Lorenna y la fuente: más música en la literatura actual para la infancia
En otras ocasiones —y también en otros contextos— he comentado acerca de lo difícil que resulta basar un texto literario en un arte como la música, tan abstracto para los profanos del pentagrama. Sin embargo, ciertos atrevidos autores, a pesar de su juventud —o precisamente debido a ella—, logran conformar una obra profunda y memorable cuando se aventuran en la difícil mezcla de significados auditivos armónicos y verbales. Recetas no hay. Más bien priman el conocimiento, el talento y la sensibilidad, y la voluntad consciente de los creadores por hacer comprensible ese mundo que percibimos por el oído.
Entre los jóvenes escritores cubanos que persiguen el empeño de unir estas artes, se encuentran Arnaldo Muñoz Viquillón, quien ha visitado ya esta sección con Los botones de la camisa de Tchaikosvaki, y Maykel Casabuena, a quien presento hoy con un precioso cuento publicado en 2011 por Ediciones Almargen, de Pinar del Río.
Maykel Casabuena nació en Villa Clara en 1980 y se ha definido claramente como un escritor para la infancia. Obtuvo el Premio Nacional de Talleres Literarios y una mención en el concurso La Edad de Oro en 2002, y el premio en ese mismo certamen en la edición de 2004. Un año más tarde, la Gente Nueva publica su libro de cuentos El cuervo amarillo.
El título que hoy nos ocupa es Lorenna y la fuente, una bella pieza literaria que ubica en lugar cimero a la creación musical femenina a través de un argumento basado en los lances que, de época en época, sufrieron las niñas, adolescentes y mujeres que se aventuraron a cultivar las armonías más audaces.
La pequeña Marian, soñadora y secreta violinista de los más tempranos tiempos coloniales cubanos, se enfrenta a una sociedad que veta el conocimiento y la formación musical a las féminas. Guiada por los consejos que su abuelo músico le diera antes de partir junto a Hernando de Soto a la conquista de La Florida, la jovencita luchará por hacer realidad su caro anhelo. Siglos más tarde, otra niña, Lorenna, decide estudiar flauta en una escuela de arte, y lo hace a pesar de las aspiraciones maternas de hacerla médico —a su madre la animan su propia vocación profesional, frustrada por su intempestivo embarazo, y el rencor hacia el padre de su hija, un flautista que se ha fugado con una actriz—.
Sin más remedio que ocultarse o mentir en uno u otro caso —opciones inevitables ante situaciones de intolerancia y humillación—, ambas muchachitas logran estudiar las partituras de sus sueños. Marian se las interpreta secretamente a los ángeles de piedra que orlan el parque con su belleza; Lorenna se imbuye de los mágicos sonidos de la banda del mismo parque, siglos más tarde. Sorprendida por el obispo inquisidor, Marian es llevada a la hoguera, pero escapa de la carreta para eternizarse en la estatua del paseo, junto a los ángeles llorones; en el futuro, Lorenna descubrirá las partituras que Marian apresa entre sus manos, y las interpretará como solista junto a la banda del pueblo, para sorpresa de frustrantes profesoras y de su incrédula y caprichosa madre.
Así, la feminidad juega un rol protagónico de paralelismo intencional que se abraza y se salva más allá del tiempo, en un montaje dramatúrgico dinámico y sorprendente, cuyo tempo va acelerándose en tanto se acerca el desenlace final. Con lenguaje sencillo y ágil, el autor narra y describe en tono coloquial y cercano, aludiendo a una complicidad que precisa del lector para confiarle las escapadas de las niñas, sus amores secretos por la música, y el sacrificio y los riesgos que están dispuestas a correr.
Lorenna y la fuente, en formato menudo, nos deleita con las excelentes ilustraciones provienientes de la expresiva mano de Yasser Curbelo, quien, en la gama de los grises, reproduce escenas del texto. El crédito de edición pertenece a Ulises Cala y el diseño y la realización son de Lídice López, completando un elenco editorial del terruño más occidental de Cuba.
Es este un libro hermoso y tierno que encantará a las pequeñas lectoras que conocen de sueños difíciles o imposibles, conflicto a resolver por padres y maestros en todos los rincones del planeta.
