Apariencias |
  en  
Hoy es miércoles, 27 de noviembre de 2019; 6:40 AM | Actualizado: 26 de noviembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

José Jacinto Milanés, lira del romanticismo insular

Fernando Padilla González, 15 de noviembre de 2013

Encendido lirismo y profunda emanación espiritual de aeda comprometido con su arte matizaron la existencia y la obra de José Jacinto Milanés. En el hombre y en el intelectual convergieron la sensibilidad de escuchar el alma, dar voz a los sentimientos y la legitimación de su creación literaria como esencia de cubanía.

Cantor del “Alba y la tarde”, del “Beso” impreso sobre los labios de la amada inspiración, de “El mar” que su mansa ondulación el sol platea y de los colores y aromas que aderezan lo campestre, José Jacinto encarna la “matanceridad” absoluta, vocablo acuñado por Cintio Vitier, a lo que pudiéramos añadir los matices de una estética poética tranquila e inquita a la vez, en reposo ferviente, de tono idílico, virginal, puro y candoroso. Lo provinciano y lo paradisiaco está latente en la vastedad de la creación del autor de El Conde Alarcos.

Afirmar que la Atenas de Cuba fue la cuna del arte poético en la primera mitad del siglo XIX no constituye, en lo absoluto, una sin razón. A las tertulias de Domingo del Monte y las lecturas protagonizadas por el esclavo devenido poeta Juan Francisco Manzano se suma la presencia en la Ciudad de los Puentes del exponente más excelso del romanticismo americano, José María Heredia y el precursor de corrientes poéticas posteriores Manuel de Zequeira y Arango. Menos feliz fueron los hechos asociados a la estancia en la urbe matancera de Gabriel de la Concepción Valdés “Plácido”, el ilustrado bardo mulato sentenciado a muerte por la autoridad colonial española.

En ese panorama literario crece y se forma José Jacinto Milanés, quien nació el 16 de agosto de 1814 en la ciudad de Matanzas, fruto primogénito de la unión sentimental entre Rita Fuentes y Alonso Milanés.

La precariedad económica de la familia, numerosa en miembros, no impidió que el púber realizara sus primeros estudios y que alcanzada la madurez en los albores de la juventud encontrara espacio e inquietudes cognoscitivas en el celebérrimo claustro educacional de Ambrosio José González, estudios que complementaria con la dedicación al aprendizaje del latín bajo la tutela de otro prestigioso magister, el licenciado Francisco Guerra Betancourt.

La lectura a muy temprana edad del Tesoro del teatro español, libro obsequiado por su padre y la incursión en el ejercicio de la escritura con sus primeros ensayos constituyeron la simiente no solo de su excepcional trayectoria como literato, sino también como uno de los iniciadores del teatro romántico en América, a pesar de las múltiples influencias que ejercieron en su quehacer literario figuras excelsas de las letras hispanas como Lope de Vega.

El conde Alarcos, basado en un romance atribuido al juglar Pedro Riaño, en el que se narran las desventuras de la infanta Solisa ante los designios reales de un ficticio monarca francés y su ejecutor, el noble Alarcos, constituye junto al drama en tres actos Un poeta en la corte, el proverbio dramático A buen hambre no hay pan duro y la comedia inconclusa Por el puente o por el río testimonios laudables de su estética teatral precursora, antecedida en el tiempo únicamente por la obra La prueba o La vuelta del cruzado del intelectual habanero Ramón de Palma, La capilla del mexicano Rodríguez Galván y la composición Don Pedro de Castilla del dominicano de estrecho vínculo con Cuba, Francisco Javier Foxá.

Apenas contaba con 18 años de edad cuando partió rumbo a La Habana para desempeñarse como anotador de un establecimiento de ventas, gracias a las gestiones de su tío político, Simón de Ximeno, con quien Milanés laboró varios años en su natal Matanzas en busca del sustento que la familia necesitaba. Su estancia en la capital de la mayor de las Antillas se vio interrumpida por la lúgubre situación suscitada luego del brote de cólera, por lo que debió regresar a la casa paterna.

La incertidumbre que se le presentó por entonces al joven José Jacinto se vio despejada al conocer en Matanzas al para entonces consagrado literato y figura de alto vuelo intelectual Domingo del Monte, quien con el paso del tiempo le profesaría admiración y cariño al párvulo aeda, pues en él veía la peculiaridad del escritor que se apartaba de su tiempo y forjaba la originalidad y valía de una obra propia, cuando la amplia hornada de los noveles escritores se mantenían bajo el manto tutelar de la poética herediana.

La relación entre ambos se fraguó en las reiteradas invitaciones cursadas por del Monte a Milanés para viajar a La Habana y participar en sus afamadas tertulias, oportunidad que el joven no dejó escapar, pues consciente estaba de la alta significación que poseía el codearse de lo más egregio de las letras cubanas de la época, al tiempo que podía devorar con ansia mayor cada volumen atesorado en la biblioteca de su anfitrión, dotada de ejemplares recién llegados de Europa y América, testimonios de las corrientes literarias emergentes, lecturas que armonizaba con el estudio de los clásicos.

Domingo del Monte no solo propició el encuentro de Milanés con la esfera intelectual sino que también y en más de una ocasión le brindó consejos, acertados o equívocos, como aquel en que le exhortaba a dejar atrás el temperamento romántico, el lirismo intimista fruto de su innata y recóndita melancolía, la queja, el suspiro y el arrullo latentes en sus estrofas para sucumbir en la poesía moral como muestra de su madurez literaria, dando paso a la admonición y a la prédica moralizantes.

En voz autorizada como la de Max Henríquez Ureña se deja ver la inconformidad ante el derrotero que caracterizó en aquella etapa la obra de José Jacinto Milanés, al afirmar: “No era ese el camino más propicio para el desarrollo de sus facultades, y de ello se recienten las composiciones en que quiso fustigar vicios y errores: “El Mendigo”, “La ramera”, “A una madre impura”, “El niño expósito”, “El hijo de un rico”, “El ebrio”, “El bandolero”, “La cárcel”, “A una coqueta”, “La ley del trabajo” y algunas otras que forman en la producción de Milanés un antiestético sermonario”.

Superada la poesía de corte moralizador, el escritor encomendó su inspiración, en no pocas ocasiones, a su patria chica y a su patria grande, Matanzas y Cuba. La primera se puede apreciar en los versos: “Cuando la aurora tiñe de rosa / el cielo, y de oro las blancas nubes, / cuando en la copa del caimitillo, / canta el pitirre la nueva lumbre, / cuando alza el velo de vagas nieblas / la parda noche que lejos huye, / es dulce cosa salir al campo / donde rociada la yerba luce, / y al terralillo de la mañana / tan deliciosa como salubre (…)”.

A Cuba, en tanto, legará el alegato poético que, en respuesta a la posibilidad de abrazar el exilio, deja claro su ideario: "(…) aunque abomino al mandarín malvado / que a remachar mis grillos coadyuva, / nunca comiendo el pan del emigrado / pensé en cumplir con mi adorada Cuba. Buscando el puerto en noche procelosa, / puedo morir en la difícil vía; / mas siempre voy contigo, ¡oh, Cuba hermosa!, y apoyado al timón espero el día”.

El final de su existencia estuvo matizado por la pérdida de la razón. Sumido en aquella pena murió en su tierra natal, el 14 de noviembre de 1863 —hace 150 años—, José Jacinto Milanés.
 

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis
 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2