Sombras sobre isla negra
El escritor y periodista hispano Mario Amorós es el autor del texto Sombras sobre Isla Negra, la misteriosa muerte de Pablo Neruda, publicado por la Editorial B, y presentado en la Biblioteca del Centro Cultural Gabriela Mistral (de Santiago de Chile).
La motivación fundamental que me decidió a reseñar ese testimonio fue la deuda de gratitud contraída con el poeta y ensayista Ángel Augier (1910-2010), quien diera a la estampa el volumen Pablo Neruda en Cuba y Cuba en Pablo Neruda, cuya reseña publicara el Portal CubaLiteraria, y de la cual se hiciera eco —de inmediato— la Página Web de la Asociación de Escritores Chilenos, así como otros sitios de ese hermano país.
En Sombras sobre Isla Negra…, el también investigador español no excluye la posibilidad de que Pablo Neruda (1904-1973), Premio Nobel de Literatura 1971, pudiera haber sido asesinado por el régimen de facto del tristemente célebre general Augusto Pinochet (1915-2006).
El autor sustenta el criterio de que fue así, pero —por un elemental problema ético— no se atreve a afirmarlo categóricamente hasta que no pueda demostrar ese planteamiento con pruebas irrefutables, las cuales serían aportadas si se realizara la exhumación de los restos del ilustre bardo latinoamericano, y en consecuencia, se le practicara una necropsia forense, cuyos resultados sí serían concluyentes.
Para Amorós, la patria de Bernardo O’Higgins (1778-1842) no puede permitir —en modo alguno— que el fallecimiento del Poeta Mayor de América continúe envuelto en las tinieblas en que —intencionalmente— las ha sumido la dictadura militar pinochetista.
El libro recoge documentos y testimonios acerca de los últimos días y horas de ese hombre excepcional, caracterizado por su gigantesca estatura intelectual, humana y espiritual, y que en su obra poético-literaria ensalzó a los más humildes y anheló para ellos una patria mejor y más justa.
Por otra parte, se registra el hecho de que Neruda estaba ingresado en la capitalina Clínica Santa María, mientras los golpistas quemaban sus libros, al igual que hicieron los nazis con las obras de Sigmund Freud (1856-1939).
Entre otros aspectos puntuales, se describe —con lujo de detalles— el último año de vida de Neruda, desde que, en 1972, regresara a Chile, procedente de
Francia, donde desempeñara la función de embajador del gobierno constitucional del doctor Salvador Allende (1908-1973).
Como parte de las pesquisas realizadas por Amorós para develar el enigma que rodea la muerte de Neruda, se recoge que el señor Manuel Araya, chofer y amigo personal del poeta, declaró a la justicia chilena que él no estaba para morirse, sino que fue víctima de un asesinato por parte de las hordas fascistas de Pinochet.
Después del artero golpe de estado del 11 de septiembre de 1973, precisó Araya, la familia y los amigos allegados de Neruda decidieron —por razones de máxima seguridad— recluirlo en la citada institución de salud, donde al parecer correría menos peligro. Nunca se pensó que en esa clínica médicos o enfermeros/as al servicio del recién instalado dictador utilizarían una inyección letal para segar tan preciosa vida; información que el propio poeta le confió a Manuel Araya.
Según la nota oficial divulgada por el régimen castrense acerca de las causas de la defunción de Pablo Neruda, se dijo que falleció como consecuencia de un carcinoma prostático. Sin embargo, los antecedentes médicos que obran en su historia clínica en el hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, donde recibía atención médica, aseguran que la afección maligna que padecía estaba compensada en el momento en que ocurrió su desaparición física.
Por último, se señala que el Partido Comunista de Chile presentó una demanda ante los tribunales de justicia con el objetivo de esclarecer la causa del fallecimiento y las circunstancias en que se produjo el lamentable deceso de ese gigante de las letras iberoamericanas, cuyo genial aporte al desarrollo de la cultura universal es —desde todo punto de vista— imperecedero. Veremos qué respuesta le darán a esa querella los tribunales de la nación suramericana.
