Última jornada del Coloquio Homenaje a Virgilio Piñera
El viernes 28 de septiembre, se realizó el último encuentro del Coloquio Homenaje a Virgilio Piñera. El Centro Cultural Dulce María Loynaz acogió a un gran público deseoso de escuchar las “claves” críticas para comprender la obra del autor de El no. La singularidad de esta jornada final estuvo en las mesas paneles destinadas a la poesía y a la narrativa breve de Piñera, y en la presentación de publicaciones periódicas que, durante el 2012, vieron la luz para honrar a uno de los escritores más grandes de la isla.
Importantes revistas literarias dedicaron ─por las celebraciones del centenario de Piñera─ interesantes trabajos acerca de la obra del reconocido escritor, junto a algunas de sus más célebres creaciones y otras menos conocidas.
Carlos Velazco, encargado de las palabras introductorias para la revista Unión, comentó que una de las particularidades del número consiste en la presencia de trabajos críticos de Virgilio, como “La pintura de Portocarrero”. Los especialistas no prestan mucha atención a este tipo de textos piñerianos, por ello, resulta vital un rescate que permita comprender el sentido crítico de su autor. La otra peculiaridad consiste, en las aproximaciones que hicieron importantes figuras de las letras cubanas a los diferentes géneros desarrollados por Piñera. Entre ellas se cuentan: Antón Arrufat, Humberto Arenal, Nancy Morejón, Luis Álvarez y Abilio Estévez.
Otro “homenaje ensayístico”, según lo calificara el presentador David Leyva, lo realizó La Gaceta de Cuba. En esta ocasión, los convidados al análisis de la poética virgiliana fueron: César López, Alberto Garrandés, Amado del Pino, Axel Li y Daineris Machado. Un cuento y dos poemas del creador de Electra Garrigó se incluyen en las páginas de la publicación, así como una ilustrativa reseña de Norge Espinosa, sobre la puesta en escena de Aire frío, que hiciera Carlos Celdrán.
Desde Holguín, el periódico La Luz también se sumó a las actividades, señaló Rubén Ricardo Infante. Los textos críticos de Enrique Saínz, Reynaldo Lastres, Antón Arrufat y Abilio Estévez se unen a las páginas líricas con que poetas holguineros, como Luis Yussef, rinden tributo a Piñera.
María Matienzo recorrió las páginas de El Mar y la Montaña, para mostrar al público la variada propuesta que la revista entrega al lector. Destacó la manera novedosa en que los trab
ajos abordan la obra del también reconocido dramaturgo. Matienzo llamó la atención sobre una sección de la revista que, en esta ocasión, regala un artículo sobre “la polémica” que abrazara a Piñera y reproduce sus criterios en el histórico encuentro, donde Fidel Castro pronunciara sus “Palabras a los intelectuales”.
Reynaldo Lastres presentó Cinco poemas de Virgilio Piñera, una singular entrega de Cuadernos Papiro, realizada especialm
ente, para agasajar al escritor en su centenario. El carácter artesanal y la relación arte-literatura marcan la diferencia en esta invitación a la lectura.
La mesa panel sobre la poesía de Virgilio, moderada por Jesús David Curbelo, contó con la presencia de Enrique Saínz, Ileana Álvarez, Ivette Fuentes de la Paz, Rubén Ricardo Infante y Basilia Papastamatíu. Saínz realizó un breve panorama de su lírica y destacó aquellos aspectos que, a su juicio, hacen de Piñera “un poeta inagotable”. Advirtió la importancia del drama personal dentro de los poemas, puesto que este “es el centro de las creaciones más lúcidas del autor”, de aquellas que poseen la mayor “carga trágica”. Por su parte, Fuentes se refirió a “la estética de lo desfigurado” en la lírica piñeriana, y comentó cómo en ésta, Virgilio “destruye y deconstruye algunos cánones de belleza a partir de la negación”.
Fuentes efectuó la aproximación a través de lo que significa el cuerpo para Piñera. Rubén Ricardo Infante significó la influencia de su poesía en los más jóvenes creadores del país. Para ello, señaló lo que, según su criterio, constituye puntos en común con “el maestro”: la utilización de lo simbólico y la insularidad. Esta última, empleada para elaborar una construcción de Cuba y como “centro de la visión de la sustancia que nos define”. En la ponencia de Ileana Álvarez, el público pudo advertir un acercamiento sui géneris. Reconoció “un sentido proyectivo y dialéctico en la escritura de Virgilio” y subrayó las visiones “llenas de mutilaciones y autofagias”, junto a “una insularidad definida por la indefinición”. Piñera “rompió con los asfixiantes cánones académicos que paralizaban a la poesía”, comentó en su intervención Basilia Papastamatíu. Una de sus características significativas es la transgresión que realiza al burlarse de la muerte, pues le quita toda solemnidad al tema.
Yunier Riquenes moderó la mesa-debate sobre la narrativa breve de Piñera. A su juicio, “el homenaje del coloquio es que cada uno de los jóvenes escritores, y aquellos no tan jóvenes, muestren cómo han leído la obra de Virgilio”. Yanetsy Pino expuso una novedosa visión de acercamiento a los cuentos. La investigadora abordó, desde el tema de “el poder”, sus textos cortos. La desmitificación de la belleza, la ironía, la burla constituyen, para Pino, síntomas de resistencia al poder y “herramientas que también lo permean”. Daniel Díaz Mantilla compartió sus reflexiones en torno a cinco relatos de Virgilio, a los que señaló algunos aspectos que considera vitales en su narrativa: la crítica, el sacrificio, las costumbres y la variedad de cuestionamientos que muestra en sus textos.
Las palabras de clausura del evento estuvieron a cargo de Jaime Gómez Triana, vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz. Gómez Triana recordó que este año de conmemoraciones y, en especial, el coloquio tienen entre sus antecedentes un evento teórico y una temporada de teatro que, en el año 1997, impulsara Norge Espinosa. “Virgilio persona ha estado y está entre nosotros”, concluyó Jaime Gómez Triana.
Luego de tres días de análisis, valoraciones y rescate de la obra de Virgilio, quedan muchas preguntas por responder todavía. Algunos de sus textos, como los ensayos, no han sido abordados con la intensidad que merecen. Su figura literaria ha vencido al tiempo y al olvido en que algunos pretendieron que cayera, pero aún clama por la restitución que solo lectores y estudiosos pueden otorgarle.