Apariencias |
  en  
Hoy es viernes, 29 de noviembre de 2019; 2:19 PM | Actualizado: 29 de noviembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

Carilda y anoche

Virgilio López Lemus, 07 de octubre de 2013

La poesía emotiva convoca a muchos lectores. Carilda Oliver Labra (1922) la ha sabido escribir con tino y arte. Una cosa es tratar de hacer poesía volcándonos como si el texto fuese una confesión psicoanalítica, y otra comprender que el arte de la palabra, que es el poema, requiere cincel y sabiduría de artista, de poeta consumado. Y esto es lo que resulta ser Carilda, una artista consumada que sabe ser poeta, porque poeta se es por vocación inexplicable, pero también por oficio, sin el cual, por buenos poemas que se logren a veces, se es un aficionado. Métier se le suele llamar en lenguaje analítico. Consiste en dominar las formas todas, desde la métrica tradicional hispánica, cuyo desconocimiento es grave pérdida de poetas no muy responsable con su oficio, hasta el dominio de la palabra expresiva, que implica conocer su significado, sus connotaciones y su cualidad vibratoria dentro del texto. Ese ensamblaje semántico-fonético ofrece al texto su valor de literariedad.

Por supuesto, hay otras razones que el arte poético implica, y que van desde la sabiduría natural, que algunos llaman talento, hasta la tenacidad de labor y el sentido crítico ante la obra escrita. Tener lo que Lezama Lima llamaba «cultura para la poesía», viene siendo otro elemento constitutivo de la cualidad de poeta.  Más una fe enorme en que la poesía acompaña y salva al ser, al individuo en sus relaciones humanas. Esa fe en que la poesía tiene función en la vida, que va más allá del adorno del alma, completa al artista de la palabra y lo convierte con propiedad en poeta, que puede tener solo un libro publicado o decenas, como también se puede tener docenas de libros publicados en versos, sin que se sea en verdad un completo poeta, más allá del donativo de las aficiones.

Carilda Oliver Labra acompaña a todo ello, a la ganancia de su vida como mujer poeta, el «genio de enredo» de que hablaba Balzac para los narradores. Creó su propio mito o su propia leyenda, hizo de su oficio de poeta un don que requiere cultivo incluso en su propia vivencia cotidiana, en su relación con el prójimo y en la red que teje en su desplazamiento vital. Es por eso que sus poemas tienen vibración, dicen más de lo que dicen, no se quedan en el simple recodo de la expresión emotiva sin interés artístico profundo.

«Anoche», poema de Carilda, hace crepitar eróticamente a sus palabras. Diríase lapidario: «Anoche me acosté con un hombre y su sombra». Tras el enunciado, ocurren milagros en las constelaciones, las balas son besos o viceversa, y el símil se desdibuja en afirmación rotunda, exagerada y mentirosa: «Hubo un paro cardiaco». El amante producía lo inesperado, a ojos vista era hermoso, pero ella dice que «era tétrico», «suave», pero «me dio con un martillo en las articulaciones». Y esto es lo que llamo vibración de las palabras. Más allá de las inusitadas connotaciones, ellas destellan, parecen nuevas como recién estrenadas, resuenan.

El brevísimo texto describe un contacto sexual en que el amor difumina los contornos y hace estallar a los vocablos, hasta decirnos que aquel momento de goce sensorial parecía algo de selva, y por tanto, era un coito salvaje. Dos cuerpos se sacian, se devoran, se aniquilan y resurgen plenos de un gozo no culpable, nada pecaminoso, rico en matices. Y es la mujer quien habla. El hombre solo actuó y ella lo recuerda, joven que nadaba como si él mismo fuese el mar, como una ola, como si él mismo fuese el sexo. La mujer celebra la mutua atracción y el acto como gloria, como corona del encuentro de dos cuerpos que se desean.

No ensombrece este sentido del amor feliz, ese raro néctar del paladar neorromántico, dado a cantar desencuentros y tristezas eróticas, anhelos no cumplidos o solo sobreentendidos. Nada de amado inmóvil a lo Nervo, y el amor feliz no es aquí para nada místico, ni siquiera petrarquista, es carne, como alguna vez escribiera Rubén Darío. La mujer ha gozado de la atracción carnal y no teme confesarlo, o mejor dicho, cantarla sáficamente, sin el pudor que desde las eras antiguas se le atribuía a la dama, que debía bajar los ojos y ser solo pasiva, receptora, sin impulso motor, sin el descaro ofreciente de la serpiente. La pecadora: pero desprejuiciadamente, o sea, sin el enfado de lo pecaminoso, porque este amor es el de la pareja eterna dentro del paraíso. A Carilda no se le queda entre labios la canción, de modo que el amor y el placer se aúnan en sus expresión poética de una forma gozosa, sin taras.

