Gracias a la vida… impulso de la creación humana
Bajo ese halo espiritual transcurrió la última cita de la poetisa Lina de Feria en la Casa del ALBA Cultural de La Habana. Gracias a la vida… una vez más los versos se trastocaron en lienzos, y las notas de alguna guitarra matizaron los colores de la tarde de este jueves 19 de julio.
El poeta cubano Luis Manuel Pérez Boitel, reciente ganador del premio venezolano Escritura Creativa, evocó en sus estrofas las más diversas fuentes de inspiración: rítmicas alucinaciones en un viaje en el tren espirituano; un “papá que se va a morir pero no lo sabe”; y hasta la añorada respuesta del Rey Tut-Ank-Amen a la carta de amor de Dulce María Loynaz. Con la fuerza de quien todo lo siente, Boitel recita: “Hurgar en el vacío es mejor que ignorar el vacío” (…) “Busca en el enemigo en qué se parece a ti”.
Allí, entre el amarillo y rojo del ALBA cultural, se coló también una pitonisa de Troya transfigurada en la Cuba de hoy, y rodeada de personajes cotidianos con nombres de héroes griegos. A solas con Casandra… es el título de la novela publicada por Ediciones Unión a la escritora Marlene E. García Pérez, quien reveló desde su mirada apasionada y poética el difícil conflicto de la realización femenina. Una mujer de finales del siglo XXI vive en el oriental municipio cubano de Cabaiguán, ciudad natal de la autora, pero escapa a otros mundos, a una historia perdida, con tal de no enfrentar sus propias infelicidades.
Casandra es la fabulación que pretende guiar el relato, en busca del interior de sus sensaciones y desasosiegos, en el refugio detrás de personajes imaginarios. Un cúmulo de intertextualidad y reflexiones filosóficas, existencialistas, rodea la obra: “Y Einstein no hubiera podido descubrir la teoría de la relatividad, Y Galileo no hubiera dicho Eppur si muove, y a Giordano Bruno lo quemaron en la hoguera, y ustedes sacrificaron a Juana de Arco, y los hijos de Carlomagno desmembraron su imperio (…)”.
Dice la autora que “es muy diferente la visión femenina y masculina de las cosas”, será por eso que escribe: “Dios cuenta las lágrimas de la mujeres…Yo espero que Dios no haya perdido la cuenta”.
Y como si confluyeran aún más los destinos, al mágico encuentro convocado por Lina de Feria acudió con sus lienzos el pintor Alejandro Darío. Graduado de la Academia de Artes Plásticas de San Alejandro y estudiante de filosofía en la Universidad de La Habana, el joven artista presentó ante los tertulianos sus figuras expresionistas que hablan de Carencias, con un rostro que ilustra la pérdida de sensibilidad en las sociedades modernas. Con líneas fuertes, símbolos aleatorios y colores vivaces, Alejandro Darío apunta con el índice de su pincel a los rincones del alma enajenada.
Al cierre, la trovadora Marta Campos tocó magistralmente su guitarra y todos entonaron una melodía común en honor a Sara González, esa emblemática figura de la trova cubana. En el salón retumbaron palmadas y voces: “Amor mío, no te vayas, que no quiero verme sola otra vez. Amor mío, no te vayas, que lloro”.