Apariencias |
  en  
Hoy es domingo, 24 de noviembre de 2019; 3:41 AM | Actualizado: 22 de noviembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 7 No 8 No 9 No 5 No 6 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

Publio Virgilio Marón

Enrique Saínz, 24 de julio de 2013

 

La cultura latina dejó una formidable herencia que hemos asimilado los ciudadanos del mundo occidental, desde formas constructivas hasta diversas costumbres y estilos de vida, desde la práctica del Derecho hasta la manera que percibimos y hacemos la literatura, y en algunos países el idioma que hablamos cotidianamente. La obra del extraordinario poeta nacido en una aldea próxima a Mantua, Italia, en el año 70, y fallecido en Brindis el año 19 a. C., Publio Virgilio Marón, es acaso la más alta expresión escrita de aquella formidable civilización que a su vez había recibido de Grecia mucho de su sabiduría y de su experiencia histórica y social. La vida del mayor poeta latino fue breve –algo más de cincuenta años– e intensa, con las consabidas altas y bajas, pero caracterizada en esencia, por una singular capacidad poética, plasmada en tres grandes obras: Bucólicas (publicada el año 39 a. C.), Geórgicas (terminada el año 29) y La Eneida (publicada el año 17 a. C.). Diversas piezas menores que han llegado hasta hoy, completan su trayectoria literaria, impresionante conjunto, parte de lo más granado de la cultura humanista que comienza con los remotos aportes de la Grecia arcaica. Si tenemos en cuenta la calidad de los textos que se conservan de Grecia a partir de La Ilíada y hasta los autores alejandrinos, así como la cuantiosa literatura en prosa y verso de los latinos hasta la caída del Imperio, se evidenciará la estatura de la obra virgiliana al considerarla una de las más sólidas y trascendentes de aquel corpus, incluidas las que se perdieron, entre las cuales no es probable que hubiese algunas de mejor acabado y riqueza espiritual. 

Acaso la mayor fuerza de esos textos virgilianos que hemos mencionado esté en su profundo humanismo, expresado en primer lugar, en las extraordinarias dotes personales de Eneas: su piedad y su valor guerrero, su esforzado coraje y su capacidad de fundador, y además, en la importancia que da el poeta a las virtudes del amor y del trabajo de la persona en su perpetuo e indispensable diálogo con la tierra. La escena del segundo canto de La Eneida, en la que el héroe rescata a su padre y a su hijo de la destrucción de Troya por los griegos en los últimos días de la guerra, es un conmovedor pasaje que ha perdurado hasta hoy, como paradigma de toda una cultura en la que el heroísmo está consustancialmente ligado con los valores de la vida familiar y de la comunidad. Eneas llega a Italia y funda la estirpe de la que surgirá la civilización latina, cantada en este gran poema con una belleza que lo sitúa a la altura de sus dos grandes modelos griegos. Veamos en estos versos de ese canto el relato que hace de los hechos el propio héroe al evocar aquellos momentos terribles en que todo estaba ya perdido:

 

[…]

Y como en ese instante ya en los muros

más claro el fuego crepitar se oía

y en oleadas llegaban sus ardores,

“¡Ea, padre querido, pronto! –exclamo–

sube, te doy mis hombros; esta carga

no es nada para mí. Vengan azares,

uno ha de ser para los dos el riesgo,

una la salvación. Marche a mi lado

el tierno Yulo, y a distancia siga

Creúsa mis pisadas. Y vosotros,

criados míos, escuchadme atentos. 1

                                      (vv. 1006-1016)

[…]

Sin decir más, sobre los anchos hombros

y el humillado cuello tiendo entonces

la piel rojiza de un león, brindándome

a mi carga preciosa. El tierno Yulo

de mi mano se agarra, y a su padre

con pasos desiguales va siguiendo.

Detrás viene mi esposa. En la penumbra

avanzamos; y yo, que antes retaba

los tiros todos y apretadas filas

del enemigo, titubeo ahora

al menor soplo, al ruido más ligero,

pues con igual angustia me oprimían

mi acompañante y mi querida carga.

Ya llegaba a la puerta, ya salvado

creía todo riesgo, cuando oímos

un súbito tropel, y entre las sombras

atisbando mi padre, ”Hijo –me grita–,

huye presto, se acercan, los relumbros

ya distingo de escudos y de aceros!”

No sé qué numen enemigo entonces

mi agobio aprovechó para perderme;

mas, dejando las sendas conocidas,

me lancé a la ventura, y ¡ay! mi esposa

por le hado cruel me fue arrancada…

                                                           (vv. 1028-1051)

 Al final del canto nos relata el texto lo siguiente, como si Eneas quisiese llevarse una última imagen de aquel paisaje terrible de desolación y muerte, saqueo e impiedad:

 

[…]

Hacia mi gente,

viendo expirar la noche, al fin me vuelvo.

