Un siglo de jazz en Cuba
“La gente no viene a escuchar jazz para que
la eduque, sino para sacarse el polvo
de la vida cotidiana”
Art Blakey
El Instituto Cubano de la Música en estas últimas dos décadas, ha emprendido una nueva política editorial, para tratar de llenar serios vacíos históricos y musicológicos entorno a la música cubana. La aparición de Ediciones del Museo de la Música ha impulsado el incremento de nuevos títulos de investigaciones muy valiosas, así sucedió con la publicación en el 2012 de Un siglo de jazz en Cuba de Leonardo Acosta.
El autor, es uno de los musicólogos más interesante con que cuenta Cuba, y es poseedor de una extensa cultura que, sobre todo, se destaca por la profundidad de sus análisis y quehacer literario por lo que ha sido reconocido con el Premio Nacional de Literatura 2006.
Conformado por 301 páginas, divididas en nueve capítulos y antecedidas por una breve introducción donde Acosta describe cómo llevó a cabo su investigación y donde declara,… “este libro no podía dedicarse únicamente al Jazz, sino también a otras diversas manifestaciones musicales, ya que nuestros jazzistas por lo general también incursionaron —y lo siguen haciendo— en nuestra música popular, y muchos de ellos surgieron de las bandas militares y agrupaciones sinfónicas”. La distribución de los capítulos posee una estructura muy coherente y sólida como una acuciosa investigación que logra un balance entre lo conceptual y las vivencias del autor como músico a lo largo de su trayectoria.
Al comienzo del libro el autor sitúa a los lectores en los primeros contactos de la música cubana y el jazz desde el siglo XIX partiendo de la afinidad y antecedentes comunes entre ellos. De los restantes capítulos se pudiera decir que recrean el ambiente que vivió esta música en las décadas del 30, 40 y 50 del siglo pasado, hasta llegar al capítulo ocho que recoge el nuevo ambiente de los sesenta y concluye con un capítulo donde el autor hace referencia al comienzo de un nuevo período en el jazz cubano, a partir de 1973 con la aparición en la escena cubana del grupo Irakere.
Además, este libro contiene una posdata, donde el autor señala que la carencia total de bibliografía y discografía de la materia a investigar dificultaba concretar sus empeños. También se realizaron entrevistas y conversaciones a conocidos músicos y musicólogos como: Frank Emilio, Guillermo Barreto, Mario Bauzá, Bobby Carcassés, Odilio Urfé, Manuel Villar entre otros.
Atractivo y con una excelente factura, se trata de un tomo de sobrio lujo, que gracias a la dirección artística y diseño de Alfredo Montoto Sánchez, exhibe en su portada una fotografía del investigador, donde el texto se hace acompañar de una copiosa selección de imágenes que enriquecen y complementan la información histórica, con un Índice Analítico al final.
El libro, que tuvo su primera promoción en la pasada edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana, pretende servir de gran utilidad para muchos, sobre todo los más jóvenes, que deseen conocer y adentrarse en esta música aportando una información complementaria que nunca está de más y se trata sin lugar a duda de un homenaje a todos los jazzistas en Cuba.
