Otra jornada de premiación en La Cabaña
Los premios Nicolás Guillén de poesía y Alejo Carpentier de ensayo, cuento y novela fueron entregados la víspera en La Cabaña. El galardón de poesía fue para Antón Arrufat con el libro Vías de extinción, mientras que los Carpentier se otorgaron a Pedro de Jesús, Daniel Díaz Mantilla y Javier Raveiro respectivamente.
El jurado del Premio Guillén presidido por Virgilio López Lemus, destacó que el lauro no se le confirió a Antón Arrufat, sino a su libro, que fue elegido entre 56 volúmenes. En él aflora el juego de la ironía con un franco sentido poético, así como un dominio extraordinario del oficio, propio de este escritor.
Imagen y libertad vigiladas. Ejercicios de retórica sobre Severo Sarduy fue el ensayo ganador. Su autor, Pedro de Jesús López, no solo esgrime un discurso fluido y rico en cuanto a figuras formales, también un gran aporte al conocimiento de la obra del escritor camagüeyano. Margarita Mateo, presidenta del jurado, lo presentó como un ensayo “duro, durísimo”. La lectura, y por la que hacen de su lectura un acto placentero.
El autor, por su parte, confesó al público que a pesar de haber escrito el texto en un periodo de dos meses, la idea venía de su tesis de licenciatura en la Facultad de Artes y Letras. “Lo escribí como un cuento o como un poema largo, casi que con éxtasis”, reveló.
Daniel Díaz Mantilla obtuvo los aplausos por su volumen de cuentos El salvaje placer de explorar, en cuyos relatos descuellan una gran madurez conceptual y un alto nivel estilístico. Al leer el acta del jurado, Jesús David Curbelo no solo destacó la construcción de atmósferas como un logro del autor, sino también el abordaje de temas como la angustia, la soledad, el miedo, la violencia, el desarraigo y la curiosidad humana por explorar lo desconocido.
El lauro en el apartado de novela, por su parte, lo ganó el joven escritor Javier Raveiro Fraguela con El cordero aúlla. Alberto Ajón reveló que, a pesar de ciertas discrepancias entre el jurado, este finalmente coincidió en elegir esta obra por el ritmo atrapador de la prosa que fue “lentamente robándonos hasta que sin darnos cuenta llegamos al final del libro.
La del 2014 fue una convocatoria muy fructífera en algunos de los géneros como el de poesía, señaló Rogelio Riverón, director de Letras Cubanas, quien confesó que para su editorial es una suerte publicar estos premios que prestigian su catálogo.
