Apariencias |
  en  
Hoy es domingo, 24 de noviembre de 2019; 1:42 PM | Actualizado: 22 de noviembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 7 No 8 No 9 No 5 No 6 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

«Cuerpo del delfín», de Fayad Jamís

Virgilio López Lemus, 22 de octubre de 2012

Fayad Jamís (1930-1988) no colocó a lo largo de su obra una pica más alta que este poema, «Cuerpo del delfín», dedicado a José Lezama Lima, escrito en la década de 1950, y sin dudas bajo el influjo de algunos de los poetas reunidos en torno a la revista Orígenes. Fayad era un veinteañero que se había iniciado al final de los años cuarenta bajo los llamados de la poesía emotiva tipo José Ángel Buesa, pero muy rápidamente rebasó su labor de adolescente y creció bajo el conocimiento de las vanguardias, del fervor por la poesía que aun en los años cincuenta subsistía en un París décadas después tragado por el consumismo. Fayad abrió la verja de su hierro de poeta al mundo surrealista, a la dosis bien asimilada de los vanguardismos, y si advertimos en «Cuerpo del delfín» ese tono semi hermetista cercano a Orígenes, no es tampoco una entrega total e irreflexiva a una poética ajena. Su personalidad de poeta peculiar quedó bien delimitada en este texto que sobresale no solo dentro de su propia obra descollante en su generación (la Generación de los Años Cincuenta), sino también en el panorama secular de la poesía cubana, como uno de sus poemas antológicos.

El origenismo, los neorrománticos y los poetas de intención social, rodeaban el principal panorama lírico del país, sin dejar a un lado algunos sectores de intimidad transida. En seguida Fayad se propuso hallar el arte de la palabra, convertir a la palabra en arte, forjar un poema, un conjunto, incluso libros, en los que la esencia de la vida se transmutara en cierto aumento gradual de la conversación, hasta que, más adelante, el tono conversacional se apropiaría de su obra, y lo convirtió en uno de los autores insignia y paradigmáticos de la corriente coloquialista de la poesía cubana.

Él iba a escribir textos bien distantes del tono que quiero resaltar en «Cuerpo del delfín», como sus muy buenos textos coloquiales «Breve historia de Cuba» o «Auschwitz no fue el jardín de mi infancia». Cuando escribió «Cuerpo del delfín», él estaba inmerso en la búsqueda de renovación de la década de 1950, junto a sus amigos Rolando Escardó, José Álvarez Baragaño y Roberto Branly, con los que compartía respeto por Orígenes, deseos de salir de la poesía sentimental demasiado emotiva, y de indagar en el mundo del surrealismo, de lo cual Baragaño y Branly dieron los pasos más abiertos y constantes.

«Cuerpo del delfín» es un texto versolibrista que maneja un verso por lo común largo, mayor de las catorce sílabas del alejandrino, y que mantiene, sin embargo, un ritmo muchas veces acentual, dentro del orbe de la métrica tradicional hispánica; obsérvese desde el inicio: «En el palacio de la memoria, en el humo del cuerpo, / una palpitación extraña, un remoto aleteo: / la sombra roja de un delfín entra suavemente». (Yo mismo tengo un poema llamado «Memorias», de El pan de Aser –1987--, en el que uso esa imagen inicial «palacios de la memoria» en sentido bien distinto del poema «Cuerpo del delfín», y, como expresión independiente de Fayad, lo que ahora mismo me sorprende como rara coincidencia). Suavemente, así, nos adentramos en el poema, que comienza a solucionarse por preguntas retóricas como este bello verso: «¿Qué importa un delfín muriéndose en la memoria?»  La sombra roja del delfín herido define a la muerte: «Nada. Un delfín muerto no importa nada, lo mismo que una hormiga.» ¿Dónde está el aprendizaje surrealista del poeta? Se capta en estos dos versos: «Sin embargo, yo veo ahora un muro y escucho una ciudad; / y ahora veo una ciudad y escucho un muro.» El poema se adentra en su elegía por un delfín que todavía no ha muerto, y rememora un poco aquel Narciso de Lezama que ha de fugarse ya sin vida al final del largo y fundacional «Muerte de Narciso».

Fayad en seguida le da un sentido existencial a su poema que no se encuentra en el orbe lezamiano: «¿qué cuerpo es más durable que la espuma?», mientras contrapone al mar y a la ciudad, el sitio donde vive el delfín, donde vivimos los seres humanos, al parecer de vidas más valiosas que las de un delfín o de una hormiga. De inmediato, Fayad pasa a la primera persona del singular de una manera decidida: «¿Me oyes, ¿me conoces?, ¿estás viva?» y entra sutilmente en un diálogo con «tú», ella, antes no incorporada al poema. Aparece el verbo «hablar»: «Mi cuerpo vacío habla para un cuerpo vacío», con cierto toque existencialista, avanza: «Yo soy un caracol, una piedra, un simple cuerpo vacío que habla sobre el muro, / para otro cuerpo vacío que duerme sobre el muro».

