Destino de Colibrí
El encanto y la experiencia de una abuela fuera de serie que en su más temprana adolescencia amó idealista y profundamente a su coterráneo, el excepcional poeta y dramaturgo Federico García Lorca, son el estímulo que marca las vidas de Mara y Beto, dos hermanos de 13 y 6 años, respectivamente, quienes protagonizan Destino de Colibrí, novela del argentino Carlos Marianidis publicada en 2010 en la Colección Veintiuno de Gente Nueva.
El texto goza de una frescura y un dinamismo en extremo sugerentes y atractivos, pues el niño y la muchacha hablan alternadamente en cada capítulo y expresan, de esta manera, sus más recónditos pensamientos y emociones acerca de la vida, el crecimiento, la sociedad, la naturaleza, la historia, el amor y la propia familia, presentada como armónico escenario y fuente de gran fortaleza espiritual, lo cual ofrece una placentera sensación de estabilidad y seguridad a quien disfrute estas páginas.
Los progenitores de Mara y Beto trabajan para sacar a la familia adelante. Se sacrifican en pos de los estudios de los más chicos, esfuerzos supremos ante el súbito desempleo del padre, que pondrá en crisis y a prueba a cada uno de los integrantes del hogar. Mas siempre el optimismo, el cariño, la fuerza y la confianza que prima en cada personaje harán el milagro de la luz final, de manera sorprendente o, quizás, extraña, pero nunca conformista, aparatosa ni facilista.
La presencia del legendario poeta español, primer amor de la anciana, como personaje referencial, constituye un poderoso leit motiv que anima a la familia entera a mantener el buen humor y la ilusión en el camino de la búsqueda de la felicidad e imprime una fuerza imperiosa a la línea argumental del relato. Muchos años después, la poesía se desborda en boca de la enamorada y sabichosa abuela cuando describe la muerte de Lorca tras el último desencuentro entre ambos:
Me contó que él decidió volver a España en el peor momento; que amaba a su tierra y que sentía el deber de defenderla. Le pregunté qué había pasado al volver y (…) me respondió algo que no entendí sino hasta días después, buscando en el colegio.
—Encontró la manera de quedar joven para siempre —había dicho la abuela Milagros.
Carlos Marianidis nos revela su talento dramático en la construcción de escenas, secuencias, clímax y puntos de giro, lo cual indica que este libro bien podría llevarse a guión radiofónico, televisivo o cinematográfico destinado a edades juveniles. La descripción es empleada como técnica eficaz para apoyar el relato y cada detalle interesa en pos de la resolución final.
Nacido en Buenos Aires en 1959, hace una década Marianidis ganó el Casa de las Américas con otra de sus novelas: Nada detiene a las golondrinas. Además, ha recibido los premios Pablo Neruda, de poesía, en 1992, y Ariel Bufano, de teatro, en las ediciones consecutivas de los años 2000 al 2002.
La excelente edición literaria de Destino de Colibrí correspondió a Modesto Milanés Soria, y el diseño, como el de toda la Colección Veintiuno, es de María Elena Cicard Quintana. Osvaldo García, Ogarc, es el autor de las ilustraciones; destacan en la cubierta el lirismo y la agilidad en los trazos que, con destreza, perfilan el contraste de la pesada figura de una locomotora, acercándose, y el vuelo grácil del zunzún, en suspensión, libando una flor. La composición y el diseño de cubierta fueron labor de Armando Quintana Gutiérrez y la corrección estilística estuvo a cargo de Francisco Alexander Muñoz González.
Destino de colibrí es una obra tejida con delicadeza, cual encaje literario destinado a las primeras décadas de la vida. Leerla pausadamente, comprender sus emotivos propósitos y dejarse enternecer por sus bien configurados personajes son delicias a las cuales les invito.
