Carta de Rilke a Manuel González Busto
Nota del compilador:
Estas cartas fueron encontradas en el metro de París por una anciana de la que se me negó su nombre. Se dice que estaban en un cofrecito de ébano y marfil, unidas por una cinta de color rosa, y que la nieve había borrado todo vestigio de quién las había escrito. Por mis investigaciones pude esclarecer que fueron vendidas en subasta, a un precio casi insignificante, por un comerciante a un turista, el cual las trajo en un viaje a Cuba y se las entregó a un escritor de provincia, cuyo nombre quiero conservar en el anonimato, quien las tradujo al reconocer la firma de Rainer Maria Rilke. Pero era muy difícil augurar si se trataba de sólo diez cartas o si existían más; por las investigaciones que realicé, opino que eran un muestrario del tractus poético de la Isla, que el autor de las cartas de Franz Xaver Kappus había destinado a unos escritores cubanos; pero el poseedor de las mismas, después de traducidas, las había distribuido entre amigos y poetas, quienes las conservaron hasta el día de hoy. Mi intención fue buscar todas las cartas, volver a colocarlas en el cofrecito de ébano y marfil, descifrar si ciertamente era Rilke su autor, y dar fe de todo ello, a destiempo, en esa apuesta por la poesía y los poetas de hoy.
Bremen, 10 de agosto y 1903
Preciado Manuel González Busto, poeta:
He tenido una temporada en Worpswede, cerca de esta ciudad desde donde le escribo. Afortunado pudiera catalogarme al leer su libro —que tan amablemente me ha dedicado— Adán: evidencia de los límites.* Sin ser su opera prima, me recuerda mucho el poemario publicado por esta misma editorial y que me enviara antes, cuyo título era, creo, Caramba Manuel.
Su poética me resultaba familiar y, entre los libros recibidos, he descubierto cómo intenta usted captar, igual que en un cinematógrafo, sus temporadas alrededor del verso. ¿Significa esto algo para usted o es cuestión de asumir la palabra como laberinto? Le interrogo, pues el comentario con que inicia esta entrega me es muy grato en una persona como usted, que tanta poesía ha publicado:
Yo no tengo una vida que contar como Jorge Luis Borges ni os puedo sorprender con hazañas memorables…
Pero, aunque no se lo proponga, Manuel, me sorprende. Las búsquedas alrededor de Cristo y del primer hombre generan una cultura necesaria como la que se advierte en sus poemas. Hay una saga de historias que asumir, y la versatilidad con la que se empeña en sus pequeñas historias nos recuerda la imagen minimalista de la poesía oriental.
El imaginario poético se dibuja con paso lento, quizás con un nivel de alucinación que llegue a los huesos. No existe frialdad en sus palabras, simplemente pienso que hay falta de amor. No miento.
Pero no creo, tampoco, en tanta necesidad de amar si un poeta como usted logra equiparar esa dualidad de mundos, al estilo de Platón, sumergido en una belleza que sí es fundamental. ¿Se pudiera separar esta cualidad, inherente a las cosas, de la expresión más plena del hombre frente a las propias cosas? Creo que esta es la clave para adentrarnos en su universo y en la necesidad que tiene, como escanciador, de ofrecer sus poemas con un impacto en lo visual, en lo externo mismo del poema, en sus límites.
La avalancha de esa imaginería nos resulta extraña, pero al nivel tropológico nos seduce tanto como el amor que puede llegar a ser una cripta. Lo narrativo se hace evidente en ese ingenioso poema que titula “Mis zapatos quieren ser universales”:
Hoy tuve un gran dilema con mis zapatos. Llevan treinta años de zapatos y apenas conocen el país. Están nostálgicos de irse a ningún sitio, a ninguna constelación que no sea la oficina y esta suerte de araña en la cabeza. Mis zapatos quieren ser universales. Pero son simplemente mis zapatos: nadie sabe de sus muertes ni los navegantes cuánto mar el campanario.
Al final, nos propone un dibujo de usted mismo, una fe por encontrarle algún día. ¿Será acaso Adán la puerta a esos cielos o el pretexto para asumir otros límites…? Mientras logra responder a ello, le envío un abrazo y le auguro nuevas entregas.
Suyo,
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Nota:
* Letras Cubanas, 2007.
