De princesas y de tristezas
Continuamos el paseo por la Colección 21 de Gente Nueva con otro libro para la niñez escrito por Carlo Frabetti en el año 2009. La princesa triste es su título, y pudiera considerarse una tendencia posmoderna esta de desmontar un poema a través de una historia en forma de elocución narrativa excelentemente hilvanada, en la cual, hacen su aparición esos personajes que siempre acompañan a Frabetti: princesas, príncipes, reyes, brujas, doncellas, enanos y gigantes. Tal y como confiesa el autor en el último capítulo, en su obra aparecen secuencias de otros cuentos clásicos infantiles. Así, podemos reconocer episodios muy parecidos a los de la princesa y el guisante, los vestidos de Piel de Asno, el pájaro preso en la jaula de oro, la bella durmiente del bosque, y hasta Blanca Nieve.
Sin embargo, la inspiración frabettiana se centra en el gran poeta nicaragüense Félix Rubén García Sarmiento (1867-1916), conocido como Rubén Darío, y su deliciosa composición modernista titulada “Sonatina” (1893). En un apéndice, el autor confiesa su apego por el poema y su creador, expone una síntesis de la biografía de Darío y reproduce, íntegra, la obra en cuestión, a pesar de que en el propio índice se dibujan graciosamente las dos primeras estrofas del poema, completado con una última, de creación propia, con iguales rima, métrica y fluidez de ideas:
La princesa se enfrenta a un feroz bandolero,
Un enano le miente y otro acaso es sincero,
Y otro enano no dice ni que sí ni que no.
La princesa descubre que es la bella durmiente.
La princesa ya ríe, la princesa ya siente,
Colorín colorado, este cuento… ¿acabó?
El argumento propone la historia de una princesa traumatizada por la pérdida de su hermano y el destierro de su madre, debido a la superstición del rey, surgida ante la profecía de un adivino que había vaticinado la muerte del monarca a manos de su hijo. Empleando incluso técnicas de la telenovela actual, el autor revela poco a poco los secretos de esta singular familia real a través de las peripecias de la protagonista indiscutible de la obra, siempre blandiendo las armas de la verdad, la lógica y el raciocinio contra las mentiras, las exageraciones sin fundamento y la hechicería.
Es interesante observar el diseño consecuente de la evolución del personaje femenino a partir de los fuertes móviles de la libertad, derecho inalienable de cualquier ser humano. La veta feminista de Frabetti se intercepta con la humanista, al enarbolar las banderas del respeto a la libertad de las personas que nos rodean y cuestionar los vericuetos del poder —no solo político, sino familiar y personal—, su alcance y cuáles debieran sus fronteras. Para conseguirlo, el autor reclama la ayuda de su alter ego literario, ese listo enano pelirrojo, un sabio ermitaño cuyo nombre, en esta ocasión, omite expresamente, lo cual respetaremos también aquí, por supuesto.
El volumen fue magníficamente editado por Suntyan Irigoyen, y observa la pauta de diseño creada por María Elena Cicard Quintana para esta gustada y, a la vez, polémica colección. Las ilustraciones pertenecen a Fabián Muñoz Díaz, quien conforma siluetas a partir de trazos ágiles que no siempre logran la comprensión o aceptación de los infantes.
Invito a toda la familia, adultos y pequeños, a acercarse a este original libro que mucho los complacerá, para disfrutar y pensar, y conocer de cerca a Rubén Darío, latinoamericano inmenso, a través de una lectura que refuncionaliza su obra más conocida y gustada.
