Aire de luz: el enemigo es un desafío
Tras concluir la Feria Internacional del libro, invitó Aire de luz a dos poetas de gran calibre: Norge Espinosa y Daniel Díaz Mantilla, brindando así al lector la posibilidad de tener a su alcance las experiencias, ideas y cualidades de los autores.
Daniel Díaz Mantilla hizo la apertura del recital, derecho que se le concedió por ser el más joven, entre los dos. Antes, la anfitriona Basilia Papastamatíu había leído sobre él:
[…] Percibimos su poesía ante todo como una aventura para el descubrimiento y el conocimiento. […]No hay complacencia ni indulgencia ante un destino humano que se nos aparece sombrío, y cada vez más. Por eso, no se conforma con emprender caminos ya recorridos de ya consabidas e insati
sfactorias respuestas. Se vale de las más variadas formas poéticas, desde la hibridez de la prosa poética, hasta las formas métricas regulares, y se introduce por los imprevisibles vericuetos de un lenguaje no programado, que genera nuevos interrogantes, o sea nuevos desafíos en la búsqueda insaciable de la verdad, que es lo que en definitiva y en última instancia, al igual que la ciencia, emprende también la poesía. Ahora añadiría que veo un mayor diálogo o confluencia entre su escritura en prosa y en verso, junto con un marcado interés por alcanzar una brevedad expresiva, con la que logra a la vez intensidad y síntesis conceptual.
Del su libro de poemas Los senderos despiertos, publicado por Ediciones Matanzas escogió “Una visita al zoológico”, “Bajo el sol solemne”, “Viaje definitivo”, “Secreto que el presente ignora”.
Sobre su segundo invitado, comentó la anfitriona:
En los versos de Norge encontramos algo que siempre deseamos hallar en toda poesía, eso que se denomina autenticidad, […] Y que tiene que ver con el asumirse como se es, revelar tal cual lo que uno siente y piensa, o sea un juego leal con la verdad, o al menos con la visión personal del mundo y con la imagen que se tiene de sí, sin imposturas. Por eso, aunque la suya no sea propiamente una poesía confesional, catártica, podemos percibirla como tal, y como tal, la recorre ese estremecimiento, ese juego dramático y lleno de contradicciones, angustias y marginaciones que es la vida cuando se la enfrenta y aborda sin remilgos o cobardías, como quien se arroja conscientemente y audazmente en las penumbras de lo desconocido, a través de la escritura y por la escritura. Y ahora, después de leer un conjunto de sus más recientes poemas, de impecable escritura, todavía inéditos, quisiera agregar que me sentí muy impresionada por estos. Me sentí literalmente sumergida en un paisaje blanco y frío como la nieve, como después de un devastador vendaval que arrasa con las vidas y las memorias, y con la ilusión de patria, gloria, hogar y amor. Es el derrumbe, es la muerte, es la pérdida y el olvido definitivos. […]
De su proyecto de libro “El regreso de todo lo perdido”, Norges leyó “Figuras blancas en la nieve”, “Burning Bragne”, en los que el autor demostró que es capaz de ponerle voz a sus poemas.
Tras confesar su sorpresa por encontrarse en una lectura junto al crítico Norge Espinosa, Díaz Mantilla regaló a los presentes con los textos “Malas noticias”, “Vendrás buscando”, “Sinédoques de la distancia” y “El camino, la verdad y la vida” de su cuaderno inédito “Díaz de tormenta”.
Espinosa continuó con los poemas “A propósito de la muerte”, “El miedo como una máscara” y un fragmento de una obra teatral del monólogo de Adriana.
Daniel Díaz Mantilla confesó al público que su más reciente proyecto, es un libro de cuentos que todavía necesita revisión. A Norge Espinosa, por el contrario, ─y del mismo modo que a sus coterráneos Virgilio Piñera y Gastón Baquero─ no le interesa publicar mucho y piensa, como el último autor nombrado, que un libro tiene algo de tumba y posee más fragmentos que libros en sí.
Ambos intelectuales mostraron elementos comunes en su obra: el vacío, la pérdida, el aferrarse a lo que ya no está. Y el desafío de enfrentarse a un texto nuevo, complejo y provocador que muchas veces se trasforma en enemigo.
