El olor de los fulanos
Este libro despliega una encomiable capacidad de asociación, junto a la aptitud para someter al tamiz de la ficción literaria asuntos a primera vista intrascendentes. Su materia corrobora la idea de que al hablar de la joven literatura, no es conveniente quedarse en aquel paternalista "los muchachos se divierten", que muchas veces, displicentes, preferimos asumir. Liany Vento es precisa en el manejo del lenguaje, discreta en la ironía y donosa en la apropiación de algunos mitos de la literatura. Estos cuentos nos inducen a esperar nuevas expansiones de su imaginación.