Literatura, defensa frente al lenguaje único: Francisco Rico

El filólogo español Francisco Rico es un referente para comprender pasado, presente y futuro de la lengua castellana, que es una de las razones que lo llevaron a ser galardonado con el Premio Alfonso Reyes, otorgado por el Colegio de México (Colmex), que recibirá la tarde de hoy como parte de los festejos por el 75 aniversario de la Casa de España, en una ceremonia que será encabezada por el presidente de la institución, Javier Garciadiego.
“Es un reconocimiento que no es español, ni siquiera hispanoamericano, porque Alfonso Reyes es una figura tan universal que es como si me diera el premio todo el planeta”, aseguró en entrevista con MILENIO el miembro de la Real Academia Española.
Rico reflexiona acerca de los peligros que enfrenta la lengua en la actualidad, sobre todo ante el crecimiento en el uso de las redes sociales: “La amenaza mayor viene de la implantación de un lenguaje único. Todo el mundo se expresa en el lenguaje de la economía, de los medios o del poder político, y se expresa siempre menos individualmente; en cambio, la literatura es, en gran medida, pura expresión personal. La gran defensa frente a la implantación del lenguaje único es el recurso de la literatura, que nos enseña a expresarnos libre e individualmente".
Desde su perspectiva, las redes sociales no son el verdadero peligro; ni siquiera está seguro de que estén creando una nueva forma de escribir, y pone como ejemplo la aparición del telégrafo: ahora se dice “dilo telegráficamente”, pero eso no ha cambiado la lengua. “El mensaje de Twitter o de los mensajes no cambia la lengua. Lo importante es el tipo de relaciones que se establecen y, sobre todo, el hecho de que tiende hacia muy pocos objetivos o temas: cuál es el trend del día, lo que multiplica los centros de interés, pero los hace a todos muy pasajeros".
“El hablante individual cada vez tiene menos parte en la elaboración de la lengua colectiva. La lengua cambiaba antes por innovaciones individuales: antes se transformaba de abajo para arriba. Ahora cambia para empobrecerse de arriba-abajo”, afirma el especialista.
En lo que sí está seguro Rico es en el empobrecimiento de las lenguas, si bien no se trata de un hecho exclusivo del castellano, en especial porque hay palabras y expresiones que sufren la presión de quien tiene el poder; incluso, ahora pareciera que son las series de televisión las que uniforman el planeta.
“Pienso mucho en la lengua, porque soy castellano viejo. Conozco muy bien la lengua española, porque he leído mucho a clásicos y modernos. El problema es que hasta cosas que parecen elementales se pierden; por ejemplo con la conjunción ‘ni’: ‘No traía naranjas, plátanos, ni manzanas’. Ese ‘ni’ se pierde y ahora se dice: ‘No traía naranjas, plátanos y manzanas’, lo que me molesta mucho, porque va contra el espíritu de la lengua. El hecho de que la gente pierda la conciencia de que las cosas tienen una forma de decirlas, que se pierda el sentido de la lengua, me duele".
Catedrático y, por lo tanto, un polemista que no teme al debate, habla en la entrevista sobre en qué país se habla el mejor castellano, y su respuesta es directa: “En ningún sitio”, aunque reconoce que en Colombia tratan muy bien a la lengua, “mejor que en México”. “Allá es más arcaizante y aquí son más innovadores, tienen una mezcla de culturas mayor, lo que siempre es bueno. En México, por ejemplo, las normas de la fonética y de la ortografía no se siguen, lo que me parece muy bien, porque esas diferencias son lo más sabroso de las lenguas”, asegura Rico, quien llama a los hablantes a no dejarse arrastrar por el torrente global, sino que aprendan a decir lo que quieren por sí mismos; para eso, la literatura es fundamental.
Tomado de Milenio
