Apariencias |
  en  
Hoy es miércoles, 27 de noviembre de 2019; 7:22 AM | Actualizado: 26 de noviembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

Oscar Hijuelos para la Cultura Cubana

Nelton Pérez, 22 de octubre de 2013

Ahora que en toda la isla celebramos la jornada por la Cultura Cubana me llega tardía y luctuosa la noticia de que Oscar Hijuelos, el novelista cubanoamericano que en 1990 se convirtiera en el primer hispano en ser galardonado con el premio Pulitzer de ficción por su novela The Mambo Kings Play Songs of Love (Los reyes del mambo tocan canciones de amor) publicada en 1989, falleció el pasado sábado 12 de octubre en Manhattan, en medio de un partido de tenis. Tenía apenas 62 años de edad. Y según contó su esposa, no pudo reponerse ni volvió en si después de colapsar.

Hijuelos había nacido en 1951 en Nueva York, donde siempre vivió y escribió sobre las experiencias de individuos no nativos de Estados Unidos. Y en especial, sobre la experiencia de la emigración cubana.

En novelas como Our House in the Last World (Nuestra casa en el fin del mundo, 1983), su primera novela, una historia de marcado carácter autobiográfico, llamó la atención de la critica y el publico lector por la elegancia de su estilo, pero sobre todas las cosas por la originalidad e intensidad de sus personajes. Hijuelos tenía entonces sólo treinta y dos años, y era un hombre solitario y muy tímido, que sentía recelos de que pudieran adivinar en su primer texto editado la vida intima de amigos y familiares. “Gracias a Hijuelos, aseguran infinidad de medios informativos y escritores de todo el mundo, que el ambito literario norteamericano cobró conciencia de la existencia de una comunidad cuyas voces se tendía a ignorar. Seis años después, con la publicación de Los reyes del mambo tocan canciones de amor, Oscar Hijuelos situó en el mapa literario de su país de nacimiento a los escritores hispanos de Estados Unidos, quienes llevaban 150 años produciendo textos de relieve, pero jamás trascendían los límites de sus comunidades.

La concesión del Premio Pulitzer a Los reyes del mambo... tuvo el efecto de abrir las puertas del reconocimiento a otros escritores latinos, como Sandra Cisneros, Cristina García, (cubanoamericana que recuerdo visitó en una ocasión la UNEAC y habló de su famosa novela Soñar en cubano) Julia Álvarez o Francisco Goldman.

Traducida a más de treinta lenguas, Los reyes del mambo... fue la primera, y hasta ahora única obra literaria latina en ser reconocida como miembro del elusivo y exclusivo canon de la gran novela americana. A diferencia de otros escritores, cuya fuerza se apaga tras el fulgor del primer o segundo título, Hijuelos siempre mantuvo un altísimo nivel de exigencia y calidad con cada nueva entrega narrativa. La intimista Las Navidades del Señor Ives (1993), la monumental Las catorce hermanas de Emilio Montez-O'Brien (1995), o la conmovedora y sobria Una sencilla melodía de La Habana (2002) son novelas de primera magnitud”.

También recibió el premio Roma y reconocimientos del Legado Nacional para las Artes y la Fundación Guggenheim.

Los reyes del mambo tocan canciones de amor, el libro que lo catapultó a la fama, está estructurado como un elepé (cara A y cara B) y es la historia de los hermanos César y Néstor Castillo, unos músicos holguineros (en el oriente de Cuba) que emigran a La Habana y luego a Estados Unidos, y tras formar una orquesta de éxito se adueñan de la escena de los clubes neoyorquinos con su Mambo, convertidos en los reyes de un nuevo estilo musical. La novela es una gran historia de amor, ¡ah, la bella María de mi corazón, dulcinea de uno de los protagonistas!, y a ratos, mientras se la lee con agrado uno suele imaginar que en esta historia hay mucho de la verdadera historia de los hermanos López, (los verdaderos creadores del Mambo) y hasta del mismo Pérez Prado. La novela al salir publicada asombró a todos por ser una gran reconstrucción histórica y cultural del Nueva York latino, de esa época en que las jazzband movían a cientos de bailadores y hacían furor en la década de los cincuenta, cuando la música latina fue por primera vez lo máximo no solo en Nueva York, sino en todo el país y el mundo.

Cuando Los Reyes del Mambo... se convirtió en un éxito internacional y fue llevada a la pantalla en una película protagonizada por Antonio Banderas y Armand Assante, el legendario Roseland de Nueva York se disfrazó por un día del Club Tropicana. Allí concurrió también la música de Celia Cruz, la guarachera, la reina de la salsa y el ¡azúcar!, para darle aún más raíz cubana al filme.