El hombre se le allegaba «envuelto en dios y en sábana» y «nunca pidió permiso». Ella, la Eva primigenia, lo recibe y siente que «me profanó el maldito», y hay en la expresión un júbilo irónico, un comentario sin serlo contra los fuertes traumas que hacen del sexo pecado mortal. Es muy claro su mensaje, pues: «todavía su rayo láser me traspasa». Ese ambiente de expresión lexical de sutil surrealismo, viene como anillo al dedo a la intensión sensorial, en tanto el desplazamiento de lo emotivo ha dejado paso a la furia de los cuerpos: «Hablábamos del cosmos y de iconografía, / pero todo vino abajo / cuando me dio el santo y seña», y el lector o quien escuche debe imaginar cuál es ese santo y cual la seña.   

No  es un poema impúdico por sí mismo, ni se trenza con aires de pornografía. Es una limpia descripción gozosa, y debo repetir la palabra goce, pues no siempre la poesía de amor nos habla del disfrute enfático, sobre todo la fuente neorromántica de Carilda tiene una larga tradición de frustración y deseo, de aires lúbricos no siempre consumados, de eros y tanatos, incomprensión y celo, abandono y desdicha.    

Entonces llega un final a todas luces milagroso: la mujer siente en su seno el temblor del acto consumado y mira al lecho: «Hoy encontré una mancha en el lecho», lo que deviene no en placer del recuerdo, sino en reflexión que le ofrece otro tipo de gravedad al texto: «la vida cabe en una gota».  No sé si una mujer, o un hombre, puede decir en versos algo tan intenso, con la precisión con que lo hace el poeta, la poeta. Carilda le ofrece trascendencia a la pasión erótica, ella no queda solo en el instante «de selva», sino que se proyecta sobre la vida toda. Y no exaltando el fruto, que podría ser un hijo, sino la huella del acto, la mancha delatora, la testimoniante.

Desde la sonrisa del poema, Carilda nos condujo con rapidez a la reflexión más honda. El acto «selvático» ofrece finalidad, continuidad de la vida. ¿Todo coito entre varón y hembra es hijo en ciernes? El sexo en se torna, filosofía por medio, para sí. Acto de creación. Crear debe ser un goce que también llena el ámbito espiritual. Lo carnal y lo espiritual se matrimonian como en viejo rito dionisíaco. ¡Evohé!, diría la vacante. El poema es ese grito de alegría, en cuya bacanal entre dos participa el dios, Dionisos. Por eso «la vida cabe en una gota». Esa gota es un océano para la vida. Creo que no puede detenerse el crítico en ver puro erotismo, solo, en la poesía general de Carilda, quien toca muchos temas, pero es cierto que el del amor se le ha dado con mayores logros. Su poesía no quiere subrayar un erotismo excesivamente pragmático, y aun en el acto que puede ser «de selva», hay espiritualidad, la que queda como huella de la batalla rendida.

Si un poema no resiste varias lecturas, su simplismo atenta contra la poesía. Por eso Carilda sabe ser sugerente, decir las cosas con cierto matiz impúdico que en verdad es solo eso, matiz, porque el poema resulta una celebración de la vida. ¿Por qué no creerlo así, sin mayores dudas? El Cantar de los Cantares no se lea sino con sentido místico, como unión con Dios. Carilda conoce este asunto de advertir en el extremo carnal la resurrección del espíritu, no es un poema ingenuo en ese sentido, ni tan alegórico como en Cantar salomónico; la cópula sagrada va dirigida a los dioses, y ello ocurre en no pocas religiones pre y poscristianas. De modo que el poema puede imitar ese vuelo del cuerpo en su goce supremo, orgiástico entre dos, orgasmo prolongado hasta la reflexión. Carilda no es una poetisa naif, sabe cuáles son sus materiales de trabajo, y que la poesía, escrita por medio de palabras, también trasciende al estado lexical en una vibración de letras.

«Anoche» es un texto revelador con intensión sagrada: el sacro ritmo del amor carnal convertido en idea, en pensamiento. Rebasa con creces el acto animal, la simple fecundación de las especies. No deja de ser un «nocturno», solo que sin los fantasmas de la nocturnidad, sin la culpa del pecado; es un poema a la fecunda realización del ser humano en una de sus manifestaciones esenciales: la sexualidad. Pero una sexualidad que añade peso a la propia esencial de la naturaleza, porque el intelecto actúa y hace trascendente el oscuro recinto, el lecho donde el goce es vida ejercitándose y promesa de vida. «Anoche» es todas las noches de amor, de sexo, de poesía de dos cuerpos enlazados en goce supremo. Una mujer se goza del golpe de martillo en las articulaciones, del viaje erótico, del grito dionisiaco. Sabe lo que dice: no basta con que el sexo sea solo «selva».

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis
 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2