Temperatura alta en Grado Cero
¿Qué es transgenérico? ¿Cuándo un texto es transgenérico? Sin caer en encasillamientos absurdos o en definiciones extensas, Grado cero dio respuestas a estas preguntas de una forma amena a través de sus invitados. El pasado viernes 17 de mayo de 2013, Osmel Almaguer y Jamila Medina convidaron a Basilia Papastamatíu, Víctor Fowler y Francisco López Sacha para que compartieran sus criterios y experiencias con esta tipología textual.
El tema del espacio, de por sí provocativo y “novedoso”, se enriqueció con las tres visiones que aportaron los expositores. Víctor Fowler ofreció juicios basado en un estudio del concepto de poesía de José Lezama Lima, donde se enaltecen las formas experimentales de la lírica. Las experiencias vividas en los años sesenta en París conformaron el discurso de Basilia Papastamatíu quien a través de ese momento de su vida conoció de los cambios “textuales” que pasarían de Francia al resto de los países. Francisco López Sacha disertó sobre la cuentística cubana contemporánea y cómo se ha visto influida por cambios en el género.
“Cuerpos vivientes o dimensiones alcanzadas” tituló Fowler sus cometarios. El análisis del poema «Primeros sueños» de Sor Juana Inés de la Cruz sirve de eje causal con el que Lezama define sus ideas acerca de la creación intelectual, integrada, a su juicio, por la teoría que se aprende, la praxis y los intereses de la persona y la predisposición que para la propia creación posee. El texto, más allá de estructuras regulares que pueden ser quebrantadas, debe gozar de lo inventivo y de la novedad. Por ello el invitado resalta la capacidad de Lezama de integrar en sus escritos varios géneros, “saltar de uno a otro” con la facilidad de la sorpresa del lector. El residuo fundamental de la poesía para el autor de Paradiso, según Fowler, queda definido en “una ráfaga que atraviesa su diario”: «Antes de sacarse los versos del alma, hay que sacarse el alma del culo».
Para Basilia Papastamatíu el creador “en la literatura puede hacer todo cuanto se le antoje, siempre que se lo haga con verdadero talento”. Según la reconocida escritora, lo transgenérico es “transgredir los límites de los géneros y se trata de una desobediencia que proviene del cansancio de la repetición”. Papastamatíu considera que la literatura francesa lideró esas “revueltas” pues desde las primeras décadas del siglo pasado fue “la meca de los movimientos vanguardistas” y renovó el funcionamiento de la lingüística y la semántica. Los sesenta, extraordinario momento de creación intelectual, vieron nacer grupos literarios en América “de élite, incomprendidos, exquisitos y vanguardistas que no creían en géneros ni clasificaciones”. La literatura creada bajo esas banderas no fue fácil, por la carga de experimentación que contenía. La experiencia parisina de de esos años le permitió asistir a múltiples conferencias de destacadas personalidades que confluían en aquella urbe para escribir o impartir clases: Saussure, Barthes, entre otros. Más que transgenérico, Papastamatíu, al igual que la intelectual Nara Araújo, considera lo transdisciplinario conformado por la intertextualidad, la lectura siempre como una relectura y la literatura como reflexión de sí misma.
Francisco López Sacha toma como fecha de nacimiento del cuento cubano 1898, marcada por el estudioso e investigador Ambrosio Fornet. Por lo que López Sacha resalta la juventud del género que en los años cuarenta ya va a presentar sus primeros cambios. Dos grandes innovaciones, transgresiones las realizaron Alejo Carpentier y José Lezama Lima. El primero con el nexo musical, el segundo con la indeterminación narrativa y la difuminación de géneros. “Viaje a la semilla” de Carpentier y “Juego de las decapitaciones” de Lezama son los más fehacientes modelos de dichos procedimientos. La revolución en la cuentística durante los años noventa va a dar lugar una serie de transformaciones en las que estos dos autores se verán multiplicados, pues crean el camino que Carpentier, Lezama y también Virgilio Piñera desarrollan en sus diferentes “poéticas”.
Los invitados ofrecieron tres diferentes maneras de observar y acercarse a la literatura trasgenérica. Grado cero confirmó la necesidad de un espacio de debate para este tipo de texto. El próximo encuentro corroborará la importancia de intercambiar criterios sobre lo transgenérico literario.
