Teresa Fornaris: un camino visible en la poesía
La Tertulia del Sur, que se realiza mensualmente en el municipio capitalino de 10 de Octubre, estuvo dedicada en el pasado mes de julio a reconocer la obra de Teresa Fornaris. La poeta y escritora fue el centro de un tributo que consistió en la lectura de varias de sus composiciones.
La lírica de la Fornaris nace enmarcada en un espacio abstracto, sin puntos de referencia ni horizontes, un espacio casi mental, hecho de muros invisibles, jaulas, puertas cerraduras, donde el mar se torna límite y la palabra vibra íntima, serena en su inventario de placeres y dolores punzantes.
Con un lenguaje preciso y sagaz, en sus textos logra tejer una historia de gran complejidad narrativa, donde trascienden la inquietud por el tiempo y el amor, y que se caracteriza por finas redes capaces de enlazar, entre incomprensiones, sueños y realidades, un sostenido y único principio que rodea lo particular y amoroso:
Un segundo para llegar al desespero. Para explicar el salto. El recorrido abrupto del diafragma. Una cascada de insectos polinizados que no se están quietos. Encontraron la pared permisible. Un pasillo tibio y silencioso donde dejar sus ovaladuras. Sus olores. Sus huellas… no puedo escapar de estos temblores. De la visión triangular que me coacciona. Aprieta mi esternón hasta dejarme sin el absurdo aliento. En la inutilidad de mi piel atravesada por pequeñas espinas. En la crueldad de colores para ciegos.
Esta poeta le ofrece al lector una obra realista, sometida al razonamiento y ordenada por versos claros y analíticos. Utiliza sistemas metafóricos y rítmicos para dar respuesta a las demandas artísticas contemporáneas, con una voz genuina y refrescante. Sus escritos están repletos de análisis, meditación, gratificaciones, pesares, anécdotas y valoraciones muy propias, que revelan momentos muy específicos y definitorios en el avance y consagración de sus composiciones.
El destacado escritor Daniel Díaz Mantilla ubica su obra «a medio camino entre el reclamo y el recuento de ilusiones, como parapetos contra la soledad y el asalto de un afuera que se adivina hostil, sus versos indagan, descifran y ofrecen sus hallazgos; y tal vez por eso, ante sus pies se hace visible un camino, un nuevo comienzo que es, como todos, esperanzador y riesgoso».
Teresa Fornaris se desempaña actualmente como directora de la Casa de la Poesía, perteneciente a la Dirección de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador de la Habana. Ha obtenido diversos premios, entre los que destacan: Pinos Nuevos (1999); José Jacinto Milanés (2005); el internacional Nosside Caribe (2005); Cauce (2007) y el Hermanos Loynaz en 2008, con el poemario Elocutio sine nomine, al cual corresponde el siguiente fragmento:
Imagino la primera vez de resto de mis días ―una preparación minuciosa. ¿Otro ciclo? ¿El último? Concentrado y caliente el líquido amarillo esparce su humeante cualidad hasta el nivel siguiente. Bébeme para que tu esternón se hunda en círculos concéntricos. No agitarás cerca de mi cerradura. Cambiaré de color en cuanto cierre la puerta y me trague las llaves.
Tiene publicados, además, los volúmenes: Raya X (2004), Encima de chapas de refresco (2007) y A propósito del Fast Track (2007). Otros textos de su autoría se encuentran recogidos en diversas antologías, entre las que se cuentan Palabras en la arena (selección de jóvenes poetas cubanos, 2006) y Queredlas cual las hacéis, XXI jóvenes poetisas del siglo XXI (2007); también aparecen en diferentes publicaciones seriadas de nuestro país y el extranjero.
