Vehemencia transmitida por el Teorema de Fermat
Contaba una de mis profesoras de Cálculo II que, en una fría mañana de primavera, en la ciudad suiza de Basilea, cierto genio matemático, al borde de la desesperación, pedía a un amigo que revisara, de una esquina a la otra, la casa donde había vivido Pierre de Fermat —otro sabio de la teoría de los números— en busca de explicaciones para una difícil ecuación. Lo curioso en el relato de la profe, que pretendía “literalmente” despertarnos para entender un teorema sobre caras, vértices y aristas de un poliedro, era que Fermat había dejado de existir más de medio siglo antes de esta pesquisa. Nuestro perturbado matemático, autor del teorema que debíamos memorizar y de nombre Leonhard Euler se había dejado inquietar por una nota escrita por Fermat, con mucha rapidez, al borde de un cuaderno que decía “Tengo una demostración maravillosa de esta proposición, que este margen es demasiado estrecho para contener”. No vivió lo suficiente para explicarse. Durante más de trescientos años —continuaba la profe— muchos matemáticos trataron de demostrar en un sentido o en otro, lo que se ha conocido como “último teorema de Fermat”. Tanto así que, a principios del siglo pasado, se estableció, en una universidad alemana, un premio que otorgaría cerca de dos millones de dólares a quien fuese capaz de verificarla ante un jurado de expertos.
Es obvio que distan materias, intenciones y cuantías, pero sucedió que recibí la llamada para actuar como vocera de los jurados de los premios Pinos Nuevos y Dador, que convoca el Instituto Cubano del Libro a través del Centro Cultural Dulce María Loynaz, también una mañana de abril, en la que se celebraba el 306 aniversario del nacimiento del matemático suizo.
Ante la duda de colocar mis palabras en la voz de los que ahora admiro: Soleida Ríos, Norge Espinosa, Julia Calzadilla, Olga Martha Pérez, Nicolás Dor, Omar Valiño, Ismael González Castañer; también Mayerín Bello, Raúl Aguiar, Legna Rodríguez Iglesias, David Leyva, Beatriz Torres y otros que gentilmente perdonarán no mencione, y que han trabajado en la lectura y el análisis minucioso de cientos de páginas de los autores más diversos, para evaluar la calidad de sus propuestas, he preferido, hacer aquella pesquisa en la memoria que llevo sobre la organización de estos eventos.
Los Premios y Concursos son importantes espacios de promoción, y más allá del tiempo, uno de los recursos más valiosos, que ofrecen estos otros escritores, poetas, especialistas e investigadores en su labor como jurados, celebro aquel que pasa inadvertido y pertenece —en muchos casos también a otros escritores— a quienes corresponde elaborar convocatorias, situar fechas y llamar… infinitamente, a todos los involucrados para lograr una ceremonia como esta.
Tanto la Beca de Creación Dador, como el Premio Pinos Nuevos, vitales y sostenidos desde hace varias décadas, ha sido interés de los que comienzan y de aquellos de acendrada obra, que traen a juicio sus proyectos o su nueva incursión en otros géneros. De observar y vivirlo del lado de los premiados, de intentar igualar el esfuerzo de editoriales, promotores y directores luego, mientras formé parte, y en otras ocasiones, como ahora, de verme entre los que deben elegir, vienen mis acotaciones.
Aseguro que con la misma vehemencia con que Euler buscó demostrar aquel teorema, cada uno de nosotros se entregó a lo que ha resultado de esta convocatoria. De nuestra parte estuvo el deleite de encontrar nuevas o conocidas voces, de hallar consonancias en las aristas, y vértices que nos hicieran comunes, y sobre todo, la responsabilidad de haber elegido con justeza; ante los premiados queda el camino como un poliedro de posibilidades, esta es solo la puerta, acaso un poco estrecha, como el comentario de Fermat, para que sean sus propias obras las que se encarguen de demostrar cada veredicto.
Para los organizadores será otro ciclo, un número abierto de nuevas gestiones y llamadas, otra entrega hacia la exactitud, deliciosa e interminable, de la difícil y diversa ecuación que resulta la Literatura Nacional.
