En busca de nuestras raíces
Las heridas con que la esclavitud ha marcado los pueblos de América y África aún están abiertas. Ese fenómeno enigmático, lleno de oscuridades, dolor y violencia —que preferimos pasar por alto, evitar... en busca de luz, espacio, amor, aire para respirar...— no se puede ignorar. Ahí está silenciosa y sin reproches la esclavitud, como reflejo de ese lado oscuro mezquino e implacable: nuestro álter ego, pero como reflejo también de la inmensa capacidad humana para resistir, movilizarse, solidarizarse, sobrevivir y amar. Personas consideradas objetos, tratadas como bestias, o peor que las bestias, que contra todas las probabilidades "forjaron la historia de Estados Unidos, con cada decisión, día a día... derrotados en muchas formas terribles y deprimentes... triunfaron como individuos, como familias, como pueblo... crearon una de las grandes culturas del mundo... con su propio lenguaje, sus propias instituciones profanas y sagradas, su propio arte y música y literatura y danza, sus propias formas de lucha para sobrevivir, mantenerse y trascender".
Y eso se trata en estas líneas: de la búsqueda de las raíces de diecinueve representantes de esa cultura —de reconocidas personalidades negras estadounidenses—, en "polvorientos archivos" y con los métodos más sofisticados de la genética actual. Esas investigaciones han reconstruido vidas sorprendentes, ancestros asombrosos que de alguna forma nos permiten vislumbrar ese otro lado luminoso, lleno de generosidad y grandeza de los seres humanos.
