Metáfora en Aire de Luz

En esta ocasión el café literario Aire de Luz se inició, el día primero de noviembre, con la celebración del cumpleaños de uno de sus invitados, Alpidio Alonso. El poeta recibió como regalo, por parte del Instituto Cubano del Libro, un ejemplar de la novela más representativa de la cubanía, Cecilia Valdés del pinareño Cirilo Villaverde, el cual cumpliera el pasado 28 de octubre el aniversario 200 de su nacimiento.
Alonso quiso, antes de comenzar su lectura, homenajear a Luis Rogeli
o Wichy Nogueras ─que también cumpliría años el 17─, con un poema escrito por este, titulado “En defensa de la metáfora”; comentó que el intelectual Víctor Fowler lo catalogó como uno de los poetas imprescindibles. Neyda Izquierdo, viuda de Wichy, que se encontraba en el público, agradeció el elogio.
Alpidio leyó al auditorio, de su cuaderno inédito “Bosque muerto”, algunos poemas enumerados y otro dedicado a Roberto Manzano nombrado “Libro de los caminos”.
Antes, la anfitriona Basilia Papastamatíu, expuso sobre él:
Sus versos parten en general de su propio yo, para, desde allí, expresarnos sus experiencias, sus imágenes, su visión de la mujer, que puede ser la madre, como la amada, o yendo a su entorno, su casa, su sitio, el bosque, el país, la isla. Lo que le interesa es establecer nexos, encontrar el sentido de eso que llamamos existencia. De ahí, que la expresión de sentimientos de amor no puede apartarse de su connotación filosófica y hasta metafísica, de nuestro azaroso estado entre la vida y la muerte, la felicidad y el abismo. Y lo hace con un lenguaje escogido, depurado, y buscando un equilibrio justo entre el empleo de las formas clásicas como el soneto, las tradicionales como la décima, y las más diversas de nuestro tiempo.
Leyla Leyva, segunda invitada de la tarde, conversó acerca de cómo surgió Piélagos, su primer libro, que fue la concentración de otros por ella pensados. Eligió del poemario Estado de espera, difundido por la editorial Oriente, los siguientes poemas: “Pronóstico de un cuerpo” y “Conversación enfrente de un vitral”.
Sobre la escritura
de Leyva refirió Basilia:
Sus versos no tienen simplemente una única lectura, sino que, en su necesidad de descifrar el sentido de la vida, hacen, a través de lo cotidiano, aparentemente de limitada trascendencia, una indagación de verdadero aliento filosófico, espiritual. Y ahora, en su más reciente poemario, Estado de Espera, ahonda más en este sentido, y aunque también parece hacerlo desde lo femenino y lo doméstico, se trata solo de puntos de partida, de referentes o figuraciones de una realidad más abarcadora, imposible de conocer y controlar plenamente, que nos desborda y hasta puede generar angustias y temores frente a nuestro todavía insondable destino humano.
Alpidio Alonso comenzó su segunda oportunidad de lectura con el proyecto de libro “Monólogo de nadie”, del que seleccionó textos como “Larga distancia”, “Disfunción”, “Manuscrito del búho” y “Quédate”.
Leyla, del mismo volumen antes seleccionado, leyó “Anonimato”, “De las perversiones del amor”, “La señal” y “El tragadero”.
Al final el público, que contó con la presencia de escritores como Zoleida Ríos, Caridad Atencio y Jamila Medina, intercambió impresiones con los poetas, para hacer realidad lo básico de este encuentro: proporcionar el fluir de pensamiento entre el espectador y el autor cercano.
