Efímero y universal: Roberto Bolaño
Como el Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) del Romanticismo español, a Roberto Bolaño Ávalos (1953-2003) no le alcanzó la vida para disfrutar del reconocimiento que merecía su obra.
Quizá por esa extraña tendencia al paso frugal de los hombres de grandes ideas, el autor de Los detectives salvajes –novela con la que se convirtió en el primer escritor chileno en obtener el Premio Herralde en esa categoría-, de Estrella distante, Nocturno de Chile, La Universidad desconocida (poesía)… anduvo en este mundo por un tiempo breve, aunque suficiente para ser recordado no solo por su aporte a la literatura, sino por su revelación ante los regímenes dictatoriales.
Aún hoy, diez años después de su muerte (el 15 de julio del 2003), persiste la interrogante de cómo habría manejado Bolaño su éxito rotundo; cómo habría hecho el viajero que, mochila al hombro, recorrió toda Latinoamérica; el mismo que se enfrentó al pinochetismo y después pudo contarlo porque uno de los policías tras él había sido su compañero de aula; el autor que decía, como un triste vaticinio, que la verdadera obra maestra debe pasar desapercibida y que ni en sus peores borracheras cambiaría su criterio (negativo) sobre la obra de Isabel Allende.
En la década del ´70, durante sus años de estancia en México, encabezó el grupo de los “infrarrealistas”, movimiento de vanguardia calificado de contestatario y marginal.
Según recuerda José Rosas Ribeyro, poeta peruano que perteneció a ese círculo, eran gente “con un estado de espíritu común. ¿Frente a qué? Frente a una cultura completamente encadenada y encerrada en una clase social".
Los infras adquirieron mayor relevancia con la publicación, en 1998, de Los detectives salvajes, novela que narra la vida de un movimiento poético marginal en la capital de México; sin lugar a dudas, un retrato de sus experiencias de la década del setenta.
Aunque esta es considerada su obra cumbre, en la última entrevista que ofreció antes de morir (a la periodista Mónica Maristain) dijo que no la veía por encima de las demás: “La única novela de la que no me avergüenzo es Ambéres, tal vez porque sigue siendo ininteligible. Las malas críticas que ha recibido son mis medallas ganadas en combate, no en escaramuzas con fuego simulado. El resto de mi "obra", pues bueno, no está mal, son novelas entretenidas, el tiempo dirá si algo más. (…) Pero la verdad es que no les concedo mucha importancia a mis libros. Estoy mucho más interesado en los libros de los demás”.
Antes de Los detectives…, Bolaño ya contaba con varios libros publicados, pero ninguno con un éxito similar. Además de cinco volúmenes de poesía escritos en España -donde se instaló desde 1977-, publicó Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce (1984), escrita junto a Antonio García Porta; La pista de hielo (1993), La senda de los elefantes (1994), La literatura nazi en España (1996), Estrella distante (1996), Amuleto (1999) y Llamadas telefónicas (relatos), este último merecedor del Premio Municipal de Santiago de Chile en 1997, el más importante concedido en ese país.
Luego de su muerte vieron la luz 2666 (en el 2005), El Tercer Reich (2010) y Los sinsabores del verdadero policía (2011). El primero de los títulos: una colección de cinco libros que relaciona historias de la ciudad mexicana de Santa Teresa, mereció varios premios, como el Fundación José Manuel Lara, el National Book Critics Circle Award, y el Altazon.
A diez años de su muerte y tal vez para el resto de los tiempos, o al menos, hasta el próximo Bolaño, este escritor continuará en el imaginario como un autor difícil de penetrar pero cálido en sus argumentos; como aquel que decía pensar poco en los lectores pero que nunca se atrevería a sacar una de las páginas de sus libros; el que escribía poesía a mano y lo demás en una vieja computadora de 1993; como al que no le alcanzaron los días para saborear la gloria que ahora goza, pero sí para vivir intensamente los momentos que deseó.
“Yo he sido feliz todos los días de mi vida –dijo en 1999- al menos durante un ratito, incluso en las circunstancias más adversas”.