Encima de la ciudad y del mar, un ave abre un «nuevo mundo», un espacio diferente que ella construye distante de ambos puntos referenciales. Es un espacio tan vasto, que al poeta ahora le parece pequeño el mar, quizás poblado de delfines. Y el ave se juega un sentido trascendente que también se incorpora al poema, en contraste con la fase existencial: «¿Qué cosa hay más hermosa que una niña de vidrio, / inmóvil, distraída, callada bajo un velo de oro, / bajo el ave transparente de la eternidad?».

Quizás estos tres versos sean el momento central del poema. El poeta se siente conmovido por la muerte del delfín, el delfín herido con un rastro de sangre, le hace explorar la vida, y observar la vida humana, mirar la suya y la de la niña que duerme indiferente rodeada de belleza, y luego ver, mirar más lejos, hacia «la eternidad». ¿Qué puede ser la eternidad para un delfín que muere, para una hormiga que nuestro propio pie o nuestra mano aplasta para siempre?
Entre el delfín y el ave y el poeta, la muchacha sobre el muro duerme plácidamente, ajena a la eternidad, y a todo lo que evoca el poema. No se torna un poema de amor, pero una suave ternura se advierte «en tu inmovilidad eres más áurea y giras con más gracia que el delfín allá en lo alto. / Despierta, entre los dos ha venido a posarse el ave transparente?» Esa ternura va a centrar el poema:

Nosotros somos simplemente dos cuerpos vacíos que sueñan sobre el muro.
¿Habrá venido para construir otro mar entre tu sueño y mi sueño?
Mira: desaparece; su cristal se quiebra mientras tú parpadeas.
¿A dónde el ave de cristal, adónde el ave de eternidad?
Escucha, niña mía, cuerpo mío: nos llaman:
Nuestros nombres, ¿serán destruidos?
Nuestros cuerpos, ¿serán destruidos?

Eros y thanatos vuelven a hallar espacio en la poesía cubana, en un poema que parecía que iba a tratar solamente de un delfín moribundo. El seguramente joven poeta y amante de su «niña mía, mi cuerpo», teme ante la belleza el halo transfugaticio de la muerte, el resplandor mortal que viene enrojecido en la trayectoria de un delfín. Y nos llegamos a un verso clave, que define el instinto elegíaco del poeta con cierta dosis aun de romanticismo: «ni quiero que el velo rojizo de la muerte cubra ningún cuerpo».

A partir de aquí el poema se transfigura. La «batalla», si la hubiera, no es entre eros y thanatos, sino entre ágape y thanatos, otra manera de enfocar el amor. Ella puede ser, la muchacha que duerme sobre el muro, la ciudad impasible, el ave, la eternidad… Él es el poeta y es el delfín, y a lo que se enfrentan es a un nuevo «diálogo» entre él y él, confusión entre el hombre evocando la muerte y el delfín viviéndola, asumiendo tras su rastro de sangre la muerte despaciosa. Esos dos «él» se funden, lo digo sin temor, de manera magistral en el último verso: «quiero soñar que un furioso delfín rompe de pronto tu sueño, eternidad».

Se ha cerrado una sinfonía. Fayad Jamís termina en un acorde molto vivace, y a la vez rotundo, cierre, acorde final que es el diálogo entre el ser efímero y la eternidad. Delfín, hormiga, muchacha sobre el muro, ave verdadera o alegorema de la eternidad, se sumergen en el mar, en la ciudad, en el poeta que ahora solo quiere dormir, nadie le oye, ¿quién es ese «tú» al que se refiere? ¿Delfín, hormiga, muchacha sobre el muro, ave, muerte, eternidad? ¿Con quién verdaderamente dialogó el poeta, o más bien declamó o dijo su monólogo? «En el palacio de la memoria» entra ese «tú» efímero y eterno. La eternidad se cumple en una ola, en un ave que vuela y crea su espacio más ancho que el del delfín moribundo, o que él y ella dormitando sobre un muro que de alguna manera se ha colocado entre la muerte (o la reflexión sobre la muerte) y la bullente ciudad. Memoria, sueño, vida, muerte, eternidad. Un delfín de triste senda roja despierta al poeta sobre un muro, mientras observa el sueño de la joven sobre ese parapeto, y él solo quiere, sobre el mismo muro, soñar.

Fayad Jamís regala así, como si nada, uno de los más bellos poemas de la poesía de Cuba, presto a las mil y una interpretaciones con las que Scheherazada  podría salvar su vida ante el sultán.

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis
 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 7 No 8 No 9 No 5 No 6 No 4 No 3 No 1 No 2