Al Sur de la Isla III: Los Canarreos
Al Sur de la Isla III: Los Canarreos, laureada con los premios al mejor guión de documentales y al mejor diseño grafico, que otorga la filial provincial de la Unión de Escritores y Artistas (UNEAC) de Santiago de Cuba, es el título de la serie documental que transmitiera, en horario vespertino, el Canal Educativo 2 de la Televisión Nacional
Dicho audiovisual está signado —básicamente— por la originalidad, la frescura, la energía, la creatividad y diseñado especialmente para los adolescentes y jóvenes que viven, aman, crean y sueñan en la mayor isla de las Antillas… así como fuera de ella (¿por qué no?).
Esa teleserie, filmada en el cayería sur de la Isla de la Juventud por Isla Visión, tuvo al actor Loanys Pupo Morales como guionista, a Michel Marcos Marrero1 como director-editor y a Lester Mencía Pérez como productor musical.
El actor Loanys Pupo desempeña el papel protagónico de ese audiovisual, donde deviene explorador que guía al televidente por las maravillas naturales del archipiélago de los Canarreos, ubicado geográficamente en la Isla de la Juventud.
A través de un diálogo ameno y fluido, Pupo va describiendo los secretos que guardan celosamente las regiones visitadas, consideradas reservas ecológicas por su importancia para la conservación del ambiente.
El talento del guionista y la cámara inquieta de Agustín Herrera Rojas captaron la esencia de ese mundo de ensueño explorado por el joven actor pinero. Y caracterizado, fundamentalmente, por la hermosa geografía que lo compone, así como por la flora y la fauna que en él habita; en consecuencia, lo convierte en único e irrepetible.
A medida que avanza la serie, van apareciendo en pantalla paisajes donde proliferan las cuevas que abundan en ese entorno natural. Pero no solo el medio terrestre es objeto de investigación, sino también las impresionantes profundidades marinas, así como sus excéntricos moradores (plantas, peces, moluscos, crustáceos, entre las más disímiles especies).
El colectivo de realización de Al sur… rompe los cánones establecidos por la academia para la realización de un documental, pero lo hace desde una óptica estético-artística, alejada años-luz de los indicadores clásicos o tradicionales. Por ende, no deja la más mínima duda en el público receptor ni en quienes cultivamos el ejercicio del criterio, porque está mediatizado por el encanto de la juventud del equipo técnico-artístico que materializara en la práctica esa joya del audiovisual cubano contemporáneo.
El mensaje que transmite Al Sur… deviene cálida invitación al amor, cuidado y preservación de la naturaleza (incluidas flora y fauna terrestre y marina), no solo de la Isla de la Juventud, sino también de toda Cuba.
Entrevista al realizador Michel Marcos Marrero
Antes de que comenzara la proyección de la tercera parte de esa teleserie por el Canal Educativo 2, de la Televisión Nacional, tuve el inmenso placer de dialogar con Michel Marcos Marrero acerca de la función por él desempeñada en el equipo de trabajo que hizo posible la realización estético-artística de Al Sur…
¿Cuáles fueron los factores cognitivo-afectivos y espirituales que inclinaron su vocación hacia la dirección y edición en el campo de los audiovisuales?
Creo que el audiovisual expresa —como ningún otro medio— mi forma de pensar y sentir, así como la manera de ver la vida, pero desde otra perspectiva […]. Cuando el mensaje llega al televidente, es el resultado no solo de mis vivencias, sino de las de todo el equipo que me acompaña, porque trato de que esos pensamientos y sentimientos sean los mismos que pudiera tener un cubano común.
Por otra parte, dirigir y a la vez editar un audiovisual abrevia el trabajo, ya que durante un rodaje sabes con exactitud lo que quieres. Uno llega a visualizar cada momento, toma o escena ya editada, todo está en la mente y en el alma. Pero, para eso, hay que tener cierta habilidad, como también una excelente comunicación con el resto del equipo, porque más ojos ven más que dos.
¿Cómo nació, creció y se llevó a vías de realización la feliz iniciativa de filmar la serie documental Al Sur de la Isla: Los Canarreos, donde usted se desempeña como director-editor de ese audiovisual?.
Los Canarreos deviene una continuidad de una primera temporada de Al Sur de la Isla. Desde hace muchos años, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) acariciaba la posibilidad de divulgar los valores naturales de esa isla del sur de Cuba; valores que no son pocos […], pero si casi desconocidos.
