Ciego de Ávila, en el centro de la Isla
Una de las cuestiones que más se ha priorizado dentro de la promoción cultural cubana en los últimos años es la producción literaria fuera de la capital del país, interés al que responde, entre otras acciones, la creación de las editoras territoriales.
Desde que en el año 2000 se renovaron las casas impresoras de las provincias con la introducción de la tecnología Risograph, varias han sido las publicaciones que han enriquecido el catálogo editorial cubano, como los más de 340 títulos con que cuenta Ediciones Ávila.
A la producción de esa editorial y de varios autores de la Ciudad de los Portales dedicó su último encuentro Isla en el Centro, espacio auspiciado por el Centro Cultural Dulce María Loynaz, para facilitar el diálogo entre invitados y escritores sobre el movimiento literario en todos los sitios de la geografía nacional.
Sobre el desarrollo de la literatura en la región, el poeta José Rolando Rivero (merecedor del más reciente Premio de Poesía La Gaceta de Cuba) refirió que esta comienza a colocarse en el mapa de la literatura cubana a partir de los 70, cuando un grupo de jóvenes cultiva la “poesía de la tierra” o “tojosismo”.
En la década de los ochenta y los noventa, comentó, se desarrollaron talleres literarios que aportaron mucho a la creación. “Fue una época en que se consolidó la literatura avileña y surgieron “nombres”, que actualmente continúan destacándose en los espacios literarios, acotó Rivero.
No obstante el florecimiento de la creación poética y narrativa de esos años -considerada por los autores invitados como el más significativo- las promociones que le continuaron, aunque igualmente importantes, parecen haber perdido el interés por la creación “colectiva”.
De acuerdo con la poeta Ileana Álvarez, los que formaban parte de la generación del 90 daban más importancia al acto creativo que a la propia publicación.
El Periodo Especial, explicó, afectó al ámbito editorial de la misma forma que al resto de los sectores. Teníamos entonces, una visión romántica de la literatura y la concebíamos como literatura en colectivo, como destino…, a pesar de su individualidad creativa.
No existe producción poética avileña tan marcada por la intimidad como la escrita en los años noventa, señaló.
Especial mención merecieron la décima dentro de la poesía popular avileña y la actual realización de talleres sobre literatura infantil, impartidos por Félix Sánchez Rodríguez, importante narrador avileño que también participó en el encuentro.
Según explicó este merecedor del Premio Regino Boti, el desarrollo de los talleres ha impulsado, además del interés por ese tipo de literatura, la publicación de dos volúmenes que compendian cuentos infantiles de varios autores avileños.
En Isla en el Centro se presentó además el número 28 de la revista Evidencia, de Ciego de Ávila, y se proyectaron materiales audiovisuales sobre la obra de los poetas Ileana Álvarez y Roberto Manzano.
