Carta de Rilke a Rito Ramón Aroche
Nota del compilador:
Estas cartas fueron encontradas en el metro de París por una anciana de la que se me negó su nombre. Se dice que estaban en un cofrecito de ébano y marfil, unidas por una cinta de color rosa, y que la nieve había borrado todo vestigio de quién las había escrito. Por mis investigaciones pude esclarecer que fueron vendidas en subasta, a un precio casi insignificante, por un comerciante a un turista, el cual las trajo en un viaje a Cuba y se las entregó a un escritor de provincia, cuyo nombre quiero conservar en el anonimato, quien las tradujo al reconocer la firma de Rainer Maria Rilke. Pero era muy difícil augurar si se trataba de sólo diez cartas o si existían más; por las investigaciones que realicé, opino que eran un muestrario del tractus poético de la Isla, que el autor de las cartas de Franz Xaver Kappus había destinado a unos escritores cubanos; pero el poseedor de las mismas, después de traducidas, las había distribuido entre amigos y poetas, quienes las conservaron hasta el día de hoy. Mi intención fue buscar todas las cartas, volver a colocarlas en el cofrecito de ébano y marfil, descifrar si ciertamente era Rilke su autor, y dar fe de todo ello, a destiempo, en esa apuesta por la poesía y los poetas de hoy.
Roma y 1903
Estimado Rito Ramón Aroche:
Aprovecho que estoy recibiendo un tratamiento para combatir los dolores en mis huesos, lo cual me imposibilita salir de casa por estos días, para agradecer con estas palabras el envío de su poemario Del río que durando se destruye.* Este es un libro de trasmutaciones y múltiples lecturas, que me hacen advertir lo diferente de su creación. Por eso me interesa concretar en números mis valoraciones, como siete llaves de oro:
Del río que durando se destruye nos ofrece la mirada como epifanía de otros claustros. Asumo ese paisaje desde una perspectiva totalmente experimental pero necesaria en la literatura misma.
Desde este invierno, ahora también suyo, le abraza y estima,
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Nota:
* Letras Cubanas, 2005.
