La cámara oculta de Silvia Schujer
Argentina ha regalado valiosos creadores a la literatura universal. Extraño resulta que una cubana o un cubano amante de las letras no conozca a Julio Cortázar o a Jorge Luis Borges, paradigmas de su producción literaria, una de las más profundas y fuertes de América, tanto la dedicada al mundo adulto como la pensada para la niñez. Silvia Schujer nació en el país sudamericano en 1956 y es una de sus más relevantes escritoras de la actualidad. En un gesto humanista, ha cedido los derechos de su obra a Cuba para su publicación en la Colección 21 de Gente Nueva.
Una de sus creaciones más logradas es La cámara oculta, presentada en el apartado Juvenil de esta editorial en 2009. Se trata de una ingeniosa novela para adolescentes que, de manera insólita, aborda el tema de los castings a los que ciertas madres obsesivas someten a sus hijos, sumergiéndolos en una cruel y abusiva competencia por aparecer en la pantalla, con todo lo que ello conlleva: el apartarse de los estudios, sufrir dietas absurdas, vestuarios impropios y hasta relaciones de pareja inventadas, perniciosas para la autoestima y el bienestar físico de un adolescente.
El argumento de la obra se centra en Tamara, una chica de trece años, a quien su madre Inés pretende elevar como actriz a pesar de su negativa, utilizándola para paliar la pobreza de la familia. Se denuncia un ambiente donde reina la más superficial frivolidad y una rivalidad feroz por lograr ser seleccionados para una serie televisiva de alta audiencia, en un mundo donde el trabajo infantil se paga y pasa a ser negociado por los propios padres, a veces para bien, otras, para mal. Malos ratos y jugarretas de los productores a manera de entrevistas y cámaras ocultas desembocan solo en la burla, la presión y el maltrato verbal o físico de los muchachos, principalmente por sus madres, obsesas por los medios masivos y la fama.
Asustada y desesperada, Tamara escapa del hogar, llevando consigo a su pequeño hermano, a quien la progenitora de ambos aspira a proponer para igual situación, la cual le proveerá una fuente segura de ingresos dada la belleza del bebito. La niña pretende, así, evadir su presente, evitarle al chicuelo los sinsabores de su propio pasado, encadenado a los medios masivos, y vivir la emocionante y arriesgada aventura de hallar a su padre Osvaldo, quien se gasta la vida como chofer de camiones de carga por carretera. De esta manera, lograría su propia realización como persona, lejos de las entremetidas cámaras y el manejo de su madre.
A pesar de la presencia de subtramas detectivescas o del más puro y crudo realismo, la novela resulta una suerte de reality show y su cierre revela una estructura ideada como alivio y burla, al mismo tiempo, hacia el lector-espectador, destacándose por su ingenio chispeante. La intensa dramaturgia logra el apego desde las primeras líneas, cual una película verdadera; y el lenguaje, ágil y vivaz, apto para los más jóvenes, recrea la mejor técnica cinematográfica en cuanto a los enfoques, pasajes descriptivos y detalles merecedores de importancia visual. La autora agradece, al concluir la obra, el apoyo testimonial de varias personas ubicadas en los distintos roles que maneja la novela como puntos de vista convergentes hacia el tema central.
La edición de Enrique Pérez Díaz se destaca por su estrecha relación con las ilustraciones que complementan el texto —a manera de encuadres tomados por una cámara— de la mano del excelente dibujante y maestro del claroscuro Roldán Lauzán Eiras, quien, además, se ha encargado de la expresiva imagen de cubierta, que representa a la protagonista. El diseño interior pertenece a Caridad Sanabia de León y el diseño de cubierta es de Armando Quintana Gutiérrez.
Excelente proposición esta para los tiempos que corren, cuando muchas familias asocian la fama a la fortuna y a la felicidad, sin conocer los absurdos de tal existencia. Eficaz creación de Silvia Schujer para entretener, sorprender y alertar a la adolescencia y a sus más cercanos familiares con su imaginaria cámara oculta, apta para todas las edades.
