Los clásicos no pasan de moda

A más de cuatrocientos años de su concepción, la más popular de las historias de amor de la literatura universal mantiene su poder de convocatoria. Y no se trata de una mera suposición argumentada por su condición de clásico, si no de un hecho constatado el pasado fin de semana en el espacio Sábado del Libro.
La calle de madera de la Plaza de Armas, sede habitual de la cita literaria, se complació con la presencia de un público vasto y diverso. El motivo: una nueva edición de Romeo y Julieta, del actor y dramaturgo inglés William Shakespeare.
El texto, publicado por la editorial Arte y Literatura, fue presentado magistralmente por la escritora Susana Haug. Más que una presentación —Romeo y Julieta no requiere tal—, la también profesora de la Universidad de La Habana, ofreció una exquisita disertación sobre el más universal de los poetas ingleses y su obra más popular.
Haug señaló que desde la primera tragedia del llamado «cisne sonoro de Avon», se perciben el dominio de los movimientos de escena y la violación de las famosas unidades de tiempo del teatro clásico, pues la obra transcurre en solo cinco días.
La grandeza de Romeo y Julieta, donde lo culto y lo popular, lo sublime y lo fantástico conviven con un realismo inusitado, no solo se debe a que escapa a cualquier encasillamiento, sino también, como sugirió la presentadora, a que el lector no se da cuenta de que es una tragedia.
Acotó además que, esta historia que desafía las convenciones del amor cortés, forma parte de la literatura universal, precisamente, porque «es el tipo de libro que nunca termina de decir lo que tiene decir».
Haug terminó su intervención con una sugerencia: «Aunque se trata de un clásico, debe leerse en la adolescencia, porque la cuota de cinismo e impurezas de la que nos vamos haciendo, en la medida que maduramos, lastra la sinceridad con la que debemos entender esta obra».
