Luis Yuseff: pensar la poesía desde el dolor
Aspersores, el cuaderno que mereciera el Premio Nicolás Guillén de Poesía 2012 —galardón que entrega anualmente la fundación homónima y el Instituto Cubano del Libro a la obra que represente lo más significativo de ese género en Cuba— fue la propuesta que la Editorial Letras Cubanas presentó en el más reciente Sábado del Libro. De la autoría del escritor holguinero Luis Yuseff, el poemario fue presentado por David López Ximeno, miembro del jurado que concedió el lauro, y Arnaldo Viquillón, jefe de la Redacción de Poesía del mencionado sello editorial.
Estamos en presencia de un libro escrito desde el dolor, aseguró López Ximeno, «de una joya literaria hecha por un orfebre que utiliza como único metal precioso la palabra». Y describió tres características fundamentales que a su juicio tiene Aspersores: la preocupación del hijo por la tremenda enfermedad de la madre y cómo esa desgracia lo lleva a escribir poemas desgarradores: de la vida y de la muerte; la profunda reflexión que hace el sujeto lírico sobre aspectos tan triviales como pueden ser el amor y el desamor, y en tercer lugar, la maestría con que el autor domina el idioma, cómo incorpora a su discurso poético elementos que no son específicamente del lenguaje cotidiano, y la vinculación que establece entre un discurso coloquial y los diferentes abordajes de temas sociales. Estos atributos, afirmó López Ximeno, convierten a Yuseff en un poeta universal, pues el lector «recibe la impronta de un gran viajero, de un hombre que ha recorrido el mundo de múltiples maneras».
Eliana Dávila, quien tuvo a su cargo la edición y corrección del volumen, asegura en las notas de solapa que este es un libro por momentos de recurrencias hacia ideas oscuras, dolorosas, donde se opaca la existencia como puente de tránsito y se valora a la vez como el mejor regalo donado hacia esta latitud donde se convive con alegrías, decepciones y tristezas: «Filosofía muy particular de nuestro paso fugaz a lo definitivo, a la nada, y la voz del poeta nos induce y obliga a múltiples interrogantes con un lenguaje preciso y cuestionador».
Según el propio Yuseff, Aspersores está dedicado a su madre y le sucedió cuando lo escribía que estaba tocando temas tan íntimos dentro del seno de su familia que se sentía con una especie de complejo de culpa pues revelaba asuntos que debían quedarse solamente como la conversación entre una madre y un hijo. Por eso, en un momento determinado decidió ponerle punto final a la escritura y cerrar el libro.
A propósito de su raro título, Yuseff reveló —en una entrevista que concediera al periódico iAhora! de su natal Holguín— que esa atomización producida por
los aspersores, crea también la niebla, esa que cubre los campos y que entra a las ciudades: «Es una imagen que me frecuentaba y que asocio a uno de los tópicos más recurrentes en la poesía, el tema de la muerte». En la propia entrevista confesó que, «después de una experiencia muy personal de la que no habría querido escribir nunca, surgió la primera parte de lo que después se convirtió en un cuerpo único de Aspersores. La segunda parte surge por otro hecho circunstancial: son diálogos que tengo con mi madre y lo escribí en veinte días».
Finalmente López Ximeno invitó a los presentes en el Sábado del Libro a leer Aspersores para «encontrar la espiritualidad de un poeta imprescindible en el discurso poético cubano contemporáneo».
Foto de Luis Yuseff cortesía de Kaloian Santos
