Premio David, una "honda" que atrapa a los jóvenes
Otra vez lo más joven de nuestra producción literaria arrasó con la mayoría de los lauros de la edición 2012 del Premio David, dados a conocer el miércoles 11 de julio en la sala Villena de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
Acudieron al acto de entrega, la poeta y ensayista Nancy Morejón (Premio Nacional de Literatura 2001 y presidenta de la sección de escritores de la UNEAC), entre otros intelectuales y público en general.
Este año en que se celebra el 45 aniversario del evento, se convocó en las modalidades de poesía, teatro y cuento. En poesía se recepcionaron 47 trabajos. El jurado estuvo compuesto por los poetas Roberto Manzano, Marcelo Morales y la poetisa y ensayista Lina de Feria, quien leyó el acta del jurado, no sin antes recordar los momentos vividos por ella cuando, en 1967, recibió este mismo lauro por el poemario Casa que no existía, el cual la lanzó a la arena literaria, “es de particular importancia haber sido jurado de este premio, hace 45 años viví momentos muy plenos cuando obtuve este premio; hemos escogido poetas jóvenes que tienen que ver con la nueva vanguardia literaria, vanguardia muy polémica, como su tiempo”, acotó.
Se alzó con el premio David en poesía, el cuaderno “Examen de los institutos civiles”, que concursó con el seudónimo Michel Butor; al abrir la plica resultó ser Javier Luis Mora Blanc (Santiago de Cuba, 1983). El acta fundamenta tal decisión a tenor de “la estructuración de un discurso poético que persigue la exploración de la realidad con alta calidad artística”. Por unanimidad resultaron menciones, sin orden jerárquico, la obra “Sola en alta mar” de Melissa Cordero Novo (Cienfuegos, 1987) “por la calidad de su escritura y la ingeniosidad en el tratamiento de las ideas” y el poemario: “Rostros de Ciudad” de Alain Santana López (La Habana) “por su calidad en la expresión y el manejo de los recursos expresivos”.
Teatro contó en el jurado con Lilian Susel Zaldívar, Yunior García, que leyó el acta, y la reconocida Inés María Martiatu. Por mayoría el premio recayó en la obra “En privado con la reina”, que concursó bajo le seudónimo de Patrimonio vivo, resultando ser Jorge Antonio Fernández Mallea (La Habana, 1971) “por la capacidad de dibujar con auténtica humanidad en la estructura de un monólogo una figura emblemática de la cultura popular cubana, exponer de un modo convincente los conflictos existenciales de este complejo personaje y hacerlo con eficacia teatral”, alegan los miembros del jurado. En el mismo acápite resultó mención la obra “Camila”, de la poeta, ensayista y dramaturga María del Carmen González Chacón (La Habana, 1963) "por la audacia en el tratamiento del tema, plasmado a través de un lenguaje de resonancias líricas, por la riqueza de las imágenes evocadas y la originalidad de los personajes creados”, afirma el veredicto del jurado.
Por su parte, Hugo Luis Sánchez, la profesora universitaria y ensayista Haydée Arango y el escritor Emilio Comas, conformaron el jurado de cuento. Se presentaron veinticinco trabajos, entregándose el máximo reconocimiento, por unanimidad, al conjunto de textos “Piso de tierra", que concursó bajo el seudónimo de Hojarasca, y luego resultó ser Alexei Rodríguez Lorenzo (La Habana, 1982) “por la madurez y calidad narrativas, la variedad de recursos empleados en relatos tan diversos y complejos, la capacidad de sugerencia, así como la habilidad para contar historias que oscilan entre presente y pasado, y también entre desencanto y esperanza”.
Menciones en la misma modalidad, sin orden jerárquico, a “El examen ha terminado” de Carlos M. Álvarez Rodríguez (La Habana, 1989) “por el diseño de sus personajes, la atmósfera lograda en todas las historias y la estructura del libro, en el que los cuentos se comunican entre sí de manera interesante y coherente”; y los cuentos reunidos en “Nakara” de Nguyen Peña Puig (La Habana, 1977) “por el diálogo con el presente sin repetir lugares comunes, por el diseño de sus personajes y la calidad de la escritura”.
