Raúl Sendic, de la historia a la literatura

Para explicar de buena tinta cómo llevar un personaje real a la ficción invitó la poeta Marilyn Bobes, al espacio En el jardín, a Daniel Chavarría, escritor uruguayo-cubano considerado por la anfitriona y por el público, como un visitante de lujo.
La elocuencia a que nos tiene acostumbrados Chavarría no precisó demasiados esfuerzos para convencernos de que la próxima obra suya, la biografía del revolucionario latinoamericano Raúl Sendic, fundador del Movimiento Nacional de Liberación Tupamaros, con la que contribuirá, insiste, a que se conozca más pues son escasas las referencias del extraordinario dirigente, será una exitosa novela cuyos encomiables valores estarán dados en gran medida y según nos refiere, por las grandezas del héroe protagónico.
“Yo he plagiado mi propia vida para escribir novelas —explica Chavarría para hablarnos de la obra en cuestión y del personaje que la encarna en un sabroso diálogo matizado genialmente con anécdotas y ejemplos—, pero en este caso no es así. Ahora tomo la realidad para hacer una literatura que nunca he hecho y es más bien de corte biográfico, me interesa la figura de Sendic, entre muchas otras razones, porque es mi compatriota y de él muy poco se conoce”.
“Este país, —y se refiere a Cuba— sin lugar a la menor duda, es donde más conocimientos se tiene de los movimientos guerrilleros de América, sin embargo, aquí apenas se sabe de este extraordinario insurgente que pretendió la transformación de la sociedad uruguaya en otra más justa por medio de la movilización popular y la guerrilla y sufrió las mas horrendas torturas en prisión durante 12 años”.
“Llegó a ver que el epicentro de la lucha de clases del Uruguay no estaba en lo que preconizaba el Partido Comunista Uruguayo ni el Partido Socialista, al que él perteneció y del que fue dirigente, sino en esas pequeñas comunidades de arroceros, de tambos… donde era tan terrible la explotación que a través de la publicidad de sus miserias, se podía conmover la conciencia sana de la mayoría de la población, incluso de los partidos tradicionales, y eso, creo, es una genialidad de este guerrillero”, comentó el autor para valorar a la figura que ha colocado como centro de su novela.
La admiración de Chavarría por el tenaz líder que lo deslumbró, lo ha conducido a obrar en favor de la divulgación de esta figura esencial del continente que dirigió la Primera Marcha Peluda, al convocar a los cañeros de Bella Unión e impresionar con la protesta a toda la ciudad.
“Yo quisiera hacer con este libro lo que yo sé hacer, que es escribir novelas, y voy a escribir la biografía y me voy a apoyar en mi experiencia de escritor de novelas de aventuras. Lo que de él se ha escrito es muy noticioso, muy explicativo, pero para la gente que no conozca la olla de grillo que ha sido la lucha en el Uruguay, se convierten esos escritos en verdaderos ladrillazos que no se lee nadie”.
“Vine a conocerlo muy tarde, en el 68, por boca de otro personaje carismático, digno de que se escriba su vida, el obispo de izquierda, Monseñor Gerardo Valencia Cano, quien capitaneaba el movimiento guerrillero en Colombia en el que yo estaba involucrado”, —recordó con tanta locuacidad en la mirada que parecía transportado a aquellos duros años.
“Hoy veo con tristeza que este personaje descomunal no se conoce y lo que quiero es hacer mi contribución, atrapar a la gente con la anécdota y hacer que se lea. Mi historia ha sido muy fácil. Cuando se tiene un personaje así es muy fácil hacerlo. Todos los días de su vida estuvo en peligro y haciendo, pensando, diciendo, o escribiendo algo inteligentísimo, originalísimo. Yo creo que de él hay mucho que decir”.
