Zanetti: historia contada por los historiadores
Zanetti Lecuona, Oscar… Es un nombre que suele ser cita bibliográfica obligada para quien se acerca al mundo de la historiografía en Cuba. En esta ocasión, varios estudiosos de esa disciplina se refirieron también a Zanetti para hablar de El Autor y su Obra, a propósito del habitual espacio que organiza el Instituto Cubano del Libro para homenajear a destacadas figuras del país.
En la sede de la Biblioteca Rubén Martínez Villena, de la Habana Vieja, relevantes profesores e investigadores dibujaron ante el público presente una imagen de Zanetti, a imagen y semejanza de su amplia producción historiográfica, que comprende ya una docena de libros y otros trabajos investigativos.
Si fuéramos a hacer una de esas fichas de archivo que el profesor Zanetti enseña a sus alumnos, comenzaríamos por decir que Oscar Zanetti Lecuona nació en La Habana en 1946, que ha recibido importantes galardones como el Premio Casa de las Américas (1998) y el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas (2011). Pero eso ya lo sabe todo el mundo, lo que queda varado en la memoria viva de quienes lo han conocido es lo que nos trae a esta cita, para escuchar anécdotas como aquella cuando el profesor Zanetti fue uno de los que brindó su bolsillo para ayudar a una alumna que tenía problemas para terminar la carrera de Historia.
El Dr. Pedro Pablo Rodríguez, director del centro de Estudios Martianos y Premio Nacional de Ciencias Sociales (2009), y de Historia (2010), inició el recuento desde aquellos años de bachillerato y universidad, cuando comenzó a transitar junto a Zanetti por los caminos de la historia. Destacó Pedro Pablo la temprana vocación intelectual del homenajeado, su inclinación por la literatura y autodisciplina para el estudio. Comentó que Zanetti desde muy temprano determinó su propio método investigativo, con una racionalidad sólida y lógicamente organizada, con un punto de vista muy propio y original.
El Dr. Alejandro García Álvarez, otro de los invitados al panel, hizo memoria sobre una época en la que su trabajo con Zanetti definió un rumbo posterior en la obra de este autor. Los primeros años de la década del setenta, cuando la zafra azucarera ocupaba el centro de atención en el país, ambos estudiosos obtuvieron experiencias en el terreno que les brindaron las herramientas fundamentales para interpretar luego la propia historia del azúcar en Cuba.
Este ha sido un tema medular en la obra se Zanetti, a través de libros como Caminos para el azúcar (1989); Las manos en el dulce. Estado e intereses en la regulación de la industria azucarera cubana. (2004); Economía azucarera cubana. Estudios históricos (2009). De esta forma, han quedado plasmadas la economía y sociedad cubanas a través de las letras de Zanetti, que enlazan en un mismo sendero la historia y la buena escritura, afirmó Alejandro García.
El profesor Sergio Guerra Vilaboy, presidente de la Asociación de Historiadores de América Latina y el Caribe, destacó en sus palabras que el gran mérito de la obra de Oscar Zanetti es haber modernizado la perspectiva de los estudios históricos en Cuba, y avanzar más allá de la visión positivista. Citó además como un hecho clave la publicación en 1976 del libro United Fruit Co: un caso de dominación imperialista en Cuba, con el cual se vuelca la mirada hacia un novedoso análisis contextual a través de una entidad empresarial.
Vilaboy elogió también la precisión en la literatura de Zanetti, con un lenguaje culto pero perfectamente adecuado, donde parece que cada palabra ha sido especialmente escogida, y nada queda al azar. Dice el profesor que, si aún dudáramos en algún momento de la Historia como ciencia, no nos podría quedar duda de que “Zanetti sí es un científico, el más científico de los historiadores cubanos”.
Pero no solo de academia se habló en el encuentro. La también profesora de la Universidad de La Habana, Mercedes García, recordó incluso sus tiempos de estudiante y de cómo Zanetti, junto a su generación de maestros, apoyó siempre a los jóvenes en sus criterios y orientación profesional. Comentó también la panelista sobre la dedicación de este autor a la investigación histórica, sus excelentes métodos de dirección de equipo en frente del Instituto de Historia de Cuba, creado en 1987; así como su ejercicio crítico para orientar a los demás.
Con invitados como estos, acostumbrados a contar historias sobre nuestra Historia, la tarde transcurrió cual una más de sus divertidas clases en la universidad, como una verdadera crónica de un autor y su obra.