Y aquí con gran sorpresa juntos miro

más fugitivos en inmenso número,

hombres, mujeres, lastimosa turba,

jóvenes prestos a marchar. Estaban

allí de todas partes, hecho el ánimo,

con los recursos que podían, listos

a seguirme por mar adondequiera

dispusiese llevarlos. Ya el Lucero

asomaba del Ida en las alturas,

guiando al día; y en las puertas vemos

los griegos apostados. No quedaba

esperanza ninguna; me resigno,

y con mi padre a cuestas subo al monte…

                                                              (vv. 1134-1148)

 

Ha transcurrido la noche y ya despunta el día, símbolos del sufrimiento y de un reinicio esperanzador respectivamente. Con las sombras nocturnas se han ido las imágenes inquietantes y la angustia; con la luz del amanecer se nos abre un porvenir en el que el héroe, habiendo ascendido al monte con su padre y con su hijo, comenzará otra vida para fundar y crear con su valor y sus virtudes éticas toda una civilización que habrá de conquistar el mundo entonces conocido. La Eneida se abre así y se dilata en el tiempo y en el espacio. Virgilio ha cantado la grandeza de un imperio y se ha convertido en el mayor poeta de la latinidad. Admirado y protegido por Augusto, el gran emperador que enriqueció la herencia de sus predecesores y la expandió hacia el futuro, Virgilio escribió esta obra monumental de heroísmo y delicadeza, de amor a la tierra y plena de amor espiritual. Cuando leemos sus églogas y los versos de las Geórgicas constatamos de inmediato sus calidades, ahora con un tema ajeno a las armas y al enfrentamiento militar y centrado en la vida de los campos y en una sabiduría pragmática que nos permite sacar provecho del trabajo agrícola y del reino animal. Más allá de los aciertos que ese libro dedicado a las labores productivas pueda tener en sus múltiples consejos y recomendaciones, o del valor de los conocimientos que nos transmite, es necesario destacar el hecho mismo de detenerse el poeta en semejantes enseñanzas, pues su propósito es destacar la importancia del trabajo de la sociedad para alcanzar una vida apacible y feliz, preocupación mayor del humanismo clásico. Este poema didáctico quiere darnos una lección que en cierto sentido complementa la que nos dio el poema épico. Ahora es fundamental, una vez pasada la época fundacional y de defensa contra los enemigos, el trabajo inteligente y constante, y no menos la extracción de frutos que aseguren la imprescindible provisión de bienes de consumo. Se unen a esos consejos los cuidados frente a las enfermedades. El poeta va alternando la sabiduría con el refinamiento, de manera que el arte se fusiona con la ciencia, rasgo importante de la cultura greco-latina que encontramos en diversos maestros de la filosofía, como Aristóteles y Platón, y en los textos de algunos presocráticos, donde la reflexión filosófica es expuesta en versos, como sucede en el caso, por ejemplo, del Poema de Parménides y en De la naturaleza de las cosas, del poeta Lucrecio, de quien Virgilio recibió una poderosa influencia. Estamos ante un canto al mundo natural, a sus bellezas y riqueza, engendradora a su vez de belleza del espíritu. El buen gusto y la maestría literaria del poeta emergen continuamente de sus enseñanzas y dan perdurabilidad al texto, pues de otro modo no tendría la significación que tiene, ya que sus recomendaciones, fundadas esencialmente en la experiencia, no resisten por sí mismas el paso del tiempo y los avances de las ciencias agrícolas y de la medicina animal. Este es un libro de la épica del trabajo, un canto de regocijo a la vida en otra de sus dimensiones, esta de suma importancia para la sustentación del cuerpo y para alcanzar la suprema armonía entre la persona y la naturaleza, entidades inseparables. Las Églogas, por su parte, nos hablan de amores pastoriles, de tristezas y soledades, reparticiones de tierras, mitología y filosofía, el triunfo de César, entre otras cuestiones, todo tratado con maestría en magníficos hexámetros, el metro de toda la obra virgiliana, manejado por el poeta con loable perfección, como han señalado en repetidas ocasiones los críticos y estudiosos. Visible en estas páginas la relación de Virgilio con notables figuras de la vida del Imperio, estos versos trascienden más por su profundo humanismo y mucho menos por ese vínculo con el Poder, cuyos representantes hoy han quedado en el olvido o pertenecen exclusivamente, al mundo de la docencia universitaria. Veamos estos momentos de la égloga primera para que podamos sentir la atmósfera general de este conjunto, algunos de sus rasgos esenciales:                  

 

                      MELIBEO

Tendido al pie de tu haya de ancha sombra,

tú, Títiro, en el leve caramillo

ensayas tus tonadas campesinas.

Nosotros, de la patria en los linderos,

adiós decimos a sus dulces campos,

nosotros, de la patria fugitivos…

tú, tendido a la sombra, al eco enseñas,

oh Títiro, a que el bosque te repita:

¡Amarilis hermosa!...

                                             (vv. 1-9)

[…]

                           TÍTIRO

¿Pero por qué una noche no descansas

aquí conmigo sobre un lecho de hojas?

Tengo fruta en sazón, castañas tiernas,

queso abundante; y a lo lejos, mira,

ya los techos humean en los ranchos,

y de los altos montes sobre el valle

más grande cada vez caen las sombras.

                                       (vv. 116-122)

 

La obra total de Virgilio atravesó los siglos como un modelo de perfección y uno de los fundamentos de la cultura occidental. En la Edad Media fue considerado este poeta hasta límites que rebasan la razón, fue tomado por Dante como guía en su viaje al mundo de los muertos y ha llegado hasta nosotros leído con deleite por poetas de diferentes tendencias y citado por humanistas y profesores, escritores y simples lectores. Nos acompaña siempre con lecciones de riqueza extraordinaria que nos alimentan y sustentan virtudes inolvidables.  

 
Notas:

[1] Todos los fragmentos utilizados pertenecen a la siguiente edición: Publio Virgilio Marón. Obras completas. Traducción de Bucólicas, Geórgicas y Eneida: Aurelio Espinosa Pólit. Traducción de Apéndice virgiliano: Arturo Soler Ruiz. Edición bilingüe, introducción, apéndices y traducción de la Vida de Virgilio: Pollux Hernúñez. Madrid, Cátedra, 2008.

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis
 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 7 No 8 No 9 No 5 No 6 No 4 No 3 No 1 No 2