Teatro insólito 2
El multilaureado dramaturgo Nicolás Dorr es el autor del volumen Teatro insólito 2, publicado por Ediciones Unión, sello editorial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y donde por vez primera ve la luz del astro rey El agitado pleito entre un autor y un Ángel (¿con sexo o sin él?, al decir de la doctora Isabel Moya Richard, directora de la revista Mujeres).
La citada pieza, Premio UNEAC 1992, se integra armónicamente a las cinco obras donde los protagonistas hacen de las suyas a su antojo y utilizan como vehículo idóneo la incursión que realizan al componente instintivo del inconsciente freudiano; leitmotiv en la producción intelectual y espiritual del también poeta y escritor habanero.
Por otra parte, es de lamentar que la obra El agitado pleito… no haya sido llevada a las tablas insulares, no obstante el lauro conferido por el gremio que agrupa a los artistas e intelectuales caribeños.
La prensa especializada la ha valorado como un documento escénico del teatro cubano digno de tenerse en cuenta para obtener una visión mucho más clara y fidedigna de las complejas y complicadas relaciones entre realidad y fantasía, en el contexto de nuestro proceso revolucionario y la crisis que dicho proceso de cambios genera no solo en el artista, sino también en el público y en la crítica.
A medio siglo de la puesta en escena de Las Pericas, el prolífico creador experimenta una gran alegría al saber que sigue vigente y con una salud de hierro. Lo mismo triunfa en la mayor isla de las Antillas que en América del Sur. En su opinión, son unas «eternas ancianas endemoniadas».
La profana familia1, Premio Ace de Dramaturgia en Nueva York, 2011, se estrenó a los tres meses de haber sido escrita. Esa obra divierte y hace meditar al espectador. Meditar es hacer silencio interior para escuchar los sonidos que emite nuestro yo, el auténtico, el verdadero.
Los actores y actrices que en ella intervienen les prestan piel y alma a personajes «descocados» que transgreden las normas éticas y sociofamiliares de convivencia. Sin embargo, son perfectamente creíbles en su unidad y alegría, a pesar de los obstáculos que tienen que vencer para salvar el equilibrio en que se sustenta la célula fundamental de la sociedad.
Breve temporada de invierno, impacta emocionalmente a los espectadores, deviene un triunfo del amor (decisión libre y responsable adoptada por el soberano de la creación) y del fecundo quehacer del ilustre dramaturgo que, en plena adolescencia, entró —por derecho propio— en los anales de la historia del teatro nacional.
Las obras de Nicolás Dorr han sido representadas o editadas en países americanos y europeos, con éxito de público y de crítica. Es el autor, además, de la novela El legado del caos.
Hace dos años, la neoyorquina Asociación de Cronistas de Espectáculos le otorgó el Premio de Dramaturgia por Confesión en el Barrio Chino, primer cubano que obtiene esa importante distinción internacional. En nuestro medio, ese monólogo lo interpretó la legendaria Vedette de Cuba y América, Rosita Fornés.
Recrearse con la lectura de Teatro insólito 2 constituye —sin ningún género de duda— una suave caricia al intelecto y el espíritu de los amantes del buen teatro cubano.
Nota
1La crónica dedicada a La profana familia está disponible en Cubaliteraria.
