Carta a Berazaín por su Zoom
Querido Bera:
Aunque mucho te han elogiado, y continuarás recibiendo halagos de los futuros lectores de la selección que has hecho, a partir de los textos de Héctor Zumbado —que al fin se publica gracias a Ediciones Líber, en su colección A reír—, no quisiera guardar silencio frente a tan importante libro.
Digo importante con toda intención: No solo aparecen en Un zoom a Zumbado las mejores crónicas nacidas de la pericia de este singular escritor, a lo largo de su fecunda vida de estampero cubano, sino que, además, con tu labor investigativa aportas varios análisis de su obra, y ofreces referentes a los que pueden acudir aquellos que no tuvieron el placer de disfrutar, regularmente, sus trabajos. En publicaciones periódicas o a través de sus múltiples libros, fuimos muchos sus devotos lectores; y, sobre todo, una multitud de humoristas actuales continúa siendo deudora de su ingenio, su mirada hacia la sociedad, siempre fue cáustica pero, al mismo tiempo, tierna y condescendiente.
En el prílogo (fusión entre epílogo y prólogo, según definición del propio Zumbado) on que abres la selección, resumes el magnífico ensayo tuyo que conocimos en La calle del medio, hace ya varios años. Aquí, a modo de chiste —¿cómo si no abordar a Zumbado? — está la trayectoria vital y creadora de un hombre que, tal vez sin saberlo, cambió el modo de generar humor dentro y a partir del socialismo.
Coincido contigo en que, releyendo a la distancia de los años la obra de Zumbado, uno(a) no puede menos que sentirse impresionado(a), por la perspicacia y la sagacidad con que penetra hasta en los más profundos resquicios del entorno social.
La división que haces de los temas de las 69 narraciones seleccionadas (y todo el conjunto de sus trabajos), resulta impecable: La burocracia; Los vicios de la conducta social; La ineficiencia en los servicios, Los medios masivos (televisión, cine, teatro, el libro y el trabajo de los críticos); La chabacanería; El amor y Hechos de carácter político. Aun en medio de la comicidad, de la gracia y de la fina ironía que utilizaba Zumbado, en su afán por criticar las imperfecciones de cualquier índole, se te agradece esta suerte de clasificación, que ayuda a la seriedad que se requiere al analizar toda creación literaria.
Quizás porque no puedes evitar tu metodología de buen maestro (oficio al que dedicas gran parte de tu vida), al final del Zoom proporcionas al público lector “Lo que hay en los libros de Zumbado”, desglosando los artículos que aparecieron en cada título. Gran regalo para quienes se interesan en la bibliografía de este imprescindible autor, cuya minuciosa investigación te deberemos por siempre. Desde Limonada, de 1978, hasta Perfume y olor (1998), incluyendo sus Riflexiones, el Amor a primer añejo, The american way (todos publicados en 1980), Esto le zumba, de un año más tarde, sus Prosas en ajiaco, de 1984, las Riflexiones 2, y las Nuevas riflexiones, ambas de 1985 y ese conjunto de textos reveladores, materia de estudio para los jóvenes artistas e insuperable hasta el presente que es Kitsch, kitsch, bang, bang del año 1988, todo aparece perfectamente ordenado, ofrecido como una guía que ilustra y facilita el estudio.
Tu habilidad para estos menesteres pedagógicos, además, te compulsó a subdividir las temáticas que Zumbado exploró con su bisturí experto, de forma que si algún lector busca una sátira específica, puede encontrarla en cualquiera de las quince divisiones que ofreces en tu acercamiento: “En la pincha”; “La burocracia representativa”; “Dando una vuelta”; “Horario de merienda”; “Chocando con el láguer”; “¿La calilá” Te digo holita”; “Cosas que dan aco”; “Tipos de tipos”; “La gente en su medio ambiente”; “!Cómo me gusta la tele!”; “El buen gusto de la gente de mal gusto”, “Críticas más o menos críticas”; “Si no fuera por los lectores…y los socios”; “Con un poco de amor” (donde quizás, digo yo, debiste incluir La joyita…); “Cuatro de humor político”.
Al realizar la selección de los textos y, más tarde, encasillarlos según tu criterio, llevaste a cabo un ejercicio ensayístico cuyo resultado no puede ser más satisfactorio.
Un zoom a Zumbado será puesto a disposición del público el 9 de enero del próximo año, en el espacio Miércoles de Sonrisas, del Centro Cultural Dulce María Loynaz, donde obviamente contaremos con tu siempre grata presencia y con la actuación de Osvaldo Doimeadiós, quien nos regalará la Oración a San Zumbado.
Hasta entonces, te saluda con gratitud,
Laidi Fernández de Juan, noviembre, 2012.