La poesía de Bertha María Gómez Sedano
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La poesía de Bertha María Gómez Sedano habla de la experiencia, de lo que ocurre a cada destino: el amor, la muerte, las interrelaciones de todo tipo, las frustraciones, las afinidades, los desencuentros... Es la combustión cotidiana de la poesía, su manera de arder en cada vivencia, y para cada vivencia encontrar su más económico testimonio. Dueña de las formas: el verso libre, el soneto, la décima, la glosa, el uso de los silencios gráficos, sus poemas avanzan hacia la intimidad, lo que se observa en el comedimiento enunciativo, en la proyección de su ensimismamiento discursivo. Sensibilidad a flor de piel que se nutre a veces del giro común, de la frase contentiva de lo orgánico, que frasea desde los alrededores del cuerpo. Sus lecturas se le tornan alimento compositivo, como glosa o cita, como epígrafe o alusión interior, pero lo leído solo vale en su poesía como un estribo de la comunicación de la vivencia. Esperamos que los lectores disfruten sus versos, donde tendrán la oportunidad de tocar a un ser humano, como quería Whitman para todo texto lírico verdadero.
ROBERTO MANZANO
Bertha María Gómez Sedano (La Habana, 1954). Poeta. Licenciada en Derecho por la Universidad de La Habana. Ha obtenido numerosos premios literarios. Su labor promocional como asesora literaria, fundadora de espacios y grupos poéticos, como los relacionados con la décima, ha sido importante. Escribe también para niños y jóvenes. Los textos que se presentan fueron antologados en Bienaventurado el árbol que camina, muestra del Diplomado de Historia y práctica de la creación poética, editado por Extramuros en el 2007.
TU MUJER
I
Se despeina la noche
húmedos cabellos
caen
sobre mi piel
me transitan
en un lecho de hojas secas
me desnudo
llego a ti
también estás desnudo
buscas
encuentras entre los dos...
la amante noche
II
Ruedan nuestros cuerpos
en la yerba
la razón descansa
sobre nuestras ropas
la lluvia
cae
quiebra el filo
del último orgasmo
borra huellas
tu mirada puebla mis ojos
El amor
puede nacer
de una gota de luz
III
Te descubro
mi lengua
―impúdica―
resbala
desde la punta de un sollozo
hasta tu ombligo
roza temeraria
el vórtice mismo
de lo arcano
arrogante renuncia
a la cordura
IV
Soy
la otra cara de tu desnudez
el desagravio
a una noche de insomnio
el minuto ausente en tu reloj
el juramento innecesario
la cuerda
que falta a tu guitarra
la reflexión impredecible
la antítesis de tus prejuicios
el osario
de tus malos pensamientos
la tangencia del futuro
el cordón de tus zapatos
tu mujer
PÉNDULO
I
Crecen estalagmitas sobre el último abrazo
pero no estás de noche en tu sepulcro
hay un rayo de luz en el ojo del murciélago
y un sueño que cabalga entre palomas
Crepita un vástago en mi vientre
aún refresca mi cuerpo tu lluvia almidonada
se me anida en la penumbra un suspiro
que no exhalo
II
Dejé la risa pendiente de un cadalso
y la felicidad dormida sobre un hilo de araña
con sangre fría volví sobre mis pasos
y busqué en el espejo tu imagen
ya no estaba
III
Después de merodear cavernas inseguras
de transitar minutos desolados
despeinando del viento su postrer suspiro
con la calma oprimida entre los dientes
dispuesto a cancelar mi viaje a la sonrisa
desde la tempestad
regresas
pero
Por fin vuelven mis sueños a ser luz
por fin vuelven mis pies a ser camino
por fin está mi imagen al espejo
en lugar de a tu sombra
REMINISCENCIAS
1. Sombras
Sombras reminiscentes
de mi insomnio
es hora de parir
a toda luz
qué más da...
siempre habrá ojos inconformes
y estúpidas sonrisas
detrás del escenario
2. Ausencias
Me están creciendo
ausencias
deseos de no llegar
grillos
montañas
tempestades
y hasta un sabor
amargo
Tropiezo
caigo
me levanto
¿Otra vez?
3. Peregrinas razones
Piedra la soledad que agobia
lo instintivo y salvaje
la amargura que mata en el embrujo
de las sombras
las huestes de silencios
la mordida inocencia
la alegría encarcelada
peregrinas razones para andar
acerados caminos
4. Horizonte
El horizonte es un espejo
en que no puedo verme
―lástima de espejo―
porque después de tanto andar
soy un árbol retoñado
¡qué importa si la lluvia
empaña mi horizonte!