El curso acerca de las Áreas Marinas Protegidas, realizado en 2010, fue el pretexto, y a la vez, el detonante de un proyecto audiovisual que ha ganado experiencia y adeptos. Los Canarreos se comenzó a filmar el 4 de abril de 2012 y el proceso de rodaje y posproducción duró un año y 21 días. A él se sumaron instituciones como el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), PESCAISLA, Ministerio de Turismo (MINTUR), Flora y Fauna y otras que desinteresadamente nos apoyaron y aportaron lo que podían.
Fue una tarea titánica, un equipo reducido, recursos muy limitados, pero con muchas ganas de hacer.
¿Qué representa para usted haber dirigido y editado Al Sur…?
De más está decir que representa muchísimo. Al Sur..., en todas sus temporadas, ha sido un desafío. Era la primera vez que realizaba un material con temática ambiental, pues —hasta la fecha— solo había dirigido programas de corte informativo, científico-técnico, como es el caso de isl@tv.cu, que edito, escribo y dirijo.
He manifestado en otras ocasiones, que es muy bueno hacer lo que a uno le gusta, y si eso tiene trascendencia y repercute, no solo en la población de la Isla de la Juventud, sino en la de todo el país y en el mundo, ¿por que no? […]. Por consiguiente, la satisfacción es mayor.
Con Al Sur... hemos logrado premios importantes, reconocimientos, así como la inserción en la parrilla nacional de la Televisión Cubana. Ahora bien, quién mejor podrá editar, dirigir y divulgar cualquier material de su tierra, que alguien nacido en esa propia tierra. ¿No cree?
De acuerdo con su percepción muy personal, ¿podría reseñar los mayores logros, así como los grandes obstáculos, que, desde el punto de vista artístico-profesional, tuviera que afrontar para llevar a puerto seguro dicha serie documental?
Logros muchos, que lamentablemente son menos que los obstáculos. En primer lugar, el reconocimiento social. Lograr poner a la Isla de la Juventud en una posición cimera, donde todo el que desee pueda conocerla un poco más y aprenda a amarla como […] nosotros, los que nacimos y crecimos en ella. Premios locales en festivales de televisión. Y la posibilidad de seguir trabajando a favor de su desarrollo desde todo punto de vista.
Desaciertos... Realmente, haber producido un material de esa magnitud en un telecentro fue una tarea indescriptiblemente difícil. La técnica, (entiéndase, cámaras, monitores, sonido, computadoras para edición, etc.), es muy escasa y no en las mejores condiciones. De igual forma, todos merecen una medalla por el esfuerzo realizado.
Otro de los obstáculos más frecuentes: el factor tiempo, pues para hacer ciencia, y ciencia en la naturaleza hace falta mucho, pero mucho tiempo, porque la flora y la fauna no esperan para desarrollar sus procesos. Carecimos de recursos objetivo-subjetivos indispensables, que se nos escapaban de las manos resolver, como —por ejemplo— las imágenes aéreas sobre el archipiélago, que le hubieran aportado a la serie una visualidad impresionante.
Si tenemos en cuenta que de esas tomas, en los archivos de la televisión nacional, existen pocas, y ya están muy desactualizadas. Esas imágenes resultan importantísimas, no solo para la Isla de la Juventud sino para el país. Valórese el hecho de que después del 30 de agosto de 2008, al paso del Huracán Gustav, nuestra geografía ya no es la misma.
De las anécdotas, experiencias y vivencias que usted archiva en su memoria poética, ¿podría relatar alguna que le haya dejado una impronta en el intelecto y en el espíritu?
Nos sucedieron muchas cosas graciosas, difíciles, pero la anécdota universal fue cuando se enfermó el equipo completo de ciguatera. Lo más simpático es que, en nuestro equipo, tenemos un médico, que por demás es muy conocedor de especies de mar. Pero, en ese momento, ni él logró identificar la especie intoxicada, y como él mismo relató en el capítulo «Todos comimos y todos nos enciguatamos», la suerte fue que se indicó el tratamiento médico a tiempo y no hubo que lamentar males mayores.
¿Algún consejo o recomendación a los «pinos nuevos», que —al igual que usted— dan los pasos iniciales en el campo de la dirección y edición de audiovisuales?
Que amen la profesión, que no escojan una especialidad por embullo ni por compromiso. Que la respeten al máximo. Y una vez que expresen lo que sienten a través de las especialidades que tiene la televisión, el cine o la radio […], siempre lo hagan pensando en ese público que los ve o escucha.
Nota
1.Entrevistado en esta sección.
