Pessoa: el enigma de su poesía múltiple
El 13 de junio de 1888, en Lisboa, capital de Portugal, tuvo lugar un parto múltiple; aunque los presentes en el hecho puedan afirmar que solo nació un varón: Fernando António Nogueira Pessoa, mucho tiempo después, esa persona se convertiría en uno de los más famosos escritores europeos, conocido como Fernando Pessoa, quien dio vida también con su letra a muchas otras personalidades literarias.
A causa de que vivió gran parte de su juventud en Sudáfrica, sus primeros textos y estudios están redactados en inglés, un idioma que cobró gran importancia en su obra. Rápidamente entró en contacto con la literatura en lengua inglesa a través de autores como Shakespeare, Edgar Allan Poe, Lord Byron, entre otros. El inglés le permitiría también trabajar como correspondiente de comercio en Lisboa, además de servirle en algunos de sus escritos y traducciones.
Por otra parte, Pessoa se mantuvo siempre en una constante divulgación de la lengua portuguesa, lo cual reafirma en sus propias palabras: «minha pátria é a língua portuguesa» (mi patria es la lengua portuguesa). La mayoría de su obra ha sido publicada de manera póstuma, y el único libro publicado en vida del autor fue en idioma natal, con el título Mensagem (1933), una colección de poemas sobre los grandes personajes históricos de sus país.
Para conocer a Pessoa, si es que realmente podemos lograrlo alguna vez, habría que estudiar a los 72 heterónimos que creó, personalidades poéticas completas, identidades, que, en principio falsas, se vuelven verdaderas a través de su manifestación artística propia y diversa del autor original. Algunos críticos se preguntan si Pessoa realmente habría revelado su verdadero yo, o si en realidad no será todo un producto de su vasta creación.
Se considera que el gran aporte estético del autor portugués fue la invención de los heterónimos que atraviesan toda su obra, y que en conjunto con su proyección hacia temas subjetivos lo convierten en un personaje extremadamente enigmático. A través de la heteronimia, Pessoa encauzó una profunda reflexión sobre la relación entre verdad, existencia e identidad.
Entre sus heterónimos más famosos figuran nombres como Álvaro de Campos, Ricardo Reis, Alberto Caeiro y Bernardo Soares, este último autor del Livro do Desassossego, una importante obra literaria del siglo XX. En medio de este singular árbol creativo, el mismo Pessoa pasó a ser llamado un ortónimo, por tratarse de la personalidad original.
El escritor en persona, por llamarlo de algún modo, es considerado como simbolista y modernista, por la evanescencia, la insatisfacción, y por la innovación practicada por entre diversas sendas de formulación del discurso poético. Además, fue profundamente influenciado por doctrinas religiosas como la teosofía y sociedades secretas como la masonería. De ahí que la poesía resultante tiene un cierto aire mítico, heroico, y a veces trágico.
Fernando Pessoa murió por problemas hepáticos a los 47 años en la misma ciudad en que naciera, y dejó así detrás una descomunal obra inédita que todavía suscita análisis y controversias. Muchas son las interrogantes sobre sí mismo, pero algo nos queda claro, y es precisamente esa misticidad encantadora que lo define desde su indefinición, y un afán intelectual irrevocable que se desprende de sus textos. Así mismo lo definió él: «Toda mi vida gira en torno a mi obra literaria, buena o mala, lo que sea, lo que pueda ser. Todos (…) tienen que convencerse de que soy así, de que exigirme sentimientos ―que considero muy dignos, dicho sea de paso― de un hombre común y corriente es como exigirme que sea rubio y con los ojos azules».
Su último texto escrito estaba en inglés, idioma en que fuera educado: I know not what tomorrow will bring (No sé lo que traerá el mañana). Nosotros tampoco lo sabemos, no sabemos si habrán otros Pessoa para regalarnos este placer de descubrir la mano oculta tras una poesía múltiple.
