La revista UNIÓN dedica dossier al pintor cubano Raúl Milián
El número 76 de la Revista de Literatura y Arte UNIÓN, correspondiente al año 2012, dedica un amplio dossier al pintor cubano Raúl Milián, a quién su extrema timidez convirtió en un ermitaño; mas esta revista ha decidido no respetar la distancia que el artista prefirió mantener con sus semejantes y que tan injustamente le ha sido correspondida, señala el editorial.
A partir de una crítica mordaz publicada en el diario Revolución (enero de 1959), escrita por Severo Sarduy, quien en tono de burla lo llamaba el «discípulo de Portocarrero», Raúl Milián vivió intentando no padecer el mundo según le dictaba su hipersensibilidad. Más allá de todos sus desgarramientos, nunca dudó que la cultura salva: «Lo mismo la alegría que la tristeza, la dicha o el quebranto, el valor estético siempre positivo. El arte, aunque exprese lo más trágico, es una afirmación de la vida».
El dossier de este número lo integran “Luz de Milián”, de Orlando Hernández, “Iluminaciones”, de Alejo Carpentier, “Bordeando el abismo”, de Graziella Pogolotti y “Milián: la visión de lo humilde”, de Pedro de Oraá, quién define la obra del artista de «breve, pero asistida de una intensidad de espíritu que no necesita ser cuantiosa para definirse, para mostrarse con suficiencia».
Se incluyen también: “Una vida de dos”, de Hilda Esther David Portocarrero, nieta del pintor cubano; “Se agradecen las visitas”, fragmento de las memorias Elapso Tempore, de Hugo Consuegra; “Raúl Milián: el más sencillo misterio”, de Nancy Morejón y los poemas “A un cuadro, una flor” y de “Primera glorieta de la amistad”, de Roberto Fernández Retamar y José Lezama Lima, respectivamente.