Homenaje pinero a los poetas de la tierra
El pasado viernes 23 de agosto en la sede de la UNEAC de la Isla de la Juventud que celebraba su evento Pineros de corazón, fue la ocasión perfecta para que sus poetas rindieran sentido homenaje al movimiento nombrado en la década de los setenta del pasado siglo como: Poetas de la tierra. Un grupo que, al decir del destacado intelectual cubano Victor Fowler, ha sido escandalosamente olvidado y clasificado de manera peyorativa como “los tojosistas”.
El poeta Rafael Carballosa propició el debate en medio de la Tertulia El Aleph, que tenía como invitado al poeta Roberto Manzano, aunque por razones ajenas a su deseo, le fue imposible llegar a la isla. Aún así, la ocasión fue muy fructífera para que el público en general conociera de cerca la poesía de este grupo que irrumpió en la lírica cubana en plena década del 70 cuando los coloquialistas copaban el poder editorial cubano e imponían su norma estética en los diferentes concursos y talleres literarios, donde hacían de jurado Alex Pausides, Paco Mir, y el propio Manzano.
Quizá fue nuestro Paco Mir quien alcanzó mayor visibilidad en esos años al poder publicar algunos de sus poemas en la revista Unión, y alcanzar sendas menciones en los premios David de 1976 y 1979, y en el concurso “13 de marzo”, de 1978. «Paquito era la cabeza de los poetas de la tierra», aseguró Rafael Carballosa, según le había confesado Manzano cierta vez de charla y remembranzas sobre la obra del aún más pinero de los poetas de esta pequeña Isla de los pinos, donde este año continuamos celebrando su sesenta aniversario.
La tertulia estuvo centrada en la obra de Roberto Manzano y su libro Puerta al camino, del cual se leyeron algunos textos, dándole especial importancia a “El hilo”, un poema dedicado precisamente a Paco Mir. Allí está toda la esencia y filosofía de la poética del escritor avileño que fue amigo entrañable de Paco cuando estuvo trabajando como profesor acá en la isla. Tras su lectura hubo muchas emociones encontradas. La actriz Corina Mestre y el cantautor Kelvis Ochoa, pineros de corazón y amigos participaron con lágrimas, anécdotas y poemas de Paco en la conmovedora jornada. También se sumaron a la tertulia, acabados de desembarcar en la isla la poeta y amiga de Manzano, Yanelis Encinosa y el trovador Frank Martínez, invitados por la AHS quienes aportaron su poesía, y el agradable asombro de llegar justo cuando se hacía justicia a la obra de un gran poeta y amigo.
El libro Puerta al camino fue escrito también en Isla de Pinos, de 1978 a 1980, y siento adivinar que hace varios guiños en sus versos al paisaje de esta isla, aquí encontramos pomarrosas, tomeguines, pinares y atardeceres de fuego. Fue publicado por la camagüeyana Ediciones Ácana en 1992 y reeditado en versión definitiva en 2005 en su natal Ciego de Ávila. De este volumen el importante critico Luis Álvarez Álvarez escribió con iluminada sabiduría en su nota de presentación a la primera edición:
Puerta al camino resulta ser, por la cabal hondura de su acento, uno de los poemarios más firmemente enraizado en la cultura de Cuba, en su fina tradición de poesía destilada y penetrante, que nunca se cansa del perenne redescubrimiento de lo que somos como nación. Roberto Manzano Díaz está mirando a ese único camino necesario: el de la propia identidad y los valores permanentes de su tierra, y en esa mirada abarcadora integra lo más humilde y popular del tono y el paisaje, con una estremecedora voluntad de conquistar la estatura más erguida en cada verso.
Por otro lado el ensayista y poeta Jesús David Curbelo ha dicho que este libro podría entenderse como una derivación del Canto a la sabana, sin embargo posee sutiles matices que lo diferencian de su antecesor: Manzano insiste en la fuerza de la tradición literaria del idioma (Machado, Lorca, La Avellaneda, una rapsodia a la lengua materna) como para alumbrarnos que si alguien se decanta por el endecasílabo y el octosílabo, por el soneto, por la octava y la espinela, no ejerce más que su derecho conceptual a rescatar los arquetipos de la forma para moldear desde, y con ellos, las inquietudes del espíritu contemporáneo.
A continuacion le ofrecemos al lector el poema “El hilo”:
A Paco Mir, in memoriam
Entre todas las cosas pasa un hilo:
no es de un solo color sino de muchos
y va uniéndolo todo en lo secreto:
cuando te paras el hilo se detiene
y apenas te encaminas va contigo:
así la flor, la luz del alto día,
a través de la noche, del tiempo y de la tierra,
debajo de tus plantas y encima de tu frente
el hilo te acompaña:
solo, en el borde mismo de la muerte,
conPuerta al camino otros, hacia el centro de la vida,
cruzando la avenida populosa
o de pie en el peñón del litoral
entre las hojas pasa el hilo, entre
los miles de calzados pasa el hilo
y pasa de una cosa a otra, pasa
de las cosas a ti, de ti a los otros
y luego de los otros vuelve a ti:
el hilo, simplemente, va en la tierra
coordinando el suceso y la esperanza,
la materia y el sueño, el afán y la dicha,
y el hilo te acompaña sin descanso,
te sigue sin reposo mientras vivas
y al caer en la muerte, entonces su color
se ilumina en el borde de la sombra.
