Aire de luz entre dos arquetipos
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Teresa Fornaris y Javier L Mora fueron los poetas invitados al espacio Aire de Luz, encuentro que se realiza en la librería Fayad Jamís, sita en Obispo 261, esquina Aguiar y Cuba.
La anfitriona Basilia Papastamatíu vaticinó que el despeje de las nubes oscuras de lluvia, se debía a la piedad de los dioses para que se pudiera escuchar a esos dos intelectuales de escrituras tan diferentes y que compartían, como dúo, por primera vez en el espacio.
Ante un público tan diverso como exquisito, en el que se encontraban Rito Ramón Arocha, Pedro de Oraá, Tony Armenteros, Marcelo Morales, Caridad Atencio, entre otros, Basilia presentó a su primera invitada expresando:
[…] en sus más recientes poemas, todavía inéditos, nos pone al descubierto sus actuales preocupaciones y reflexiones sobre el hecho de ser y estar en el mundo. Empleando, como siempre, un lenguaje muy cuidado, de limpia y armoniosa factura, buscando decididamente la belleza y perfección en el verso. Nos introduce en su discurso introspectivo en una reflexión sobre su subjetividad necesariamente presente y actuante dentro de ese espacio objetivo de la realidad que nos circunda, realidad no siempre fácil de entender y manejar, pero que ella busca descifrar y transmitir con su escritura.
La también crítica Teresa Fornaris escogió “Des Sores” y varios poemas inéditos de su cuadernillo “La preferencia al humo”.
El bayamense de treinta años y ganador del concurso Luisa Pérez de Zambrana, Javier L Mora quien es además, ensayista, seleccionó para su primera oportunidad, los poemas “El elemento óptico”, “Colisiones”, “El año molecular”, “El pájaro se muerde la cola sin mutilarse”, que integran Examen de los institutos civiles, libro ganador del Premio David 2012.
Antes, la anfitriona había expresado sobre su obra:
[…] como muy pocos lo intentan y muchos menos lo logran, se ha atrevido con todo lo que de material, humano o espiritual, nos depara la realidad y el mundo en el que vivimos inmersos, para hacer de él una total parodia de su naturaleza esencialmente a
bsurda. Haciendo añicos las razones que lo sustentan, las palabras que lo avalan, las construcciones y normas que lo rigen. Y no dudo de que se haya divertido mucho al escribirlo, por ese placer que produce, desacralizar, desmoronar, y hacer estallar, al menos con el lenguaje, todo lo que nos angustia y anonada.
“La flor seca del Coleridge” fue la elección de la ganadora del Pinos Nuevos, Fornaris, en su segunda ocasión de decir poesía. Luego, fueron “En la ceguera de los acercamientos” y tres poemas inéditos, dedicados a su padre fallecido en el 2008.
Mora prefirió continuar con el mismo libro tomando de él: “La canción de nosotros”, “Close-up y algunos intentos de una ciudadela”.
Durante la conversación con el público salió a flote la particularidad que diferencia las dos poéticas, además del ritmo sincopado que advirtieron en los poemas de Mora, así como lo bien conformado de su libro.
El público quedó satisfecho con lo escuchado y la propuesta que siempre ofrece el espacio: el intercambio entre lector-obra-autor.
