Homenaje a Pedro Mir, Poeta Nacional de República Dominicana
El pasado lunes, 3 de junio, el centro Cultural Dulce María Loynaz acogió un panel por el centenario de Pedro Mir Valentín, Poeta Nacional de la República Dominicana. El debate, moderado por Katia Gutiérrez, reunió a importantes personalidades de las culturas cubana y dominicana: Ernesto Pérez Shelton, Guillermo Rodriguez Rivera, Pablo Armando Fernández y el señor Pedro Ureña.
A lo largo de su vida, Pedro Mir desempeñó numerosas labores vinculadas a la vida cultural de su país y el continente, sin embargo, lo que más distingue su figura es el tema del compromiso social a favor de los explotados.
Sus más notables influencias conjugan una variedad de voces de la literatura universal: Rubén Darío, Julio Herrera Reisig, Víctor Hugo, Julio Verne, Joyce, Proust, Guillermo de la Torre, Baudelaire y Rimbaud, entre otros destacados poetas chilenos y uruguayos. Todos ellos marcan la obra de Mir y con algunos establece un polémico pero fértil contrapunteo.
Dos textos suyos conquistan altos galardones: por su ensayo sobre la doctrina Monroe recibe el Premio Anual de Historia, y con el poema “El huracán Neruda” el Premio Anual de Poesía. Para el año 1984, el Congreso Nacional lo declara Poeta Nacional por la significación de toda su carrera literaria; mientras que en 1993 le entregan el Premio Nacional de Literatura, en reconocimiento por la obra de toda una vida.
A pesar de la multiplicidad de temas que recorre la lírica de Mir, entre las cuestiones más significativas se encuentra el canto a la colectividad con especial identificación con “los pobres de la tierra”. Y no resulta entonces paradójico que su poesía goce de una amplia popularidad, pues su protesta constante frente a las arbitrariedades de una sociedad desigual y gobernada bajo el yugo de una dictadura, le permite ser leído por los sectores sociales que más necesitaban de impulso, apoyo y fuerza para la lucha.
Sus dos grandes poemas, “Hay un país en el mundo” y “Contracanto a Walt Whitman”, se alzan entre los mejores por la calidad de sus versos en el continente y entre los más descollantes de la lengua española.
“Hay un país en el mundo” fija la mirada en el hombre dominicano que, humillado y expulsado de su tierra natal, se espanta ante la inmensa injusticia que debe vivir. Es un canto de dolor a la historia y deja constancia de los pesares del dominicano que debe vivir explotado por un sistema lo tiene en cuenta solo para obtener jugosos dividendos. Con la intención de dejar testimonio, Pedro Mir, crea un texto que, desde la emoción profunda, describe el drama de sus hermanos, de su pueblo que padece calamidades y penurias en contraste con el latifundio y la opulencia de unos pocos. Mir critica además, el saqueo de las riquezas naturales por parte del poderío yanqui. El lenguaje, sensorial y musical, deslumbra por una cuidada
adjetivación que, más allá de su singular preciosismo, resulta consecuente con la elegancia estética que caracteriza al creador.
Ernesto Pérez Shelton señaló la significación del poeta Mir para América, pues no solo desenmascara y denuncia los males sociales sino que su lírica penetra en los intersticios que otros poetas con las mismas preocupaciones no abordaron. Comentó también acerca de textos inéditos que se aproximan a los movimientos sociales, pero desde las características de cada pueblo. Un ejemplo deslumbrante de la poética del dominicano lo constituye la elegía “Tren de sangre”, dedicada a Jesús Menéndez, debido a la extraordinaria admiración que sentía por el activista. Shelton explicó que resulta imprescindible el rescate de ese extenso poema que de alguna manera dialoga y se fusiona con el de Nicolás Guillén.
El destacado estudioso, Guillermo Rodríguez Rivera, advirtió la ubicación del Poeta Nacional de Dominicana en la historia de las letras del continente y dentro de su propio país. De escritor de las circunstancias lo calificó Rodríguez Rivera quien además, comentó cómo la dictadura de Trujillo gestó en Mir los deseos de oposición a la situación imperante. El Caribe es fundamental para entender parte del “secreto” en los textos del poeta, “las tres islas grandes del Caribe se funden en este hombre” que, junto a Virgilio Piñera y Nicolás Guillén conciben un cosmos caribeño importante. El autor, destacó Rodríguez Rivera, posee “valores estéticos, morales, políticos representativos de una nación que se ha ido construyendo”. Mercedes Santos Moray fue la primera estudiosa que se acercó a la poesía dominicana en Cuba y mereció un reconocimiento por parte del distinguido investigador cubano.
Por su parte, Pablo Armando Fernández compartió anécdotas personales con Mir durante los años 90´ y calificó la ocasión como “memorable”. Igualmente, leyó a los presentes un poema suyo, escrito para celebrar uno de los cumpleaños del dominicano. “Homenaje al poeta Pedro Mir” más allá de su grandeza lírica representa la visión, la clasificación y la definición de Mir, como poeta y como ser humano.
Don Pedro Ureña Ris, ministro consejero de la embajada de la República Dominicana, expuso un enjundioso trabajo donde no solo abordó la vida de Mir, sino también analizó algunos de sus más fundamentales poemas desde el punto de vista de la construcción semántica y léxica. Los textos de Mir son “historia poetizada”, pues la exquisitez y la finura logran traducir la rudeza y la crueldad de la situación social y “ve el hombre que sufre, el caribeño que sufre; sus personajes son caribeños expoliados, oprimidos, exprimidos”. Ureña Ris declaró que su cercanía con Mir es casi íntima ya que fueron colegas en la Universidad y el poeta fue amigo entrañable de su hermano Fernando Ureña Ris, quien le hizo un célebre retrato al óleo que fue mostrado en el encuentro.
El homenaje por el centenario de Pedro Mir Valentín, Poeta Nacional de la República Dominicana, concluyó con un final especial, pues el cantante Augusto Blanca interpretó algunos de los textos del poeta que ha musicalizado.
