Un montón de gratitud y estrellas
Cantó el Guajiro en el monte
todo el mundo lo quería
y sus versos se veían
como si fuera un sinsonte
Dedicado a Polo Montañés por René Arias, hombre de pueblo
El cariño y el recuerdo convocaron a un grupo numeroso de admiradores de Polo Montañés, a propósito de presentarse el libro Polo Montañés. Café amargo con salvia, cuarta edición, editada por primera vez en Cuba por la Editorial Pablo de la Torriente, escrito por la periodista Marisol Ramírez Palacio.
El libro fue presentado como colofón de la última jornada de la 23 Feria Internacional de Libro de La Habana, en el Pabellón Cuba.
Esta edición sobre la vida y obra del El guajiro natural, como se le conociera en el universo artístico, ve la luz actualizada con nuevos elementos de las investigaciones que realizara Marisol, persona cercana a Polo, y que conceden al texto un marcado ribete testimonial.
El cantante del grupito del Hotel Moka en Las Terrazas, Pinar del Río, devino en uno de los intérpretes más famosos de principios del siglo XXI. En lo alto de las cordilleras de ese bello lugar fue considerado el artista como “ídolo, errático, bohemio, amado y hasta, mimado; mito y leyenda de Cuba y del mundo”.
En ese entonces, era un desconocido, “no lo asediaban periodistas ni productores de televisión, ni directores de programas de radio”. Gracias a un talento y virtuosismo innatos, “intuía con olfato increíble dónde arrancar la nota, es una de las más admirables facetas de la que poco se ha hablado”, llegó a lo más alto de la gloria y la fama.
De la sencillez de este hombre noble del campo habló la autora, quien reconoce que Polo sentía animadversión por la fama: “Disfrutaba de caminar descalzo por la tierra, ese hábito lo ayudó cuando la fama casi lo asfixia; pensaba retirase de la música, se sentía cansado”, refirió.
Mas adelante narró cómo todas aquellas canciones que amenizaban los almuerzos de los turistas, impactaron posteriormente al mundo en el CD que lo inmortalizara como el Guajiro natural: “A toda hora Polo Montañés en la radio, la televisión, frente a multitudes en escenarios abiertos y cerrados; su simple aparición en cualquier lugar era un suceso, al cantautor que había sido devaluado en una prueba del Centro Provincial de la Música de Pinar del Río, le llovían propuestas de contratos”.
“Este libro es fruto de mi compromiso con la vida”, concluyó.
Gente de pueblo, esa a la que Polo supo llegar, ofrecieron su gratitud al artista con poemas y canciones.
