Un mundo fascinante para conocer y proteger
“No se protege lo que no se ama, y no se ama lo que no se conoce”. Ese es, a juicio de su editor, Hermes Moreno Rodríguez, el adagio que defiende el maestro y biólogo Tomás R. Escobar Herrera, como autor del libro que les propongo hoy: El fascinante mundo de los animales, presentado hace dos años por la Editorial Científico-Técnica. A tono con su subtítulo: Curiosidades, el volumen agrupa 500 de ellas. ¿Y quién no desea conocer por qué lloran los cocodrilos y las tortugas marinas?, ¿o si existieron los dragones?, ¿o si tienen oídos los anfibios?
Para todas las edades es esta magnífica obra, que recuerda al viejo libro deshojado por Nené Traviesa en el relato que escribe José Martí para su revista La Edad de Oro. Además de la valiosa información, incluye un bellísimo laminario, a todo color, donde ilustra y abunda acerca de tópicos como la mayor estrella de mar de Cuba, las diferentes especies de polímita, el tremendo escarabajo rinoceronte y el gigantesco caracol de tierra africano, entre otras muchas sorpresas.
La acuciosa investigación, llevada a cabo en exacto orden cronológico, según la aparición en la superficie terrestre de cada grupo de seres vivos (invertebrados, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos), se acompaña de un extenso y muy completo “Glosario”, y tres páginas de bibliografía, en las cuales se refieren diez sitios de Internet que profundizan en las diferentes líneas temáticas tratadas en el libro.
Bajo el título de cada sección se ofrece, en una sintética frase, la caracterización del reino animal del cual se va a hablar. Por ejemplo, en la página 51, hacen su entrada las segundas curiosidades, referidas a los peces: “Esos vertebrados que saben respirar debajo del agua”. El “Capítulo 7”, y final, aborda curiosidades generales, y en él nos enteramos de cuántas especies habitan la Tierra, cuál es el animal más fuerte, cuáles son los más venenosos, o los más pequeños, o los más inteligentes. Les adelanto el párrafo que responde a la última de estas interrogantes —la número 470 del volumen—:
Son los simios antropomorfos, en tierra firme, y los delfines en el agua. Entre los invertebrados, el más inteligente es el pulpo, que es capaz de abrir un pomo para obtener su alimento.
En sus “Palabras a los lectores”, Tomás Escobar Herrera confiesa la atracción inmensa que le produjo la naturaleza al visitar, en su infancia, una finca en las afueras de La Habana. Allí aprendió a diferenciar distintas especies de aves, como el totí, el tomeguín, la garza o el cernícalo, y también comenzó a protegerlas mediante patrones de conducta responsable. Asimismo revela que la manera de presentar el conocimiento a través de preguntas y respuestas partió de una visión práctica y cómoda para abordar una mayor cantidad de temas sin aburrir o recargar al adolescente o joven lector.
Dedica su esfuerzo a las madres, los padres y los educadores que deseen fomentar en los menores a su cargo, el amor y el respeto ante la naturaleza. Sin embargo, la obra también ha servido a otros fines profesionales, como ocurre con varios colegas de la radio, que la emplean para abrillantar sus programas sobre ciencia, haciéndose así eco, tanto del autor, como de los datos presentes en el texto.
En la Isla de la Juventud, Escobar cursó la licenciatura en Educación, en la especialidad de Biología. Después trabajó durante una década como profesor de Zoología y Ecología en el Instituto Superior Pedagógico Carlos Manuel de Céspedes. Luego, por otros diez años, desempeñó su labor en el Parque Zoológico Nacional. Esta trayectoria le permitió acumular una vasta experiencia y le sirvió de inspiración.
Con una extensa y cariñosa dedicatoria a cada miembro de su familia, este investigador nos muestra una obra donde, además de sabiduría, entrega amor y grandes deseos de sumar a su causa, con la mayor calidez posible, a quien la lee. En su cruzada ecológica, se acompañó de Maikel Martínez Pupo, quien realizara un óptimo diseño de cubierta e interior.
El fascinante mundo de los animales. Curiosidades nos revela, tal como expone literalmente su título, un entorno maravilloso, pletórico de encantos y asombros, para conocer a fondo, disfrutar, comprender y comunicar, con el noble propósito de que la vida en el planeta se torne cada vez más llevadera.