queda un rayo de luz
en el sendero
5. Amanecer
Tal vez cuando haya luz
los murciélagos
revoloteen despavoridos
a mi sombra
6. Al final
Y si muero
mi corazón proseguirá
descalzo
hacia la luz
RECORDARTE
Todos se han puesto de acuerdo
la sed
el insomnio
mis pies descalzos
los deseos de orinar
la falta de café
los bostezos
el ladrido de los perros
los grillos
el tren
las voces en la calle
el muelle que sobra a mi colchón
los mosquitos
mi torpeza
y hasta las ganas de joder
todos se han puesto de acuerdo
y no me queda más
que la memoria
INVITACIÓN
Vamos a caminar querida amiga
luce esta noche tu mejor ropaje
vístete de amapolas y de encaje
haz que sin miedo la ilusión te siga
si es en ti la tristeza vil y fiera
vayamos a probar mejor fortuna
no temas al dolor ni a duda alguna
hoy puede florecer la primavera
y si el orgullo resultara adverso
adórnate de flores y de verso
transita una vereda de alegría
que la gloria va a veces y otras viene
como jamás el tiempo se detiene
vayamos Soledad amiga mía
GLOSAS
…con joyas de mi otoño enajenado.
Miguel Hernández
En invierno soñaba con tus besos
y sin embargo no te conocía
soñaba que el amor me sorprendía
pero sueños y amor se vieron presos
primaveral anuncio de sucesos
un día frente a mí te hallé sentado
adiviné en tus ojos el pecado
y convirtióse en cómplice el estío
al esplender tu cuerpo junto al mío
con joyas de mi otoño enajenado
He nacido a tu amor como se nace
al alba tras la noche, cada día.
Acacia Uceta
He nacido a tu amor como se nace
en el centro de un monte frutecido
y en el monte el amor sirve de nido
a un misterio que en bocas se deshace
en suspiros se ahoga cada frase
la arboleda nos baña con su axioma
naturaleza viva que nos toma
transformando lujuria en poesía
hechizo irreverente que se asoma
al alba tras la noche cada día
Ven, Muerte, tan escondida
que no te sienta conmigo.
Comendador Escrivá
Si de quererte me muero
y si no sé estar sin ti
acaso porque nací
para amarte aunque no quiero
o acaso porque prefiero
con la razón ya perdida
que se me apague la vida
porque olvidar no consigo
ven Muerte tan escondida
que no te sienta conmigo
Para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo…
Sor Juana Inés de La Cruz
Para qué me enamoras lisonjero
fingiéndome tus versos los mejores
y me haces padecer sombras de amores
al creer que en tu lira eres sincero
si tu amor es capricho pasajero
no dejaré mi corazón cautivo
si vivir es morir como yo vivo
ya no me queda más que recordarte
porque ingenua la vida no he de darte
si has de burlarme luego fugitivo
OCTUBRE ASTRAL
Tu Mercurio está ahora
en oposición con tu Júpiter natal.
Salgo a las sombras
escaleras abajo
ruedan decepciones
la ciudad gira sobre sus pasos
las voces de las gentes
son apenas un quejido
en el tiempo
un árbol sangra por la herida
de un cristal ajeno
detrás de un muro un hombre
orina sobre sus sueños
y escupe su impotencia
tras la última mascada...
un perro
lame su dolor de estómago
un viejo otra vez niño
lleva a la espalda su fardo
de mentiras
un niño casi viejo
aún se permite el privilegio
de la luz
QUEBRADURAS
Teníamos tantas cosas que callar, que cada vez que íbamos a decirnos algo transcurrían muchos años1. El silencio de entonces prefería como ahora ser nuestro cómplice a pactar con voces que gritaban consignas indefensas. El tiempo reverencia esta suerte de locura. La noche extiende sus dominios más allá de un candil de razones Hoy las medusas se abrazan a su doble moral y recorren las calles salpicando su miedo sobre tristes fachadas. Los viejos están solo con los viejos2 y alguna que otra cana se marcha danzarina. Otra siente nostalgia de su vestido negro y se resigna ―ella al menos está. Teníamos tantas cosas que callar...3 pero este tiempo es diferente y se te escapa si no estás atento, y sientes que faltan las acciones para salvar una flor húmeda. Nuevos equívocos intercambian sus máscaras. La mariposa vuela con un ala cortada, pero vuela. Y si hay algo quebrado en esta tarde4 habrá que componerlo. Componerlo digo, no remendarlo. A los remiendos se les afloja el parche y se va el grano. Pienso en los frutos que amanecen cada día, por ellos va mi corazón a pie5. Los viejos están sólo con los viejos, pero volvemos otra vez6. También son necesarias las arrugas. Una espiga se enfrenta a las sombras y las quiebra. Estas sombras también son eluctables. Allá van abrazándose la espiga y la arruga. Allá va el amor. Un viejo árbol huele otra vez a enero y el viento lanza cuchilladas al borde del abismo. Felinas miradas nos advierten, el holocausto puede estar aquí mismo, a la vuelta de un recodo, con el polvo que se echa a andar sin nombre7. El holocausto es evitable pero hay oídos que prefieren estar de vacaciones todo el tiempo y rostros que se esconden tras cristales para tapar el sol. Yo podría decir que estoy en primavera, bajo un aire oloroso a luz definitiva8.
Citas
1 y 3. Roberto Fernández Retamar
2 y 6. Eliseo Diego
4 y 5. César Vallejo
7. Pablo Armando Fernández
8. Carilda Oliver Labra
