final, por parte del público, gracias a la rifa, Legna Rodríguez escogió el número ganador. El performan terminó con el sonido enunciado en el cuento “Abikú”, mientras yo permanezco inmóvil con el libro D-21 entre las manos. Cada sonido de pasos genera un lento movimiento en mi, hasta llegar al micrófono. Al terminar la grabación estoy justamente en el lugar. Leo un anuncio: se vende una casa a cinco mil por el Combinado con 220 m2 de espacio, pero también anuncio al público que la hoja que acabo de leer tiene una copia, y quien la encuentre recibirá una bonificación, pero deben hacerlo en cámara lenta igual a mis anteriores movimientos. Después de siete minutos, aparece la ganadora.