El poeta cubano americano Gustavo Pérez Firmat, escribió por estos días: “Su obra se distingue por la forma, única a mi ver, en que documenta los riesgos y recompensas de la inmigración. Sus novelas nos dicen a los inmigrantes que ganamos perdiendo, o que perdemos ganando. Hay en su obra un gran amor hacia la cultura cubana a la vez que un doloroso reconocimiento que esa cultura es a la larga insostenible en los Estados Unidos. Es insostenible debido a la inevitable asimilación. “A la larga pagamos un precio por la adaptación a la cultura norteamericana, y de eso escribió Hijuelos”.

También representa una transición, un cambio de enfoque desde la experiencia cubana en Cuba a la experiencia cubana en Estados Unidos.

“Oscar Hijuelos representa toda una generación de escritores cubanos americanos, incluyendo a Cristina García o a Roberto Fernández de esa generación, que emprenden ese camino de hablar de la experiencia del cubano como inmigrante, con todo eso que requiere en adaptación a un nuevo medio, a un nuevo idioma y a una cultura distinta”, dijo Jorge Duany, profesor de Antropología y Director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida.

Aún así, Hijuelos, siempre se opuso a ser clasificado como un escritor étnico. Es posible que yo sea más un escritor americanocubano que cubanoamericano, declaró alguna vez este creador que escribía sus libros en inglés. Cuando era un niño, visitó junto a su madre la Isla y regresó enfermo de los riñones. Estuvo hospitalizado por más de un año y siempre escuchó que su enfermedad se debía a microbios cubanos. Cuentan que tras su enfermedad perdió el vinculo con el español, su lengua materna. Aquel idioma dulce y cantarino que se hablaba en su familia. Quizá aquella infección que casi lo mata y a la que sobrevivió y dejó en él ciertas secuelas, como la de una cubanidad latente y muy singular. Una cubanidad que se manifestaba en idioma inglés, que fue su lengua literaria, pero que olía a frutas y tenía la sensualidad insular. Así que Oscar Hijuelos fue Cuba, una isla, en medio del Manhattan neoyorquino.

"Durante mucho tiempo, todo lo que sabía era que me había enfermado en Cuba, de microbios cubanos, que la enfermedad había florecido en la tierra de mis ancestros, el país donde una vez fui amado y cuyo idioma era música para mis oídos", escribió Hijuelos. "Por supuesto, las enfermedades ocurren en cualquier parte y los niños se enferman bajo cualquier circunstancia, pero lo que escuché años después, de mi madre, fue que algo cubano casi me mata y en el proceso de sanación convertiría mi propia cubanidad' en aire".

Nuestra literatura está signada desde la conformación de nuestra identidad como nación por la emigración. Errante y exiliado fue nuestro primer gran poeta José María Heredia que cantó a las palmas en su "Oda al Niágara", y trotamundos y peregrinos Juan Clemente Zenea, Julián del Casal, Cirilo Villaverde y José Martí, entre decenas de una lista que aún hoy se hace interminable y sobre lo que Cintio Vitier (casualmente nacido también en New York) denominaría lo cubano: vacío y memoria, éxodo y escritura, caras de una moneda siempre volteando en el aire.

Por ello, ahora que tardíamente me entero por noticias extranjeras, que ha muerto el novelista Oscar Hijuelos, se me antojó conformar a retazos esta simple nota en su memoria. Oscar Hijuelos, eligió ser un cubano de Manhanttan igual que si lo fuera de Santa Clara, Holguín o Pinar del Río. Acaso no decidió ser cubano por elección un sinnúmero de escritores desde José María Heredia hasta Alejo Carpentier, o Eduard Manet, que hace literatura cubana en francés. La literatura tiene raíces que llevan a la nación de origen, y no dependen del idioma en que se manifiesten. La literatura está en el sentimiento, en ese mundo fabulado y onírico del escritor. Entonces celebremos alguna vez la obra cubana de Oscar Hijuelos y sintamos el pesar que nos disminuye como seres humanos por su temprana y repentina muerte. La Cultura Cubana abraza a todos sus hijos, se hace con todos ellos y para el goce y disfrute de todos los cubanos y la humanidad.

En la celebración por la Cultura Cubana de este año 2013 me quito el sombrero ante la obra de Oscar Hijuelos, un cubano universal que llevaba la Isla dentro de si y contada con palabras en la lengua de Walt Witman.

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis
 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2