Más allá de La Merced, un homenaje a Dulce María
El día de la virgen de la Merced, o día de las Mercedes, ha perdido, para algunos, su primerísimo sentido religioso. Durante quince años, amigos, estudiosos y admiradores de Dulce María Loynaz y de su obra, lo han celebrado más bien como una suerte de honor y recordatorio a la poetisa quien, en vida, organizaba cada 24 de septiembre una tertulia entre amigos para conmemorar la fecha.
La fidelidad a Dulce María se pudo constatar este lunes en el conteo de los presentes. Solo aquellos confinados por la muerte no acudieron a la cita vespertina en el portal de la casona de El Vedado; entre ellos: Salvador Bueno, Vicente González Castro, Lisandro Otero, Alberto Acosta, Aldo Martínez Malo y Nara Araujo. Aunque fueron evocados con especial emoción por los que asistieron.
Durante las dos horas que duró el encuentro, no solo se escuchó la anécdota de Pablo Armando Fernández sobre su rol de jurado del Premio Cervantes de literatura, desde el cual propuso a Dulce María Loynaz como candidata; también se disfrutó la declamación de varios de sus poemas por la talentosa y reconocida actriz Verónica Lynn.
Otras voces se unieron al coro de recuerdos y admiraciones. Aitana Alberti, Virgilio López Lemus, representantes del Centro de Promoción y Desarrollo de la Literatura Hermanos Loynaz, de Pinar del Río y varios trabajadores del ICAIC, entre otros amigos, manifestaron además, su regocijo por los planes de reimpresión de varias de sus obras.
Pero el quehacer de esta grande de las letras cubanas no se resigna a la tinta y el papel. Ávidos lectores la hallarán ahora en un lenguaje-otro que generará, quizás, nuevas lecturas. Su Jardín literario ha sido llevado a un cortometraje de animación, de la mano de dos jóvenes realizadores, enamorados, por demás, de tan sublime discurso poético.
La luna en el jardín, de Adanoe Lima y Yemelí Cruz, dejará de ser incógnita para los amantes de la obra de Dulce María, el próximo 5 de octubre en el Multicine Infanta. Con banda sonora de La Camerata Romeu, el corto ofrece un acercamiento a Jardín, desde una visión joven y contemporánea.
Luego de tal anuncio, la tertulia del portal concluyó con el mejor de los regalos. Todos fuimos a casa con un libro de Dulce María en las manos y con el amor a su obra y su persona aún más engrandecido.
La firme decisión de continuar este encuentro en años venideros primó en la retirada. Ya sea en el portal de la casona de El Vedado, o en cualquier otra estancia, el mismo grupo de amigos que se ha reunido durante estos años, continuará la tradición de las Mercedes con el vivo interés de recordar y honrar a la célebre escritora.
