Gente Nueva en su presentación formal del premio La Edad de Oro 2011

Sábado del Libro, espacio que auspicia el Instituto Cubano del Libro, presentó este 3 de noviembre los títulos ganadores del concurso La Edad de Oro 2011, que convoca anualmente la Editorial Gente Nueva.
Bajo el resguardo del portal colonial de la edificación de los Capitanes Generales, comenzó la actividad a las once de la mañana, con un panel integrado por los principales representantes de la casa editora.
La presentación estuvo a cargo de Flor Nodar, subdirectora de esa institución, quien posteriormente cedió la palabra al director Enrique Pérez Díaz. El escritor recordó el 40 aniversario de la fundación de la empresa y dedicó unas frases de elogio a la figura de Mirta Aguirre, quien fomentara la iniciativa para la creación de la editorial y cuyo natalicio ─en feliz coincidencia─ también se conmemora este mes.

Expuso que se está confeccionando una cronología exacta que abarca desde la fundación de Gente Nueva hasta nuestros días. Se trata de un dosier visual donde se podrá apreciar la historia de Cuba. Lo más sorprendente es que está siendo elaborada por los mismos niños, sobre todo por los que integran el taller de creación de Adrian Guerra. La Jiribilla, revista electrónica y de papel, será la encargada de sacarla a la luz. Se organizarán —informó Pérez Díaz— coloquios y charlas en torno a la efeméride.
Al referirse al concurso La Edad de Oro dijo que éste se ha mantenido firme gracias al apoyo de la Revolución, que le ha ayudado a resistir las coyunturas de los tiempos difíciles y el embate comercial. Afirmó que la trascendencia de este premio demuestra la cimentación de un perfil de trabajo que se abre en un abanico mayor.
Los libros publicados bajo este sello han ganado en calidad de diseño, sobre todo al unirse a Ediciones Caribe, que ha asumido una función predominante para hacer del libro un objeto bello, capaz de competir en cualquier lugar del mundo. Entre sus proyectos potenciales está incrementar las tiradas de sus títulos.
Magalis Sánchez leyó un escrito donde ensalza el tesón de la institución por no fallar en sus entregas, ni en sus convocatorias, pese a toda dificultad, y describió las tres obras ganadoras. Ponderó el Primer Premio a Nivel Escolar, Aves con rimas, donde poemas cortos, como haikus, contienen una gran musicalidad, que parodia el canto de las aves mostradas por el autor Raúl Hernández Ortega, en 23 páginas desbordantes de imágenes de pájaros en blanco y negro, listas para ser coloreadas por los niños.
No menos aprobaciones recibió el ganador del Premio de relato histórico, Hermes Pérez Caso con su obra póstuma Juan Bruno Zayas. Era de luz, como las estrellas. El desaparecido escritor realizó una profunda búsqueda de información para presentarnos a un médico guerrero, combatiente en las gestas mambisas de 1895, alumno de Gómez y de Maceo, caído en plena juventud, un año después de haber empezado la Guerra Chiquita.
Puerta de papel, ganador del Premio cuento, se llevó las palmas ante la elocuencia de su autor. El novato Maikel Rodríguez Calviño disertó de forma brillante sobre los personajes creados por él, que como dijera Magalis Sánchez abarcan la mitología griega, romana y gótica, entrelazándose con la sociedad cubana actual. 
El joven de 31 años confesó que pasó su niñez acompañado por los libros de la Editorial Gente Nueva y que este, su primer libro lo escribió en la Universidad, mientras se graduaba de Historia del Arte. Lo tituló de ese modo porque así anunciaba su primera entrada a la escritura; y se decidió por nueve cuentos ya que nueve significa, en la simbología cristiana, masa y poder.
Especificó Rodríguez Calviño que con su cuento “El vendedor de tiempo”, hace un llamado de alerta a los jóvenes, para que se fijen más en lo que los rodea, pues suelen perderse en lo cotidiano; intenta acercarlos al mundo de las artes con su narración “El hombre de porcelana”; critica la sociedad de consumo con un fino humor negro, en su ficción “Colmillitos (apuntes para una crónica social)”, donde los padres de un vampirito le imponen objetos costosos; y demuestra su tesis del valor a la naturaleza en “El visitante”.
Compuesto con ilustraciones interiores hechas a plumilla de una forma exquisita, Puerta de papel, que simula, precisamente, el nombre del pabellón infantil de la Feria Internacional del Libro en la Cabaña, nos trae lo que alberga la misma carpa, cuentos para divertirse un poquito, para asustarse un poquito y para aprender, también, un poquito.
